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Adiós, Artyom: el subsuelo de Metro 2039 late con otra cara y vuelve a helarnos la sangre en 2027

4A Games cambió de protagonista por primera vez en la saga, mostró tres horas de juego en cuatro kilohercios con trazado de rayos y confirmó la ventana de lanzamiento. Recorrido por lo nuevo y por lo que sigue intacto en una de las franquicias más queridas del terror postapocalíptico.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · 27 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura
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A mediados de los años noventa, cuando todavía se jugaba en disquetes y la revista PC Gamer llegaba por correo, un amigo me prestó una copia pirateada de un juego soviético que me arruinó la semana: Stalker, el antecedente espiritual de todo lo que vino después en la Ucrania post Chernóbil virtual. Algo de ese frío, de ese silencio cargado, volvió a golpearme cuando me senté, hace apenas unos días, frente al monitor para la sesión de tres horas que 4A Games ofreció a la prensa internacional con Metro 2039. Y no fue solo por el escenarios cubiertos de nieve radiactiva, sino porque la franquicia, por primera vez en su historia, se anima a dejar en el andén a su viejo protagonista para subirse a un tren sin nombre conocido. La cita es en febrero de 2027, en PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC.

Un rostro anónimo para una saga que nunca lo fue

El que caminaba por los túneles del metro de Moscú desde Metro 2033 era Artyom, aquel joven asustado que terminamos queriendo como a un hermano menor. En esta entrega, y acá viene la primera gran decisión creativa del estudio ucraniano, lo dejamos atrás y nos ponemos en la piel de un sobreviviente anónimo, conocido por el momento como El Desconocido, que se mueve entre facciones que se disputan cada metro cúbico de aire respirable. Una señal misteriosa que llega desde la superficie lo arrastra hacia afuera y hacia abajo, lo que obliga al juego a alternar entre los túneles clásicos y un exterior congelado, sucio y hostil como una promesa de mala noche.

  • La exploración y la gestión de recursos vuelven a ser el corazón de la propuesta: cada cartucho, cada trapo, cada lata cuenta.
  • El sigilo es una herramienta más, no una obligación: se puede avanzar en silencio con cuchillos arrojadizos y ejecuciones cortas o enfrentar a los enemigos a tiros.
  • Las balas siguen siendo balas y moneda al mismo tiempo, así que gastarlas a lo loco puede dejar al jugador varado en el tramo más complicado.
  • La máscara de gas se construye con materiales recogidos de cadáveres y contenedores; sin filtros, el reloj corre en segundos.
  • La lámpara se recarga a mano y el visor alterna entre visión nocturna y modo normal, con ese grano visual que ya es marca registrada de la casa.

Tecnología al servicio del miedo

La sesión técnica se ejecutó en cuatro kilohercios con sesenta cuadros por segundo estables, iluminación dinámica y trazado de rayos en tiempo real. Los requisitos definitivos en PC todavía no se publicaron, pero lo mostrado alcanza para entender la dirección: el terror ambiental se sostiene con el sonido del respirador, el crujido del metal, las sombras que arma la linterna contra la pared y unas criaturas mutantes que reaccionan a la luz y al movimiento como si fueran gatos reaccionando a una lata de atún. Las anomalías y la radiación provocan alucinaciones que deforman los pasillos, y esa sensación de no saber si lo que se ve es real o producto de la contaminación es, a mi criterio, donde la serie sigue ganando partidos.

Como fan de la primera hora y como alguien que todavía se estremece con el simple hecho de bajar a un subte de noche, les digo: anótenlo en el calendario. Si el material que probó la prensa se sostiene en la versión final, Metro 2039 tiene todo para ser esa clase de juego del que uno habla en voz baja, con la luz apagada, recomendándoselo a un amigo. Yo, por las dudas, ya estoy cargando los filtros de la máscara.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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