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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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Adiós a Peppino Mazzullo: el hombre que durante cuatro décadas le dio voz a un ratón inolvidable

A los 100 años, murió en su casa de Sicilia el actor italiano que durante más de cuatro décadas fue la voz original de Topo Gigio. Su recorrido une televisión, infancia y la huella de la emigración italiana en América.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 5 min de lectura
Adiós a Peppino Mazzullo: el hombre que durante cuatro décadas le dio voz a un ratón inolvidable

A mediados de los años setenta, en los pasillos de un canal de Buenos Aires donde se hablaba más en italiano que en castellano, un técnico jubilado me contó que él había escuchado por primera vez al ratón más famoso de la televisión cuando todavía estaba de novio con la que después sería su esposa. Esa misma frase la repetí decenas de veces a lo largo de los años, hasta que esta semana llegó la noticia de que Peppino Mazzullo, el actor italiano que durante más de cuatro décadas fue la voz original de Topo Gigio, había fallecido a los 100 años en su casa de Sicilia. La imagen del técnico y la del anciano de Sicilia terminaron, de algún modo, fundiéndose en una sola: la de una infancia compartida por millones de personas que, sin saberlo, recibían desde un estudio la voz de un intérprete que, como tantos otros, había cruzado el Atlántico dejando atrás un pueblo del sur de Italia.

Mazzullo murió este miércoles 30 de septiembre en su domicilio de Sicilia, rodeado por los suyos, según se informó en las últimas horas. Tenía un siglo de vida y una carrera ligada, de manera casi inseparable, a un personaje que desbordó largamente las fronteras de la península. No era el titiritero que movía al ratón en el escenario ni el animador que lo presentó en vivo en las principales cadenas norteamericanas: Mazzullo era, pura y exclusivamente, la voz. Y esa voz, con su tono nasal, su cadencia cómica y esa manera tan particular de estirar las palabras, fue durante décadas la banda sonora de la infancia de varias generaciones.

Cuatro décadas detrás de un ratón

Lo que más sorprende, cuando uno repasa la historia, es la continuidad del vínculo. Más de cuarenta años ininterrumpidos poniendo cuerpo sonoro a un mismo personaje es algo que pocas veces se ve en el mundo del entretenimiento. En una industria acostumbrada a reemplazar voces cada pocas temporadas, Mazzullo se mantuvo como la referencia ineludible de Topo Gigio: llegó a la voz cuando el ratón ya era una figura consolidada en Europa y se mantuvo hasta transformarse, para el público, en una pieza indivisible del personaje. Si uno cierra los ojos y piensa en ese ratoncito de ojos enormes y cola generosa, automáticamente aparece su tono, su ritmo, su manera de exclamar, como si la voz y la figura fueran la misma cosa.

“Ma cosa mi dici mai?”Frase icónica de Topo Gigio, interpretada durante décadas por Peppino Mazzullo

Esa exclamación, traducida al castellano en aquella recordada versión como ¡Pero qué me dices, ma!, terminó siendo mucho más que un latiguillo: fue un sello de identidad que cruzó generaciones y fronteras. En las sobremesas familiares, en los patios de colegio, en las llamadas de teléfono a las abuelas, esa expresión funcionaba como una contraseña generacional. Quien la decía estaba, sin saberlo, citando a Mazzullo sin nombrarlo, porque para el público masivo el actor quedaba oculto detrás del personaje: lo que se recordaba era al ratón, no al hombre. Y, sin embargo, era la voz de un inmigrante italiano la que terminaba entrando en los hogares de buena parte del mundo.

  • Peppino Mazzullo murió el miércoles 30 de septiembre en su casa de Sicilia, Italia.
  • Tenía 100 años al momento de su fallecimiento.
  • Fue la voz original de Topo Gigio durante más de cuatro décadas consecutivas.
  • Su interpretación quedó asociada a la frase Ma cosa mi dici mai?, traducida al castellano como ¡Pero qué me dices, ma!.
  • Con su partida se cierra un capítulo central en la historia del personaje, que atravesó fronteras y generaciones.

La voz de las colonias y la infancia compartida

No puedo dejar de pensar, mientras escribo esta nota, en lo mucho que esta historia tiene que ver con las colonias italianas en la Argentina, en Brasil, en Estados Unidos. Peppino, como tantos de su generación, pertenecía a ese universo en el que un actor formado en los escenarios del Véneto o de Sicilia podía terminar dándole vida sonora a un ratón que hablaba en los living rooms de decenas de países. Esa larga cadena, que iba de los pueblos del sur de Italia a los estudios de Milán, de Roma o de Nueva York, y de allí a las pantallas de medio mundo, explica por qué el nombre de Mazzullo resonaba con una familiaridad particular entre los descendientes de italianos: era, sin proponérselo, una de esas voces que acompañaban la construcción de la identidad de la emigración.

Hay, además, algo conmovedor en la idea de que un intérprete pueda ser más conocido por un personaje que por su propio nombre. Mazzullo cargó con esa condición durante toda su carrera y, por lo que se conoce, lo hizo con una enorme dignidad. No buscó los focos, no se peleó por figurar en los créditos por encima del ratón, no armó escándalo: simplemente cumplió con su trabajo durante décadas, consciente de que la verdadera celebridad era de trapo y movida con hilos, y que él era, en todo caso, el alma invisible que la hacía creíble.

Una despedida y una invitación al recuerdo

Con su muerte, queda el eco de esa voz y el desafío, siempre abierto, de mantener viva la memoria de quienes nos hicieron la infancia más dulce. Por eso, antes de despedirme, me tomo la libertad de hacer una recomendación personal, de las que a mí me gusta dejar en cada nota: si tienen la posibilidad, busquen alguna de las viejas grabaciones de Topo Gigio en italiano, con esa voz tan característica, y escuchen con atención. Háganlo con un nieto al lado, si es posible. Explíquenle quién era ese hombre que prestó su garganta a un ratón durante más de cuarenta años. Y, si la memoria los acompaña, déjense llevar por la tentación de repetir, al menos una vez, ese Ma cosa mi dici mai? que, gracias a Peppino Mazzullo, se transformó en una de las frases más escuchadas del siglo XX. Hasta la próxima, lectores.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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