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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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Game Pass, la suscripción que aprendió a ajustarse el cinturón

Xbox recortó el precio de su servicio estrella y sacó a Call of Duty del beneficio de estreno inmediato. La jefa de la división, Asha Sharma, asegura que el negocio volvió a crecer tras ocho meses en caída, en medio de una poda de dos mil puestos y un horizonte de cien millones de usuarios que todavía parece lejano.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Game Pass, la suscripción que aprendió a ajustarse el cinturón

A mediados de los años noventa, cuando el Sega Channel llegaba por cable a los hogares argentinos y uno esperaba la llegada del casete con la ilusión de quien hojea una revista de videojuegos, la idea de pagar una tarifa mensual para jugar resultaba casi una herejía. Eran otros tiempos: la consola dominaba el living, el juego se compraba en disquería y nadie imaginaba que una biblioteca entera pudiera entrar en un servidor. Por eso, cuando Microsoft presentó Game Pass hace ya una década, varios veteranos del sector levantaron una ceja: ¿quién iba a confiar en un servicio mensual para reemplazar la compra del título físico? Sin embargo, la propuesta creció, se diversificó y terminó convirtiéndose en una de las patas centrales de la estrategia de Xbox. Ahora, en un giro que confirma lo volátil del negocio, la propia compañía decidió pisar el freno y ajustar su modelo, algo que no deja de ser una señal de los tiempos que corren.

Un cambio que toca el bolsillo y el catálogo

La nueva jefa de la división de Xbox, Asha Sharma -que reemplazó a Phil Spencer-, tomó dos decisiones que afectan de lleno al usuario. Por un lado, bajó el precio de la suscripción; por el otro, retiró a Call of Duty, la saga estrella del entretenimiento interactivo contemporáneo, del beneficio que permitía jugarlo desde el día de lanzamiento. La información disponible no precisa los nuevos importes ni cómo se aplican en cada país, pero la dirección es clara: Xbox resigna uno de sus mayores atractivos a cambio de hacer más accesible la tarifa.

  • Game Pass recupera suscriptores tras ocho meses de caída en picada, según Sharma.
  • Call of Duty deja de estar disponible desde el primer día para los suscriptores.
  • La rebaja del precio de la membresía no tiene aún cifras oficiales por país.
  • Casi dos mil empleados fueron despedidos en una reorganización que incluyó cierres de estudios.
  • Sharma reconoció que las apuestas por Game Pass, la multiplataforma y la ampliación del catálogo no crecieron al ritmo esperado.
  • El objetivo de Microsoft era llegar a cien millones de suscriptores hacia 2030, según el juicio con la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos en 2023.

En un memorándum dirigido al personal, Sharma aseguró que Xbox había tocado un piso histórico y que desde allí comenzó una recuperación que se refleja en una mejor retención de usuarios. La ejecutiva, que llegó al mando en medio de una tormenta, habló de reinvertir en el negocio, aunque las definiciones sobre el futuro inmediato de los grandes lanzamientos todavía son difusas. ¿Cómo se incorporarán los próximos tanques de la marca? ¿Seguirán algunos estudios clave recibiendo el beneficio del día uno? Son preguntas que, por ahora, no tienen respuesta oficial.

“Esos negocios generaron valor, pero su evolución resultó insuficiente frente a las expectativas y a una estructura de costos más alta.”Asha Sharma, jefa de la división Xbox

A mi modo de ver, lo que ocurre con Game Pass habla de algo más profundo que una simple disputa de precios: es el pulso de una industria que todavía está buscando el equilibrio entre el modelo de compra tradicional y la suscripción permanente. Para los lectores que crecieron armando videoclubs informales en la esquina o cambiando cartridges en el recreo, ver a una compañía del tamaño de Microsoft ajustar su oferta más emblemática resulta casi un síntoma generacional. Lo concreto, para quienes están decidiendo si renovar o no la membresía, es que ahora pesan tres variables que antes parecían secundarias: el precio, el catálogo estable y el acceso inmediato a los estrenos. Cada uno deberá poner en la balanza lo que más valora. Mi recomendación, si me permiten la confianza, es no apurarse: esperar a que se publiquen los nuevos valores locales y revisar con calma el calendario de los próximos meses antes de tomar una decisión. A veces, como en las buenas partidas, la paciencia termina siendo la mejor estrategia.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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