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Martes, 3 de noviembre de 2026
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Subir al borde del espacio: cómo se prepara el viajero y qué se alcanza a ver en diez minutos

Tres días de entrenamiento operativo, un vuelo suborbital de poco más de diez minutos y una vista que, según quienes la vivieron, es difícil de describir.

KS
Karina SzewczukTurismo · · 3 min de lectura
Subir al borde del espacio: cómo se prepara el viajero y qué se alcanza a ver en diez minutos

Cuando uno piensa en viajar al espacio, la imagen que aparece es la de una aventura reservada a otros. Sin embargo, lo que hoy ofrece la cápsula New Shepard, de Blue Origin, dejó de ser una promesa lejana para convertirse en una opción concreta. Eso sí, es cara y está pensada para quienes tienen los medios económicos y, sobre todo, la decisión firme de animarse a intentarlo.

Tres días de preparación, sin exigencias físicas

La cápsula lleva hasta seis pasajeros por vuelo y el despegue se realiza desde el Launch Site One, en las montañas de Guadalupe, cerca de Van Horn, en Texas. Antes de subir, los viajeros llegan con tres días de anticipación y se alojan en la llamada Villa de Astronautas. Lo que allí se entrena no es el cuerpo sino los procedimientos: aprender a moverse en ingravidez, usar los sistemas de seguridad y saber qué pasa en cada etapa del recorrido. Según el material, no hay requisitos especiales de aptitud física; la preparación es, sobre todo, operativa.

Vale la pena detenerse en ese detalle, porque tranquiliza bastante a quien imagina que hace falta un estado atlético de competencia. Lo que se necesita es atención, paciencia y ganas de seguir instrucciones al pie de la letra.

Diez minutos que cambian la mirada

El vuelo completo dura 10 minutos y 17 segundos. En ese lapso la cápsula asciende a más de tres veces la velocidad del sonido y cruza la línea de Kármán, fijada a 100 kilómetros de altitud y reconocida internacionalmente como el límite del espacio. En la misión NS-38, el vehículo llegó a 107 kilómetros. Desde los 40 kilómetros ya se distingue el espacio negro, la atmósfera azul y la curvatura de la Tierra, aunque no se ve el planeta entero, porque para eso haría falta alejarse bastante más.

Lo que más se repite en los relatos de quienes lo vivieron es el color. La Tierra aparece con tonos intensos que, según cuentan, son muy difíciles de reproducir en una fotografía. Yo me imagino esa escena y entiendo por qué la palabra asombro aparece tanto en estos testimonios.

Qué se puede hacer en esos tres minutos

  • Alcanzada la altitud máxima, los tripulantes tienen tres minutos de gravedad cero.
  • Pueden desabrocharse e intentar flotar, aunque el tiempo es breve.
  • La mayoría prefiere mirar hacia afuera antes que explorar la ingravidez.
  • La ingravidez también puede experimentarse en vuelos parabólicos realizados en la Tierra.

El viaje no pone a los pasajeros en órbita, y conviene tenerlo claro. Orbitar exige velocidades y energía muy superiores, además de misiones de mayor duración. El New Shepard sube y baja en trayectoria suborbital: es técnicamente más accesible, pero reduce la experiencia a esos pocos minutos en el límite del espacio. Para muchos, esa brevedad es justamente lo que hace que cada segundo se recuerde con tanta nitidez.

Queda entonces la pregunta de fondo, la que cada lector seguramente se hace al terminar: ¿pagaría alguien por una experiencia así, o hay destinos en la Tierra que todavía parecen más urgentes de conocer?

KS
Karina SzewczukTurismo

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