Canarias, dólares y balas: Ritchie vuelve a su zona de juego con dos estrellas que se conocen de memoria
Henry Cavill y Jake Gyllenhaal se cruzan en lo nuevo del realizador británico, rodada en Tenerife, con Carlos Bardem en el elenco y una trama de conspiraciones en pleno archipiélago.

Siempre que veo un título de Guy Ritchie pienso en los videoclubs del Once, a fines de los noventa, cuando uno alquilaba «Snatch: cerdos y diamantes» sin saber bien qué iba a ver y salía dos horas después con la sensación de que le habían cambiado la cabeza. Aquella película, rodada en un Londres que parecía un gran mercado persa, me enseñó que el británico tenía una manera muy particular de contar historias de gánsteres: con cámara nerviosa, con diálogos que parecen trabalenguas y con un humor que aparece incluso cuando revientan una ventana. Algo de eso sobrevive, creo, en «En la zona gris», su película más reciente, que tuve la oportunidad de repasar ficha en mano y que me dejó con la misma sensación de estar frente a un director que sigue fiel a su manera de mirar el crimen, los dólares y las persecuciones.
Lo primero que hay que decir es que el dato no es menor: Ritchie volvió a juntar a dos actores enormes, el Superman de los últimos años, Henry Cavill, y un viejo conocido del público argentino, Jake Gyllenhaal, protagonista de «El hombre sin sombrero» que filmó en nuestras pampas hace ya bastante tiempo. Los dos se mueven como pez en el agua dentro del universo de acción, y acá los une en un escenario de lujo: las Islas Canarias, concretamente Tenerife, donde el director británico plantó cámaras para rodar persecuciones en buggy, corridas por la costa, bares donde se cruzan destinos y, claro, alguna que otra explosión de manual. La presencia de Carlos Bardem, un apellido que en nuestra cinematografía dice mucho y que sigue trabajando entre Hollywood y Europa, completa un reparto pensado para atraer a públicos bien distintos.
Un archipiélago bajo sospecha
La historia, hay que aclararlo, no se queda en la postal turística. Ritchie toma el archipiélago canario como si fuera un pequeño Estado paralelo, un lugar idílico por fuera y dominado por dentro por un millonario misterioso que mueve los hilos desde algún rincón con vista al Atlántico. Esa es la mecha que enciende la conspiración que sostiene toda la película: conspiraciones, criminales y disparos se cruzan en una trama que usa el paisaje costero como contraste con la oscuridad del poder privado. La propuesta, en otras palabras, es la de siempre del director: acción bien coreografiada, villanos con dinero de sobra y antihéroes que se las arreglan para zafar de compromisos que nunca buscaron.
- Dirección: Guy Ritchie, responsable de «Snatch», «Operación U.N.C.L.E.» y «Sherlock Holmes».
- Protagonistas: Henry Cavill y Jake Gyllenhaal, con Carlos Bardem en el elenco.
- Rodaje: Tenerife, en las Islas Canarias, como escenario principal de persecuciones y enfrentamientos.
- Televisión: «The Gentlemen», «Mobland», «El joven Sherlock» y «Capital», en preparación.
- Género: acción con conspiraciones, disparos, explosiones y carreras en buggy.
Mirando la carrera del británico uno entiende por qué este proyecto le calza como anillo al dedo. Después de los gánsteres londinenses, Ritchie pasó por las adaptaciones de novelas gráficas con «Sherlock Holmes» — donde ya trabajó con Robert Downey Jr. y Jude Law —, se metió en el espionaje retro de «Operación U.N.C.L.E.» y construyó una serie como «The Gentlemen», que es casi una continuación espiritual de sus películas más recordadas. Ahora, con «En la zona gris», vuelve a unir a dos figuras conocidas alrededor de una historia de acción y criminales, y de paso confirma algo que se veía venir: que su oficio ya no es solo el cine, sino también la televisión, donde tiene en carpeta títulos como «Mobland», «El joven Sherlock» y una nueva producción llamada «Capital» que todavía está en preparación.
A mí, lo confieso, este tipo de películas me atrapan más por su oficio que por sus sorpresas argumentales, y ahí Ritchie suele cumplir: maneja la cámara como si estuviera en una persecución de verdad, le saca jugo a cada moneda que gasta en producción y entiende como pocos el ritmo del montaje moderno. Si a eso se le suman Cavill con sus brazos, Gyllenhaal con esa mirada de «algo me está ocultando», Bardem dando el tono ibérico que tanto nos gusta y un escenario como Tenerife, que el director aprovecha tanto en sus playas como en sus bares, el convite es más que interesante. Mi recomendación, entonces, es la de siempre: vean «En la zona gris» como quien mira un partido de fútbol con amigos, sin pedirle a Ritchie que cambie la fórmula, porque justamente ahí, en esa zona gris entre el realismo y el divertimento, está lo que mejor sabe hacer.
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