El último candombe del «Negro» Rada: Montevideo lo despidió entre palmas y canciones
El Palacio Legislativo abrió sus puertas durante siete horas para que miles de personas le dieran el adiós al músico uruguayo fallecido a los 83 años. Músicos argentinos viajaron para cantar junto a sus hijos y su esposa, en una jornada cargada de emoción y de esa alegría que el propio Rada había pedido para su despedida.

Tengo que confesar algo antes de arrancar esta nota: la primera vez que escuché a Rubén Rada fue en un viejo tocadiscos de mi casa, allá por los años ochenta, cuando un cassette pirata circuló entre los vecinos del barrio y terminó en mi casa como por arte de magia. Era «Blumana», esa canción que sonaba como si el Caribe y el Río de la Plata se hubieran dado la mano en una esquina cualquiera de Montevideo. Por eso, cuando me enteré de que el Palacio Legislativo de la capital uruguaya fue el escenario del último adiós al «Negro», como lo llamaban los suyos, no pude menos que pensar en aquel primer encuentro con su música y en cómo un artista puede terminar marcando a varias generaciones a la vez, sin pedir permiso.
Una despedida con ritmo de murga
El Salón de los Pasos Perdidos, ese sitio donde tantas decisiones importantes de la historia uruguaya quedaron resonando entre sus mármoles, abrió sus puertas al público este jueves a partir de las catorce horas, aunque mucho antes del horario ya había gente esperando en las inmediaciones. La ceremonia se extendió hasta las veintiuna y el ingreso fue por la puerta principal sobre la Avenida del Libertador, lo que permitió que familiares, colegas y público de distintas generaciones pudieran pasar a lo largo de toda la jornada para darle su adiós a quien durante décadas fue una de las voces más reconocidas del Río de la Plata.
Rada había fallecido el miércoles 26 de agosto a los 83 años, después de un mes de internación a causa de una neumonía bilateral, y la noticia conmovió a toda la región. El gobierno uruguayo decretó duelo oficial para el jueves y el presidente Yamandú Orsi participó del velatorio, donde recordó en rueda de prensa el vínculo personal que mantuvo con el músico y destacó la capacidad que tenía de conectar con públicos de distintas culturas, algo que quedó demostrado con detalles tan curiosos como una actuación en Corea o el hábito de los militares uruguayos en el Congo de cerrar sus jornadas escuchando «Mi país». «Esto no para», dijo sobre los homenajes que se multiplicaron, y agregó que el propio Rada había pedido que su despedida tuviera un tono de alegría. «Nosotros somos medio apagaditos; él era para arriba. Alegría, alegría», resumió el mandatario, en una frase que define a la perfección el carácter del artista.
- El velatorio se extendió de 14.00 a 21.00 en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo de Montevideo, con ingreso por Avenida del Libertador.
- Músicos argentinos como León Gieco, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo viajaron para participar de la despedida.
- Alrededor de las 16.00, los artistas argentinos se reunieron con los hijos de Rada, su esposa Patricia Jodara y el compositor Jorge Nasser para cantar «Blumana» frente al féretro.
- Luego sonó «Muriendo de plena» y las voces del salón se sumaron espontáneamente, con palmas marcando la clave de candombe.
- El presidente Yamandú Orsi decretó duelo oficial, participó del velatorio y recordó anécdotas personales con el músico.
- El sepelio está previsto para el viernes 28, con un cortejo que partirá a las 11.00 desde la esquina de Isla de Flores y Santiago de Chile, en el barrio Palermo, hacia el Cementerio del Norte.
“Nosotros somos medio apagaditos; él era para arriba. Alegría, alegría.”Yamandú Orsi, presidente de Uruguay
Entre los momentos más emotivos de la jornada quedó registrado el instante en que León Gieco, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo, tres artistas argentinos que viajaron especialmente para participar del homenaje, se sumaron a los hijos del músico y a su esposa Patricia Jodara para cantar «Blumana» frente al féretro, en una imagen que condesa todo lo que fue Rada para la música rioplatense. Después sonó «Muriendo de plena» y, como suele ocurrir cuando aparece su música, las voces del salón se acoplaron de manera espontánea, con palmas marcando la clave de candombe, como si el dolor y la celebración pudieran convivir sin contradecirse. Matías Rada, uno de los tres hijos del músico, estuvo presente durante toda la jornada recibiendo las condolencias de quienes se acercaron al salón, en una tarea que nadie quisiera ejercer pero que forma parte del protocolo humano del adiós.
El sepelio está previsto para este viernes 28 y el cortejo partirá a las once de la mañana desde la esquina de Isla de Flores y Santiago de Chile, en el corazón del barrio Palermo, para dirigirse hacia el Cementerio del Norte, en una recorrida que seguramente convocará a miles de montevideanos que querrán despedirlo en la calle, como él mismo hubiera preferido. Para mí, que vengo siguiendo la música del «Negro» desde aquella adolescencia en la que un cassette lo cambió todo, lo que queda es una certeza: Rubén Rada no se va a ir del todo mientras alguien marque el compás con las palmas en una esquina cualquiera del Cono Sur. Si tienen ganas de reencontrarse con su música, les recomiendo empezar por «Blumana» y «Muriendo de plena», dos canciones que explican mejor que cualquier biografía eso que Orsi llamó, con justeza, la alegría de estar vivos.
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