Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Ecos del Iguazú

Ecos del Iguazú

Digger: cuando Tom Cruise se sube al escenario de Iñárritu y la ficción se vuelve aire enrarecido

La nueva película del mexicano cruza crisis climática, teatro y dinero en un relato que cambia de perspectiva después del primer acto. Un repaso por su construcción, sus intérpretes y el cierre que conecta la butaca con la calle.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Digger: cuando Tom Cruise se sube al escenario de Iñárritu y la ficción se vuelve aire enrarecido

A mediados de los años noventa, cuando Alejandro González Iñárritu despudtaba con sus cortos y videoclips en México, nadie imaginaba que terminaría convirtiendo a Tom Cruise en un actor dentro de otro actor. Y sin embargo ahí está Digger, la película que volvió a juntar al director de Amores perros con la maquinaria más aceitada de Hollywood, esta vez para llevar al espectador a un teatro dentro del teatro, con el mundo entero respirando detrás de una mascarilla. La propuesta es de esas que incomodan: una sátira sobre el capitalismo tardío y la crisis climática narrada como si fuera una función de Broadway financiada por el sobrino del propio protagonista.

Lo que en un primer momento parece la biografía de un magnate termina revelándose como una obra en escena. Cruise interpreta a un actor que encarna al personaje principal de esa producción, un giro que el relato descubre poco después del primer acto y que cambia de cuajo todo lo que el espectador creía haber entendido. La vida de ese magnate representado sobre el escenario funciona, dentro de la ficción, como el prólogo inevitable del mundo devastado en el que transcurre la película: un lugar donde la gente sale a la calle con máscaras porque el aire ya no se puede morder sin precaución.

Jesse Plemons: el sobrino que financia la tragedia

El nexo entre la sala y la calle lleva nombre y apellido: Jesse Plemons, que se pone en la piel del sobrino del magnate. Su personaje es el hilo conductor de los dos planos que la película propone, porque por un lado sostiene el imperio familiar mediante la venta de las mascarillas con las que la sociedad entera se protege para habitar ese ambiente irrespirable, y por el otro aporta el dinero para montar la representación teatral de la vida de su propio tío. Teatro y negocio quedan así atados de una manera casi obscena: la tragedia íntima se convierte en espectáculo, y el espectáculo se paga con el rédito de seguir envenenando el mundo.

Un final que sale del escenario y se cruza con la calle

El desenlace es de los que se quedan en la retina. Sobre las tablas se representa la caída y la muerte de Digger, celebradas por un público que aplaude con la misma fruición con la que consume el aire enrarecido del mundo real. Cuando cae el telón, los espectadores abandonan el teatro con sus mascarillas puestas y se desplazan por la ciudad procurando no cruzarse con el control policial, como si la frontera entre la ficción y la realidad fuera apenas una línea pintada en el asfalto. La música, tanto en los últimos pasajes como durante los créditos, ofrece momentos de alivio que se cortan en seco; ese recurso prolonga la zozobra más allá de la representación y deja al espectador con la sensación de que la función nunca termina de verdad.

Digger es, en definitiva, una película que se piensa a sí misma mientras se mira: un espejo deformante donde el magnate, el actor, el sobrino y el público terminan siendo distintas versiones de un mismo consumidor. A mí, que llevo décadas siguiendo la carrera de Iñárritu desde aquellos cortos iniciales, me deja con ganas de revisarla apenas salga de la sala, para confirmar si la segunda visión es tan punzante como la primera. Si les interesa el cine que incomoda y que no entrega respuestas fáciles, apunten el nombre: Digger, con Tom Cruise en uno de sus papeles más extraños, merece una oportunidad.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo