Entre el escenario, la pantalla y la terapia: la agenda que sostiene Edith Hermida
A los 55 años, la actriz conduce, participa de un reality y prepara funciones de su unipersonal. Habla de lo que cuesta sostener tanta actividad.

Edith Hermida aparece en pantalla casi todos los días. Está al frente de Bendita por El Nueve, sigue en MasterChef Celebrity por Telefé y, entre medio, prepara las próximas funciones de su unipersonal. Si uno hace la cuenta, la cuenta no cierra con facilidad, pero ella la lleva adelante con una naturalidad que llama la atención.
Para entender de dónde viene esa costumbre de tener siempre más de una cosa entre manos, hay que volver a Parque Chacabuco, donde creció en una familia de recursos escasos. Hasta los 15 años, en su casa calentaban el agua para bañarse. Ella misma atribuye a esa etapa su manera de organizarse: nunca se conformó con un único trabajo.
Tres proyectos sin buscarlos
Según cuenta, nada de esto fue un plan armado de antemano. La conducción de Bendita llegó cuando Beto Casella decidió dejar el programa a fin de 2025. Ella era panelista desde hacía años y aceptó quedar al frente. Su participación en MasterChef Celebrity, en tanto, necesitó el visto bueno del canal para poder actuar en otra señal.
Con 31 años de trayectoria, se define a sí misma como una obrera del medio y no como una celebrity. Antes de llegar a la televisión estudió locución en el CoSal y pasó por radios como Energy 101, Radio Disney y La 100. El año que viene vuelve a la frecuencia con un programa por Vale 97.5, de 9 a 13, y reconoce que la radio es el formato que más disfruta.
El teatro como tercer eje
El unipersonal Teneme paciencia lleva más de tres años en cartel. Lo escribió ella, lo dirige Verónica Lorca y cuenta la historia de su propia vida. Las próximas funciones son el 11 de noviembre en el teatro Ratri de Aldo Bonzi y el 5 de diciembre en Terrazas del Paseo La Plaza.
“Empecé porque lo bueno que llega también tiene su lado no tan bueno. Hay turbulencias.”Edith Hermida
Ese volumen de actividad le trajo tensiones nuevas. Hace dos meses empezó terapia por primera vez, con la intención de ordenar un momento que, según reconoce, la tiene atravesada. La exposición, los comentarios públicos y el cambio de rol le pesan más de lo que esperaba. Todo eso convive con su familia: dos hijas, Paloma y Amparo, y una madre de 87 años.
Como cronista, lo que más me quedó de esta charla es la sinceridad con la que habla de su cansancio, sin dramatizarlo ni esconderlo. Es un recordatorio de que detrás de la figura que vemos en la pantalla hay una persona que también necesita aflojar.
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