El Maestro recibió el Honoris Causa de la UBA y volvió a hablar de la vida
Alejandro Dolina fue distinguido como Doctor Honoris Causa por la Facultad de Ciencias Sociales, en un acto que reunió su pasado de estudiante, su presente de narrador eterno y la complicidad de un auditorio que lo quiere como si fuera de la familia.

Tengo que confesar algo que me cuesta admitir: la primera vez que escuché a Alejandro Dolina por una radio fue en un verano de mi adolescencia, en una cocina de barrio donde un tío mío lo escuchaba como quien reza, con el volumen bajo y la sonrisa cómplice de quien sabe que está frente a algo que no se puede explicar del todo. Por eso, cuando me enteré de que la Universidad de Buenos Aires le entregó el Doctorado Honoris Causa, sentí que se cerraba un círculo que tardó décadas en completarse, pero que desde mi punto de vista llegó en el momento exacto, porque nunca como ahora el Maestro había estado tan presente en la conversación cultural argentina, con sus libros reeditados, sus conciertos agotados y esa radio que sigue sonando como si el tiempo no existiera.
La ceremonia se realizó el viernes por la tarde en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales, sobre la calle Santiago del Estero, y se extendió durante varias horas con un clima más parecido al de una reunión de amigos que al de un acto académico tradicional, aunque la solemnidad estuvo a la altura de la distinción que se entregaba, ya que la resolución que impulsó este reconocimiento había sido aprobada por la facultad el año pasado y allí se detallan los estudios que el propio Dolina cursó en la UBA, donde pasó por las carreras de Letras, Historia y Música, además de los premios Martín Fierro de Oro 2022, cuatro premios Argentores, el Konex Diploma al Mérito de 1991 y la declaración de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires que recibió en 2001.
Un laudatio que habló del verbo que lleva su nombre
Durante el laudatio, la directora de la Carrera de Ciencias de la Comunicación, Larisa Kejval, se detuvo en lo que considero el fenómeno más singular que atravesó la carrera del Maestro, porque pocas veces una persona de la cultura popular logra que su nombre se convierta en adjetivo y en verbo de uso corriente en la lengua de todos los días, y ella lo dijo con una frase que me quedó dando vueltas: "Es uno de los pocos programas que compiten contra sí mismos en términos de audiencia", al referirse a que la cuenta oficial de La venganza será terrible en Spotify convive con grabaciones subidas por oyentes durante años, algo que en mi experiencia como cronista radial no había visto nunca y que demuestra que el programa trascendió a su creador y ya pertenece a una comunidad que lo cuida como propio.
Otro de los momentos que más me conmovió fue cuando se recordó que en vez de ponerle su nombre a la plaza del barrio de Flores, los vecinos y la comuna eligieron bautizarla con el nombre del Ángel Gris, uno de los personajes más entrañables de sus novelas, y que eso fue leído en el texto leído durante el acto como "el triunfo de la prosa", una definición que suscribo de punta a punta porque creo que cuando un escritor logra que sus criaturas vivan en el espacio público con más fuerza que él mismo, ese es el mayor reconocimiento que la literatura puede ambicionar.
“"La venganza será terrible" compite contra sí misma en términos de audiencia, porque conviven la cuenta oficial en Spotify con grabaciones subidas por los oyentes durante años.”Larisa Kejval, directora de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA
Una saga de distinciones que incluyó a Charly y al Indio
Esta entrega no es un hecho aislado dentro de la Universidad de Buenos Aires, ya que en los últimos meses la casa de altos estudios reconoció a otras figuras centrales de la cultura popular con la misma distinción, y vale la pena recordarlas para dimensionar lo que está ocurriendo, porque en 2025 la Cátedra de Música Popular de la carrera de Artes distinguió a Charly García, y en ese mismo año Carlos "Indio" Solari recibió el título durante un acto en la Facultad de Ciencias Médicas, apenas veinte días antes de su muerte, lo que convierte a estas jornadas en una suerte de abrazo institucional a una camada de artistas que durante décadas construyeron, cada uno a su manera, el mapa sonoro y literario de varias generaciones de argentinos.
Después vino el conversatorio con el psicoanalista Gabriel Rolón, que ofició de interlocutor con esa mezcla de erudición y calidez que lo caracteriza, y allí el Maestro volvió a ser el de siempre: parco cuando le preguntaron por los secretos del oficio, generoso cuando habló de sus maestros, y esa cosa tan suya de disparar frases que parecen sacadas de un cuento pero terminan siendo reflexiones sobre la condición humana, y cuando le preguntaron qué se siente ser Doctor Honoris Causa de la UBA, él respondió con una media sonrisa que lo que más le importaba era que la universidad lo hubiera tratado como a uno más, porque a pesar de los años y los premios él sigue sintiéndose un estudiante de barrio, algo que a mí, personalmente, me reconcilia con un montón de cosas.
- La Facultad de Ciencias Sociales aprobó la distinción mediante una resolución publicada el año pasado, tras repasar su paso por las carreras de Letras, Historia y Música en la propia UBA.
- La entrega se realizó en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales, sobre la calle Santiago del Estero, con un conversatorio posterior junto a Gabriel Rolón.
- La saga reciente de Honoris Causa de la UBA incluyó en 2025 a Charly García, reconocido por la Cátedra de Música Popular de la carrera de Artes, y al Indio Solari, distinguido en la Facultad de Ciencias Médicas veinte días antes de su muerte.
- Para Larisa kejval, La venganza será terrible es uno de los pocos programas que compiten contra sí mismos, ya que conviven la versión oficial en Spotify con grabaciones subidas por oyentes durante años.
Como recomendación final que me pide mi oficio y que me permite cerrar esta nota como a mí me gusta, les sugiero a los lectores que nunca escucharon al Maestro que se den el gusto de tomar un café largo, sentarse con auriculares y entrar en cualquiera de los episodios de La venganza será terrible que están disponibles en la plataforma, porque allí, en esa voz que suena como si estuviera contándole algo solo a usted, van a encontrar la llave que abre una literatura que se hace en vivo y en directo, y que la UBA acaba de certificar que merece el título más alto, aunque en el fondo el Doctor Honoris Causa más grande que tiene Alejandro Dolina es, y va a seguir siendo, el cariño de la gente que lo escucha cada noche desde hace más de cuatro décadas, que es algo que ninguna universidad del mundo puede otorgar.
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