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Ecos del Iguazú

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Cuando el rock se hace en casa: PJ Kids debuta en el Gran Rex con Milo a los tambores

El trío que integran Periko, Jessi León y su hijo de cinco años abre este domingo la función de Los Meñiques de la Casa. Llevan dos discos, más de quince millones de visualizaciones en YouTube y una historia que empezó en el living, cuando el nene se sentó a tocar la batería que le habían dejado en casa.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Cuando el rock se hace en casa: PJ Kids debuta en el Gran Rex con Milo a los tambores

A veces las mejores bandas nacen en el momento más inesperado, en ese instante en que un nene agarra un par de palillos y empieza a marcar un ritmo sobre cualquier superficie, como me pasó a mí alguna vez viendo cómo un sobrino transformaba una mesa en una batería imaginaria. Algo parecido debe haber ocurrido en la casa de Periko y Jessi León cuando su hijo Milo tenía apenas tres años y medio y se sentó frente al instrumento que ellos le habían dejado, porque de esa escena doméstica nació PJ Kids, el proyecto musical que este domingo 20 de septiembre pisará por primera vez el escenario del Gran Rex como invitado de apertura de Los Meñiques de la Casa.

Rock, funk y ritmos latinos para chicos y grandes

Lo que ofrecen en escena no es exactamente lo que uno esperaría de un recital infantil clásico: PJ Kids propone canciones que pueden disfrutar por igual chicos y grandes, atravesadas por rock, por funk y por sabores latinos que dialogan con la formación previa de Periko como guitarrista y compositor. Temas como Cree en ti o Monstruos, que abordaron la autoestima y el miedo a la oscuridad en clave musical, forman parte de un repertorio pensado para compartir entre padres e hijos, con letras que toman situaciones cotidianas de la infancia como la alimentación, la confianza personal y el acompañamiento familiar.

“Las canciones fueron pensadas para que Milo pudiera tocarlas también en los recitales, no sólo en el estudio. En la grabación él participa proponiendo ritmos, y tratamos de respetar los momentos en los que le da ganas de sumarse.”Periko

Porque el dato singular del proyecto, lo que lo vuelve una rareza dentro del universo de la música para chicos, es que Milo, con apenas cinco años, se sienta en la batería y graba las bases de los temas. En Somos un equipo, su segundo álbum, todos los parches llevan su firma, y la decisión de incluirlo como músico pleno no fue casual sino el motivo mismo del regreso de sus padres a los escenarios, después de casi cinco años dedicados a producir para otros artistas.

De Miami al Gran Rex, con el living como ensayo

El camino hasta el Gran Rex tuvo escalas previas en Miami, donde el trío pasó por el James L. Knight Center y el Fillmore Theater, dos salas que les dieron otra dimensión de público antes de desembarcar en la Argentina. A ese recorrido se suma una presencia digital que, según los datos que manejaron sus integrantes, superó los quince millones de visualizaciones en YouTube durante el último año, una cifra llamativa para un proyecto de estas características.

Pero más allá de los escenarios grandes, la rutina de PJ Kids sigue funcionando en una escala hogareña, muy ligada al colegio y a los juegos. Periko contó que los ensayos suelen empezar después de las clases, con improvisaciones sobre clásicos del rock antes de pasar al repertorio propio, y que cuando Milo quiere terminar, interrumpen la actividad para jugar al fútbol o con plastilina, una lógica de trabajo que está a mitad de camino entre la banda y la familia.

La historia de PJ Kids se inscribe, me parece, en una tradición larga de músicos argentinos que encontraron en los proyectos familiares y en la música para chicos una manera de volver a empezar, casi como ocurrió con tantas bandas de los ochenta que nacieron en garages y terminaron llenando estadios. Lo conmovedor del caso es que Milo, el Negrito del bajo o de la batería según la noche, no aprendió a tocar mirando tutoriales sino sentado en el living de su casa mientras sus padres trabajaban, y que de ese aprendizaje íntimo salió un proyecto que puede leerse, sin forzar la nota, como un capítulo nuevo de la historia de las bandas familiares en el rock nacional.

Como recomendación personal, les diría que si tienen chicos en edad de primaria o simplemente conservan esa capacidad de disfrutar un show desde la butaca como si fueran chicos, se acerquen este domingo al Gran Rex a ver qué pasa cuando un nene de cinco años toca la batería en un escenario de verdad: es de esas cosas que, cuando uno las cuenta después, la gente tarda en creerlas. La función, claro, abre con PJ Kids y sigue con Los Meñiques de la Casa, una combinación que por sí sola ya justifica la salida.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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