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El canto invisible: la novela en la que Claudia Piñeiro deja hablar a las aves y a una amiga que ya no está

La escritora argentina vuelve a la novela con una historia que cruza el trabajo editorial, la amistad entre mujeres y el universo de la ornitología. Julia Muntaner, una editora de 64 años, debe ordenar el manuscrito que dejó Marina Martinelli, una bióloga muerta en un accidente. Detrás del legado académico aparece un secreto que cambia todo.

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Soledad Da SilvaSociedad y vida · · 3 min de lectura
El canto invisible: la novela en la que Claudia Piñeiro deja hablar a las aves y a una amiga que ya no está

Estoy acá, en la puerta de la presentación, con el libro todavía tibio en la mano, y lo primero que me llama la atención es la contratapa: dos nombres propios que funcionan como bisagra. Por un lado, Julia Muntaner, una editora de 64 años a la que le toca ordenar el manuscrito que dejó su amiga Marina Martinelli al morir en un accidente de tránsito. Por el otro, el canto de las aves, que es justamente lo que Marina investigaba y lo que ahora Julia tiene que editar. Entre esas dos columnas se levanta El canto invisible, la nueva novela de Claudia Piñeiro, publicada por Alfaguara, y a mí me interesa especialmente porque cuenta una historia de amistad antes de poner sobre la mesa cualquier dato general.

Porque la novela arranca, en realidad, donde empiezan casi siempre las novelas de Piñeiro: en la vida cotidiana de una mujer que trabaja, que tiene rutinas, que carga con una pérdida. Julia es editora, lleva décadas corrigiendo libros ajenos, y de pronto le cae un encargo muy particular: revisar y dar forma al texto que dejó Marina, una de las biólogas más importantes del país, especializada en el canto de las aves. A partir de ese manuscrito, Julia reconstruye recuerdos, conversa imaginariamente con su amiga y se topa con información que modifica lo que creía saber de ella. El libro se mueve, así, entre el duelo, los vínculos de larga data y un secreto que atraviesa la relación entre las dos protagonistas.

La edición como tema y como retrato de oficio

Una de las cosas que más me interesa de El canto invisible es que pone el foco en un trabajo que el público lector casi nunca ve: la tarea de edición. Piñeiro contó que el personaje de Julia reúne referencias a editoras que la acompañaron a lo largo de su carrera, entre ellas Julia Saltzmann, Julieta Obedman, Ana Laura Pérez, Gabriela Franco y Magalí Etchebarne. Esa decisión me parece clave: es una manera de decir que las novelas no nacen solas en una mesa, sino que pasan por manos concretas, y que esas manos también tienen nombre.

El universo de las aves: ciencia, prejuicios y memoria

El otro eje fuerte de la novela es el canto de las aves. La propia autora contó cómo se acercó a ese mundo: fue en una cena en Madrid, cuando alguien le mostró una aplicación para celulares que identifica especies por sus sonidos. Esa herramienta es Merlin Bird ID, desarrollada por el Cornell Lab of Ornithology de la Universidad de Cornell. Piñeiro empezó a usarla acá, en sus paseos, y se encontró con un dato que la perturbó: siguen vigentes muchos prejuicios sobre el comportamiento de las aves, incluso la creencia de que las hembras no cantan. Por eso decidió sumar a la novela referencias a mujeres ornitólogas y cerrar el libro con un glosario dedicado a figuras relevantes de esa disciplina. Me parece un gesto que le da a la ficción una función casi de reparación histórica.

Qué más publicó Piñeiro este año

  • Mi miedo xixi, un libro ilustrado dirigido al público infantil, también publicado este año.
  • Adaptación teatral de Como bestias, obra de la dramaturga francesa Violaine Bérot.
  • Participación en la puesta de Maldición eterna a quien lea estas páginas, a partir de la novela de Manuel Puig.

Mientras termino de leer el primer capítulo, pienso en lo que muchas veces se discute en las mesas de libros: qué historias de amistad femenina quedan dando vueltas en la cabeza mucho después de cerrar el libro. A mí, de entrada, El canto invisible me deja esa sensación de estar leyendo dos cosas al mismo tiempo: por un lado, la investigación de una mujer sobre el canto de las aves, que es real y existe afuera del libro; por el otro, la conversación íntima entre dos amigas que se encuentran en un manuscrito y en el modo en que una decide editar a la otra. Y me parece que Piñeiro, otra vez, eligió contar la historia de una persona antes de soltar el dato general, y eso es algo que, como lectora, le agradezco profundamente.

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Soledad Da SilvaSociedad y vida

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