Brasil se sacó la espina en Brisbane: los cambios de Ancelotti quebraron a Australia en el complemento
La Verdeamarela arrancó perdiendo, igualó antes del descanso y resolvió el amistoso con los ingresos del complemento. Quedó la preocupación por Raphinha, que se retiró con una molestia en el muslo derecho.

Se dice del segundo tiempo que es otra historia, y esta vez la frase le quedó chica. Brasil entró a Brisbane como quien llega a una fiesta a la que no fue convidado: con la espalda mojada de transpiración y el reloj en contra. Australia le ganaba 2 a 1, la noche se hacía pesada y el equipo de Ancelotti parecía más cerca del papelón que del aplauso. Pero bastó que se acomodara el banco, que se movieran las piezas, para que el cuento se diera vuelta como una media.
La mano de Ancelotti en el entretiempo
Carlo Ancelotti metió mano fuerte en el descanso: siete cambios, defensa nueva de arriba abajo y Endrick en lugar de Raphinha, que se fue con la cara larga y la pierna derecha haciendo ruido. El pibe que entró desde el banco fue una inyección de aire fresco. A los 69 minutos, Endrick se hamacó por la izquierda, levantó un centro medido y Bruno Guimarães, de palomita, estampó el 3 a 2. Diez minutos después, otra vez el árbitro señaló la mancha y Vinícius Jr. la mandó a guardar con la calma de los que no se apuran nunca. El 4 a 2 estaba sellado.
Lo que rompió el partido no fue una sola jugada, sino una idea: cambiar el sistema, refrescar nombres y soltar a los pibes. Endrick fue la llave, Vinícius fue la sentencia. Brasil pasó de un primer tiempo tibio, con un gol de Vanderson a los tres minutos y un penal de Raphinha que apenas mantuvo el empate, a un segundo tiempo donde Australia se quedó sin aire.
- Endrick ingresó por Raphinha y a los 69 minutos asistió a Bruno Guimarães para el 3-2 parcial.
- Vinícius Jr. liquidó a los 80 con un penal tras una infracción dentro del área.
- Ancelotti realizó siete modificaciones y cambió toda la defensa respecto del primer amistoso.
- Australia sostuvo a los once titulares del encuentro anterior y sintió el desgaste en el complemento.
La noche que dejó preocupado al cuerpo técnico
Porque no todo fue vino y rosas. La Confederación Brasileña de Fútbol confirmó que Raphinha sintió una molestia en la pierna derecha, justo donde viene arrastrando líos con los isquiotibiales y el muslo. El capitán había convertido el empate parcial antes de irse a la ducha. Ancelotti habló de esperanzarse con el nuevo ciclo, pero el semblante del técnico italiano en el banco decía otra cosa. El clima de Brisbane, húmedo como sopa de verdura, no ayudó a nadie.
Guimarães, una de las figuras de la noche, fue claro al pasar por los micrófonos: dijo que el primer partido no había sido nada bueno y que la obligación del grupo era mejorar, más allá de los cambios de estrategia. Traducido al castellano de vestidor: había que dejar de dormirse.
Brasil cerró la gira australiana con una sonrisa a medias: un empate y una victoria, goles para destacar y un par de jóvenes que empiezan a pedir pista. La próxima parada ya está en agenda: un amistoso ante India en Calcuta, donde la humedad será otra vez jugador extra y Ancelotti espera recuperar a su capitán. Hasta entonces, el fútbol vuelve a empezar.
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