Bradley Cooper se calza el uniforme de Duke y mete a G.I. Joe en una nueva etapa sin la sombra de los Autobots
Paramount aprobó el reinicio de la franquicia de Hasbro con Danny McBride en la dirección y una decisión clave: el filme no se cruzará con la saga Transformers, pese al guiño dejado en El despertar de las bestias.

A fines de los años setenta, cuando todavía era un chico que miraba fascinado los paquetes de figuras articuladas en la vidriera de una juguetería del centro, jamás imaginé que aquellossoldaditos verdes iban a sobrevivir cuatro décadas y terminar rearmándose nada menos que con Bradley Cooper en la piel de Duke. Y sin embargo acá estamos, hablando otra vez de G.I. Joe, una franquicia que parece resistirse a todas las modas del cine de acción y vuelve ahora con un proyecto que, en mi lectura, tiene más de punto de partida que de simple.
La confirmación llegó desde Paramount: el estudio aprobó una nueva película de la saga con Cooper como única cara confirmada del reparto y con Danny McBride —sí, el de This Jeffery, el de Your Highness— sentado en la silla del director. Todavía no hay fechas firmes de rodaje ni de estreno y, lo que resulta casi más llamativo, tampoco trascendió una sinopsis oficial. Por ahora lo único concreto es el triángulo protagonista-director-estudio y una declaración de principios que, créanme, no es menor.
Una ruptura deliberada con la saga Transformers
Porque lo que más me interesa de este anuncio, y se los digo con la honestidad que me caracteriza, es la decisión de cortar todo puente con Transformers. En El despertar de las bestias se había dejado picando la posibilidad de un cruce entre los Joe y los Autobots —ese final que muchos leímos en clave de teaser—, pero Paramount fue categórico: esta película de G.I. Joe irá por la suya, sin fusión, sin cameos sorpresa y sin la obligación de sumarla al calendario compartido que hoy sostiene a la franquicia de los robots. Es un gesto de independencia creativa que, en lo personal, celebro, porque le devuelve al equipo del Coronel Hawk su propia identidad.
Quién es quién en el nuevo tablero
- Bradley Cooper interpretará a Duke, el personaje que Channing Tatum había encarnado en las dos entregas anteriores dirigidas por Stephen Sommers (2009) y por Jon M. Chu (2013).
- Danny McBride será el director, en lo que significa su desembarco en una superproducción de acción con franquicia de juguetes de por medio.
- Paramount produce, en busca de un reinicio que se desliga explícitamente de Transformers.
- Hasbro, dueña de la línea original de figuras, sostiene la licencia de los personajes, con el equipo elite combatiendo al Comandante Cobra como desde la primera caja de juguetes.
Quiero detenerme un instante en Bradley Cooper, porque su llegada a Duke no es un dato menor para los que seguimos la carrera del actor desde aquellos tiempos de The Hangover. Cooper viene de una seguidilla de papeles que le exigieron registro dramático extremo —Maestro, A Star Is Born, Nightbi— y ahora se anota en una franquicia que pide otra cosa: físico, presencia de mando y esa gravedad de líder de operaciones que, si me apuran, le viene como anillo al dedo. El Duke de Tatum era un héroe de acción más terrenal y algo cómplice del humor del director; el Duke de Cooper, imagino, irá por un costado más serio, más cercano al militar de manual, y eso le puede sentar muy bien a una saga que necesita reinventarse después de dos películas que no terminaron de convencer a la crítica.
Hay algo también que quiero compartirles como reflexión de viejo periodista de la cultura pop: G.I. Joe llegó a la pantalla grande tarde, recién en 2009, después de décadas de vivir en la animación ochentosa y en las viñetas de los comics de Marvel. Sommers llevó a los personajes al cine con un pulso visual casi de aventura pop, y dos años después Sommers Jr. intentó emparentarlos con el universo Snake Eyes en un spin-off que se vio lindo y se olvidó rápido. Que Paramount ahora apueste por un realizador con el perfil de McBride —un tipo que viene del humor ácido y de la sátira— me hace pensar que el estudio no quiere repetir la fórmula y que busca, justamente, un tono propio. Y ahí, amigos míos, es donde la decisión de separarse de Transformers cobra todo su sentido: si vas a probar algo nuevo, mejor empezar limpio.
Mientras esperamos el primer comunicado oficial con fechas y, ojalá, alguna línea de trama, me quedo con la sensación de que G.I. Joe está frente a una oportunidad genuina de volver a las salas con un disfraz nuevo, y se lo digo con el cariño de alguien que alguna vez desarmó un Cobra Commander para pintarlo de verde con un marcador indeleble. Si les soy sincero, mi recomendación personal es que le demos tiempo al proyecto, que no lo juzguemos antes del primer trailer y que, sobre todo, le permitamos a Bradley Cooper —o Coope, como cariñosamente lo apodamos en la redacción— construir su propia versión de Duke sin la mochila de las comparaciones. Volveremos a hablar cuando haya imagen moviéndose en una pantalla. Mientras tanto, yo voy a estar releyendo los comics de Larry Hama y recordando por qué, en aquel entonces, desarmar la caja era casi tan divertido como mirar la serie del ochenta.
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