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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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Fernando Burlando y el chip hormonal: cuando el derecho penal se cruza con la medicina del futuro

El abogado penalista contó que lleva tres años con un dispositivo subcutáneo que, según dijo, regula su energía y lo mantiene "como un chico de 17 años"; el caso abre el debate sobre los tratamientos hormonales preventivos en la Argentina

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 6 min de lectura
Fernando Burlando y el chip hormonal: cuando el derecho penal se cruza con la medicina del futuro

Les voy a confesar algo antes de empezar a escribirla: cuando era pibe y me pasaba horas en la redacción escuchando las historias que los viejos cronistas traían de los pasillos de los tribunales, nunca imagine que un abogado penalista iba a terminar siendo noticia por un chip colocado debajo de la piel. Pero acá estamos, y la vida, como se dice siempre, supera con creces a la ficción. Fernando Burlando, el letrado que se hizo conocido por defender a las figuras más convocantes del espectáculo y el deporte argentino en causas de alto voltaje mediático, acaba de abrir una puerta inesperada al contar publicly que desde hace tres años lleva consigo un chip hormonal que, en sus propias palabras, le cambió la vida.

Lo dijo en una entrevista televisiva y lo repitió con ese tono campechano que lo caracteriza, el mismo tono que usa cuando atiende un móvil en vivo desde el palacio de Tribunales o cuando sale de una audiencia con cara de circunstancias. Burlando explicó que el dispositivo, que se implanta de manera subcutánea, lo que hace es regular y ordenar a nivel hormonal todo el organismo, con efectos que van mucho más allá de la vida sexual o del estado de ánimo.

La frase que se volvió título

“Tengo la cabeza no como un chico de 30, sino como un chico de 17 años”Fernando Burlando

La comparación, claro, no tardó en generar todo tipo de reacciones en las redes y en los programas de chimentos. Cuando le preguntaron a qué se refería con esa imagen, el abogado no dudó: "A todo", respondió, y dejó flotando la idea de que se trata de un repliegue general del cansancio, de la niebla mental y, sobre todo, de esa fatiga crónica que suele acompañar a los profesionales que trabajan jornadas interminables como las que él suele enfrentar.

La "nueva medicina" y la prevención de enfermedades degenerativas

Lo más interesante del reportaje, a mi entender, no fue la anécdota simpática ni el costado farandulero del asunto. Lo realmente relevante es que Burlando enmarcó su experiencia dentro de lo que denominó, sin prurito alguno, "la nueva medicina". Según desarrolló, la idea central de estos tratamientos es llegar a la vejez con la mayor plenitud posible, y para eso se trabaja no solo en el equilibrio hormonal sino también en la prevención de enfermedades degenerativas.

  • El objetivo declarado del tratamiento es regularizar el sistema hormonal de manera continua.
  • Se menciona la posibilidad de demorar o retardar la aparición de enfermedades degenerativas asociadas a la edad.
  • El procedimiento requiere estudios previos y controles médicos antes de la colocación.
  • El chip está recomendado tanto para hombres como para mujeres.
  • Burlando aseguró que su familia, incluidas sus hijas y su madre, están al tanto del tratamiento.

Para graficar los efectos en su rutina, Burlando describió una jornada que a cualquier abogado de mi generación le resultaría directamente extenuante: terminó de alegar en el juicio por la sucesión de Diego Armando Maradona a las nueve de la noche, a las once todavía estaba estudiando los pormenores del día siguiente y a la mañana temprano ya se encontraba entrenando. Esa maratón diaria, según contó, la puede sostener gracias al tratamiento, y por eso no escatimó elogios al momento de sintetizar: "Funciona, es bárbaro", resumió, con la tranquilidad de quien sabe que su testimonio va a generar adhesiones y también más de una ceja levantada.

Una historia que se remonta a las colonias

Acá me permito un recuerdo que creo vale la pena compartir con ustedes, porque me parece que le da contexto a todo esto. Cuando uno repasa la historia de las colonias en América, y en particular la historia de la medicina en el Río de la Plata, descubre que la obsesión por prolongar la juventud y mantener el vigor no es ninguna novedad. Los médicos de la generación del ochenta, aquellos que fundaron los primeros hospitales modernos en Buenos Aires, ya experimentaban con extractos glandulares y terapias de reemplazo que, para la época, parecían de ciencia ficción. Lo que pasa es que hoy, gracias a la biotecnología, esa fantasía de los pioneros se materializa en un dispositivo del tamaño de un grano de arroz que se coloca en el tejido subcutáneo y libera hormonas de manera sostenida. Burlando, a su manera, con su tono llano y sus comparaciones futboleras o generacionales, acaba de poner en la agenda masiva un tema que hasta ahora circulaba casi exclusivamente en consultorios especializados y en congresos de medicina regenerativa.

El abogado, conocido en el ambiente como "el doctor Burlando" o simplemente como "el penalista del momento", también aprovechó para confirmar que el chip está indicado tanto para hombres como para mujeres, aunque aclaró con énfasis que antes de colocarlo es imprescindible realizar una batería de estudios y controles médicos. Ese aviso, en medio del relato entusiasta, no es un detalle menor: la tentación de imitar el tratamiento sin supervisión profesional existe, y los especialistas suelen advertir que el reemplazo hormonal mal indicado puede traer consecuencias serias.

Hubo, además, un costado familiar y un guiño al pasado que no quiero dejar pasar. En 2019, en una entrevista radial, su pareja Barby Franco había bromeado con la idea de colocarle un chip a él, en una devolución de favores con tono de chiste: "Ya que él me puso un chip a mí, yo le voy a poner un chip sexual, ya que tiene tanto trabajo", había dicho entonces. Consultados esta vez por la versión de Franco sobre un eventual chip propio, Burlando optó por no referirse al tema y argumentó razones contractuales, un detalle que, a mi entender, le pone un condimento extra al asunto y deja la puerta abierta para que la historia siga dando que hablar.

Mi recomendación, en primera persona

Antes de cerrar, y fiel al estilo de esta columna, me permito una recomendación personal. Si el tema les llamó la atención, mi consejo es que no se queden con el testimonio del abogado, por más mediático que sea. La medicina hormonal es un campo en permanente evolución, y lo que funciona para una persona puede no ser adecuado para otra. Consulten a un endocrinólogo de confianza, pidan los estudios previos y no se salteen ningún paso. Después de todo, lo que está en juego no es solo la energía para aguantar una jornada larga de trabajo, sino algo mucho más importante: la salud de cara a los años que vienen, que, como decía mi viejo cuando yo era pibe y le preguntaba por qué iba tantas veces al médico, son los que de verdad importan. Burlando, con su chip y sus declaraciones, acaba de poner el tema sobre la mesa; nosotros, como lectores responsables, tenemos la obligación de informarnos antes de tomar cualquier decisión.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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