Mora familiar duplica la del sistema y los bancos salen a refinanciar
La irregularidad de los préstamos a hogares trepó al 12,8% mientras la mora general cedió a 7,6% tras 19 meses en suba. Las tasas personales no acompañan la baja del crédito corporativo y la presión tributaria sigue encareciendo el costo financiero.

El real arrancó la jornada cambiaria en la frontera en 285 pesos por unidad en las casas de cambio de Bernardo de Irigoyen, mientras el guaraní se negoció a alrededor de 38,5 pesos en las casas de Posadas, del otro lado del puente. En la comparación de precios de los tres lados del puente, el kilo de carne se consigue a unos 2.800 pesos en Puerto Iguazú del lado argentino, por alrededor de 65 reales en Foz de Iguazú y unos 38.000 guaraníes en Ciudad del Este, una brecha que sigue marcando el pulso del consumo en la zona.
La mora de las familias argentinas tocó el 12,8% de la cartera de préstamos al sector privado, más del doble del promedio general del sistema financiero, que cerró junio en 7,6%, según datos del Banco Central de la República Argentina. Ese 7,6% representó una baja leve frente al 7,7% de mayo y cortó una racha de 19 meses consecutivos en aumento, aunque el nivel sigue siendo elevado en términos históricos.
Tasas que no se acomodan
Mientras el crédito corporativo se abarató a aproximadamente una quinta parte de su valor en el pico de 2025, las tasas para préstamos personales a personas humanas siguen en torno a las tres cuartas partes de aquel máximo. La diferencia es notoria: las empresas accedieron a financiamiento mucho más barato en los últimos meses, pero los hogares no corrieron la misma suerte.
A esa brecha se suma la presión tributaria. Impuestos y tasas provinciales, municipales y el IVA representan el 25% del costo financiero total promedio de un crédito, siempre según el Banco Central. Esa carga encarece el acceso al dinero y reduce el margen de los deudores para regularizar cuotas atrasadas.
La respuesta de los bancos
- Refinanciaciones masivas con extensión de plazos y, en varios casos, tasas más bajas para acercar la cuota al bolsillo del cliente.
- Mantenimiento de la clasificación de deudores sin cambios regulatorios extraordinarios ni asistencia externa al sistema.
- Mayor exigencia en los requisitos de acceso al crédito personal para contener el crecimiento de la cartera irregular.
"Las refinanciaciones son la herramienta más efectiva para bajar la mora, porque permite que el cliente vuelva a pagar sin perder el crédito", señaló una fuente del Banco Central consultada por este medio. En las entidades, la estrategia apunta a no dejar caer de cartera a deudores con perfil laboral estable, aunque sea a costa de extender los plazos.
Del otro lado del mostrador, la lectura es otra. "La gente llega con la cuota ahogada y pide más plazo, pero el sueldo no le alcanza para pagar la refinanciada", dijo a Frontera y comercio Rubén Maidana, comerciante de electrodomésticos en la zona de Once. "En los últimos meses creció la consulta por pagar en cuotas, pero también la cancelación antes del tiempo, porque muchos prefieren no seguir debiendo y perder el beneficio del descuento."
Para los tomadores de crédito personal el cuadro sigue siendo ajustado: las cuotas absorben una parte creciente del ingreso mensual y cualquier imprevisto empuja la deuda hacia la irregularidad. La combinación de tasas altas, presión fiscal y mora en dos dígitos deja a los hogares argentinos en la zona más sensible del sistema financiero, en un escenario donde los bancos buscan ordenar la cartera sin resignar clientes.
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