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Después de los 40, el ejercicio cambia: la clave es insistir

La recuperación se slows, el músculo pierde terreno y las rutinas que antes funcionaban necesitan otra lógica. Expertas explican qué ajustar para seguir avanzando con salud e independencia.

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Soledad Da SilvaSociedad y vida · · 3 min de lectura
Después de los 40, el ejercicio cambia: la clave es insistir

A los 42, levanto una pesa que hace pocos años movía sin esfuerzo, miro el reloj y concluyo que algo no está funcionando. La escena es común en personas que llevan años activas: el cuerpo empieza a recuperarse más lento, la fuerza no avanza al mismo ritmo y el peso aparece aunque los hábitos no hayan cambiado. No se trata de dejar de entrenar, sino de entender que a partir de la mediana edad el ejercicio necesita más estructura, más descanso y una relación distinta con la progresión.

La médica cardióloga Patricia Sangenis, especialista en medicina del deporte y longevidad, sostiene que la mejor inversión que una mujer puede hacer es construir músculo, porque ese tejido la sostenendrá durante las próximas décadas, tanto literal como funcionalmente. En la vida adulta, conservar fuerza no es solamente una cuestión estética: significa poderliftar cosas, moverse con autonomía y mantener la independencia en los años posteriores a los 50.

El primer paso para seguir avanzando es dejar de interpretar cada mes como una prueba de voluntad. La entrenadora personal estadounidense Michaela Bentley vivió ese cambio en su propia experiencia: empezó a subir de peso y notó que todo lo que había hecho durante casi toda su vida para mantenerse en forma dejó de producir resultados. A los 60 años identificó el problema: no había fallenado en el esfuerzo, sino en la lógica del entrenamiento.

La repetición permite medir el progreso

Uno de los ajustes más contraintuitivos es aceptar la repetición. Cambiar de rutina cada semana puede resultar estimulante, pero dificulta saber si la fuerza está aumentando y dificulta mejorar la técnica. Mantener durante un tiempo los movimientos principales permite registrar avances reales, ajustar la carga y entender qué está funcionando.

La progresión gradual es indispensable. Si siempre se levanta el mismo peso y siempre se hacen las mismas repeticiones, el músculo deja de recibir un estímulo nuevo. Bentley recomendó aumentar de forma progresiva la carga, la cantidad de repeticiones o el volumen total. El objetivo no es buscar una cifra mágica, sino alcanzar un punto en el que las últimas repeticiones resulten difíciles sin comprometer la técnica.

  • Elegir ejercicios principales y repetirlos durante un período suficiente para seguir su evolución.
  • Aumentar gradualmente la carga, las repeticiones o el volumen total.
  • Mantener la técnica cuando el esfuerzo se vuelve difícil.
  • Priorizar el sueño, los días de pausa y al menos dos minutos de descanso entre series exigentes.
  • Incorporar caminatas, escaleras y tareas domésticas para elevar el gasto diario sin sumar fatiga.

Descansar también es parte del entrenamiento

El descanso no es una concesión ni un tiempo perdido: es durante la recuperación que el cuerpo se adapta. Por eso, dormir bien, respetar los días de pausa y separar las series exigentes se vuelve tan importante como el trabajo en el gimnasio. El movimiento cotidiano, como caminar, subir escaleras o hacer tareas del hogar, suma energía a lo largo del día y permite sostener la actividad sin exigir una fatiga adicional.

En materia de alimentación, Bentley marcó una prioridad práctica: para perder grasa, importa más el total de calorías que la discusión sobre si provienen de carbohidratos o de grasas. La alimentación debe acompañar un entrenamiento ordenado, progresivo y sostenible, en lugar de compensar con restricciones excesses.

“Empecé a subir de peso y todo lo que había hecho durante toda mi vida para mantenerme en forma dejó de funcionar.”Michaela Bentley

En mi experiencia, el cambio de fondo no consiste en encontrar el entrenamiento perfecto, sino en dejar de persistence con una rutina que ya no responde al cuerpo. Después de los 40, insistir, medir, recuperar y ajustar suele ser más útil que perseguir la novedad. Con una carga bien progresiva, una pausa suficiente y una alimentación capaz de sostener el esfuerzo, se puede seguir entrenando durante muchas más décadas.

SD
Soledad Da SilvaSociedad y vida

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