Jueves, 27 de agosto de 2026
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Adiós a Peter Cullen: la voz que le puso el alma a Optimus Prime y a varias infancias

El actor canadiense murió a los 85 años y dejó una huella que va de los Autobots al burro Igor de Winnie the Pooh, del Depredador a Invincible. Un repaso por una carrera enorme, contada desde la fascinación de toda una generación.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · 27 DE AGO DE 2026 · 5 min de lectura
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Tengo que confesarles algo: la primera vez que escuché la voz de Optimus Prime no tenía idea de que se trataba de un actor de carne y hueso. Debía tener unos ocho o nueve años, estaba tirado en el piso del living de mi viejo con un amigo del barrio, y los dos nos quedamos hipnotizados frente al televisor cuando ese camión rojo se transformaba y decía, con un tono que parecía salido del fondo de la tierra, algo así como que la libertad era el derecho de todos los seres sintientes. Años después supe que ese timbre inconfundible pertenecía a un canadiense grandote llamado Peter Cullen, que acababa de fallecer el pasado 26 de agosto en su casa, rodeado de su familia, a los 85 años, según confirmaron sus seres queridos y su representante. La noticia recorrió el planeta como pocas veces lo hace una despedida del mundo del doblaje, porque lo que se fue no es solamente un intérprete: se fue una de las columnas invisibles sobre las que se construyó la cultura geek de las últimas cuatro décadas.

Un canadiense discreto que se volvió leyenda

Peter Cullen había nacido en Canadá y arrancó su carrera artística en los años sesenta, combinando apariciones frente a cámara con trabajos de doblaje que, en aquel entonces, nadie miraba con demasiado respeto. Lo que terminó de consagrarlo fue el llamado que recibió en 1984, cuando le ofrecieron ponerse en la piel vocal del líder de los Autobots en la serie animada original de Transformers. Cuentan los que saben que se inspiró en la manera de hablar de su hermano mayor, un marine que había vuelto de Vietnam con el pecho lleno de medallas y una voz que parecía hecha para ordenar tropas en medio de una tormenta. Sea como fuere, a partir de ahí Optimus Prime dejó de ser un robot gigante de plástico para convertirse en un personaje con peso moral, con la autoridad serena de quien sabe que el destino de millones depende de cada palabra que dice.

Y acá viene lo que a mí, como viejo fanático de las colonias de juguete y de las historietas, me sigue pareciendo asombroso: Cullen no se subió al tren de los Transformers nada más para la serie ochentosa. Acepto el apodo con el que la industria lo recuerda, el de "el hombre de la voz de roble", porque su timbre se mantuvo durante décadas como referencia ineludible del personaje. Lo interpretó en cada nueva etapa de la franquicia, pasando por caricaturas, videojuegos como Transformers: War for Cybertron en 2010, y producciones cinematográficas recientes como Transformers: The Last Knight de 2017 y Transformers: Rise of the Beasts de 2023, la última entrega en la que prestó su voz al líder Autobot antes de su partida.

Mucho más que un robot: el currículum de Cullen

  • Optimus Prime en la saga Transformers, su papel más emblemático, desde 1984 hasta sus últimas películas.
  • Igor, el entrañable burro melancólico de Winnie the Pooh, en la versión animada de Disney.
  • Los efectos de voz del Depredador en la película original de 1987, donde le dio ese rugido gutural que se volvió icónico del cine de acción.
  • Participación vocal en el King Kong de 1976, en una de las primeras megaproducciones del género.
  • Trabajos en franquicias populares como Knight Rider, Spider-Man, Voltron, G.I. Joe, Tortugas Ninja y My Little Pony.
  • Su incorporación reciente a la serie animada Invincible, donde interpretaba al personaje Thaedus.

Como se ve, la trayectoria de Peter Cullen atraviesa casi todo el catálogo de la cultura pop de fines del siglo XX y comienzos del XXI, y eso sin contar las incontables intervenciones menores en publicidades, documentales y dibujos animados que muchos recordamos sin saber quién estaba detrás del micrófono. Esa es, para mí, la paradoja más hermosa de los grandes actores de doblaje: son invisibles para el gran público y al mismo tiempo forman parte de los recuerdos más nítidos de la infancia de millones de personas.

“Peter Cullen falleció en paz, rodeado del amor de su familia y sostenido en el corazón de sus múltiples amigos y de incontables fanáticos en todo el mundo. Su familia pide que honren su notable legado sirviendo a sus comunidades y guiando a otros con compasión, integridad y lealtad, recordando siempre: 'sé lo suficientemente fuerte como para ser amable'.”Comunicado de la familia de Peter Cullen

Esa última frase, "sé lo suficientemente fuerte como para ser amable", pega de lleno en el espíritu del personaje que Cullen construyó durante cuatro décadas. Optimus Prime nunca necesitó gritar para imponer respeto: le bastaba con una convicción profunda, con una moral inquebrantable y con esa voz de trueno sereno que sonaba como si viniera de una montaña. Hay algo muy de los viejos valores de las colonias en esa forma de entender el liderazgo, algo que como argentino me resuena especialmente: la idea de que la autoridad se gana con el ejemplo y no con la intimidación.

En las últimas horas, comunidades de jugadores, foros de animación y figuras de la industria del entretenimiento se llenaron de mensajes de despedida. Muchos recordaron escenas puntuales, otros citaron frases emblemáticas del personaje, y no faltó quien contó que aprendió a modular la propia voz escuchando a Optimus Prime en la tele. Todas esas reacciones dan cuenta de algo que cuesta medir: el impacto cultural de un actor que jamás apareció en una alfombra roja pero que, sin embargo, fue parte de la banda sonora emocional de varias generaciones.

Una despedida que deja un vacío enorme

Todavía no se difundieron públicamente la causa ni las circunstancias del fallecimiento, más allá del parte escueto de la familia que confirma que murió en paz y rodeado de los suyos. Es, a mi entender, la mejor manera de irse para alguien que supo darle vida a personajes que enseñaban, sin grandilocuencia, que el heroísmo empieza por los gestos pequeños. El mundo del doblaje perdió a un gigante, y la infancia de muchos de nosotros perdió a un narrador que creíamos eterno.

Mi recomendación personal, si me permiten el atrevimiento, es bien simple: vuelvan a buscar alguna de las escenas clásicas del Peter Cullen como Optimus Prime, pónganla con los chicos de la casa o con quien tengan a mano, y escuchen con atención ese timbre que ya no va a sonar más en una producción nueva. Es una manera humilde de despedir a un artista que nos regaló, sin pedir nada a cambio, la voz de la bondad firme. Y si todavía conservan por ahí un juguete viejo de los Autobots, sáquenlo un rato de la caja: se lo van a agradecer.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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