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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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Desocupación al 7,9% y pobreza en 32,3%: el cuadro social que condiciona el consumo de los hogares

En el segundo trimestre del año hubo 1,73 millones de personas sin trabajo y 15,5 millones por debajo de la línea de pobreza, según el INDEC. En ese contexto, la confianza del consumidor repuntó en septiembre, aunque la decisión de compra de electrodomésticos volvió a retroceder.

GS
Germán StefañukYerba mate y producción · · 3 min de lectura
Desocupación al 7,9% y pobreza en 32,3%: el cuadro social que condiciona el consumo de los hogares

La tasa de desocupación en la Argentina se ubicó en el 7,9% durante el segundo trimestre de 2026, con 1,73 millones de personas desempleadas en todo el territorio nacional, de acuerdo con las mediciones difundidas por el INDEC. El indicador, uno de los más seguidos por las familias a la hora de evaluar su situación económica, muestra un mercado laboral bajo presión y se convirtió en la antesala de un cuadro social que también se refleja en los indicadores de pobreza y en la dinámica del consumo.

En paralelo, los datos oficiales indican que la pobreza alcanzó al 32,3% de la población durante el primer semestre del año, lo que equivale a unas 15,5 millones de personas. El número representa un salto de 4,1 puntos porcentuales respecto del segundo semestre de 2025, período en el que el indicador se había ubicado en 28,2%. La suba, explica el organismo, combina el efecto de la inflación acumulada y la pérdida de poder adquisitivo sobre los ingresos de los hogares, en particular sobre los trabajadores informales y los sectores de menores recursos.

Actividad, empleo y consumo bajo presión

A ese escenario se sumó un nuevo dato del Estimador Mensual de Actividad Económica que elaboró el INDEC, el cual mostró una baja mensual de 2,9% y una caída interanual de 1,4% en julio. Esa retracción, según los analistas consultados por distintos medios porteños, pone presión adicional sobre la dinámica del empleo y del consumo en los meses siguientes, dado que cuando se reduce la actividad suelen resentirse los ingresos disponibles y, con ellos, la capacidad de compra de las familias.

El cuadro general se completa con la lectura del Índice de Confianza del Consumidor que elabora la Universidad Torcuato Di Tella, que en septiembre registró una suba de 2,4% y alcanzó los 41,2 puntos, cortando así dos meses consecutivos de caídas (el indicador subió un 3,4% en la comparación interanual). Ahora bien, la mejora del promedio nacional esconde comportamientos dispares entre regiones y estratos socioeconómicos, y deja en evidencia las tensiones que atraviesan al bolsillo de los argentinos en la etapa posterior a la pandemia y al shock inflacionario reciente.

  • En el Interior del país la confianza subió 5,23%, mientras que en el Gran Buenos Aires el incremento fue de 3,33%.
  • En la Ciudad de Buenos Aires el indicador retrocedió 6,78%, afectado por el ajuste de tarifas sobre los hogares de mayores ingresos.
  • En los hogares del estrato más bajo el indicador se disparó 12,33%, impulsado por mejoras en asignaciones y en el empleo informal.
  • En los sectores de mayores ingresos la confianza bajó 4,07%, golpeados por las subas de servicios y por la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación.

Bienes durables y clima de incertidumbre

Pese al repunte del índice agregado, la predisposición a comprar bienes durables —heladeras, lavarropas, televisores, cocinas y otros electrodomésticos— cayó 3,4% en septiembre, de acuerdo con el mismo relevamiento de la Di Tella. Las tasas de interés todavía elevadas y la debilidad del poder adquisitivo, reconocen los autores del informe, explican buena parte de esa retracción, al encarecer el financiamiento y achicar el margen de maniobra de los hogares que evalúan una compra de mediano y largo plazo. En el lenguaje técnico del sector, se trata de la parte del índice que mide la decisión de compra de los llamados "bienes durables" (productos de uso prolongado en el hogar y de mayor valor relativo).

En la misma línea, un índice elaborado por la Universidad Católica Argentina midió el clima de incertidumbre entre los usuarios de redes sociales y medios digitales: en septiembre llegó a 63,4 puntos, el máximo del año. Entre las principales preocupaciones que surgieron del análisis, el trabajo encabezado en las menciones con el 20,7%, seguido por la inflación, con 18%, y por la preocupación general por la marcha de la economía. Ese termómetro refleja, según los investigadores, un ánimo social todavía tensionado por la combinación de empleo débil, suba de tarifas y expectativas desiguales entre los distintos estratos.

GS
Germán StefañukYerba mate y producción

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