Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Ecos del Iguazú

Ecos del Iguazú

Portada — Vida —

Cuando la rodilla no deja dormir: señales para no dejarlo pasar

Un especialista en medicina deportiva y atención primaria repasó qué puede esconderse detrás del dolor nocturno y por qué un cambio de postura o una bolsa de hielo no siempre alcanzan.

SD
Soledad Da SilvaSociedad y vida · · 3 min de lectura
Cuando la rodilla no deja dormir: señales para no dejarlo pasar

Son las dos de la mañana y Marta vuelve a girar en la cama. Le duele la rodilla derecha, del lado de afuera, justo donde apoya el peso cuando se acuesta de costado. Se levanta, se pone hielo, se vuelve a acostar y a los veinte minutos el dolor vuelve, callado y firme. Esa escena, que parece menor, es la que repitió miles de veces hasta que decidió ir al consultorio. Como ella, muchos adultos conviven con un dolor de rodilla que se vuelve más visible de noche, cuando el cuerpo se detiene y la articulación deja de lubricarse con el movimiento.

Yo lo escucho seguido entre conocidos y lectores: la rodilla molesta, pero recién duele de verdad cuando uno se acuesta. El médico Wesley Baker, especialista en medicina deportiva y atención primaria, lo explica con una frase que me quedó dando vueltas: durante el día, el movimiento ayuda a mantener la articulación lubricada; al bajar la actividad en el reposo, disminuye esa lubricación y aflora lo que el cuerpo venía sosteniendo en silencio. La presión del colchón y una posición sostenida pueden acentuar un problema previo, tanto en una rodilla como en las dos.

Cuándo conviene consultar y qué se puede hacer en el mientras tanto

Baker fue claro con el umbral de alarma: el dolor merece una evaluación cuando persiste, corta el sueño o dificulta las actividades habituales. Las medidas de alivio sirven para reducir la incomodidad mientras se coordina la consulta, porque elegir un tratamiento depende de qué lo provoque. Acomodarse mejor en la cama no resuelve el problema, pero puede sumar.

  • Para quienes duermen de costado y tienen artritis, Baker sugirió ubicar una almohada entre las piernas, de manera que la rodilla de arriba no cargue todo el peso sobre la de abajo.
  • Si se descansa boca arriba, la propuesta es colocar la almohada debajo de las rodillas, con una flexión leve que reduzca el contacto dentro de una articulación desgastada.
  • El calor suele aliviar más cuando la molestia es crónica y está asociada con artritis; el frío, en cambio, tiende a ser más útil frente a una lesión reciente por sobreuso.
  • Si existe hinchazón, el hielo puede bajar la sensibilidad de la zona, y los geles, cremas y parches antiinflamatorios son otras opciones de alivio localizado.

Medicamentos, interacciones y causas frecuentes

Antes de tomar un analgésico, el especialista pidió revisar qué otros fármacos se están usando. El ibuprofeno y el naproxeno pueden reducir la inflamación, pero presentan interacciones con anticoagulantes que conviene no desatender. En esos casos, la elección de alternativas, como el paracetamol, debe definirse con el profesional tratante, no en la mesa de luz.

Entre las causas más frecuentes, Baker mencionó lesiones, procesos inflamatorios y artritis, y agregó un detalle que me pareció atendible: correr sobre pavimento puede dejar una carga que se siente al terminar el día. Para ejercitarse con menos impacto, sugirió la natación y el ciclismo. En algunos cuadros de artritis, las rodilleras y los soportes adecuados también forman parte del esquema, siempre con indicación médica.

Me quedo con una idea simple, de esas que sirven para contar en casa: si la rodilla no lo deja dormir, no lo tome como un trámite del cansancio. Cambie la postura, pruebe frío o calor según el caso, revise los medicamentos que ya toma y, sobre todo, consulte cuando el síntoma empiece a comerse el sueño o la rutina. Como me dijo una vecina después de meses de dar vueltas: lo barato fue aguantar; lo caro, llegar tarde.

SD
Soledad Da SilvaSociedad y vida

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo