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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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Halo, el viejo maestro, vuelve a la carga y esta vez desde la ventana del navegador

Un desarrollador logró correr el código original de la Xbox de 2001 en la web y, en apenas cinco horas, casi veinte mil partidas dieron cuenta de que la nostalgia sigue siendo un motor encendido. La rareza no es menor: no se trata del port para PC, sino de la versión pura de consola, accesible gratis y sin instalación.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Halo, el viejo maestro, vuelve a la carga y esta vez desde la ventana del navegador

Aclaro de arranque que yo jugué al Halo original en un Xbox prestado, en un departamento de Montevideo, en una nochecita de 2002, y todavía me acuerdo del silencio que se hacía en la sala cuando bajaba la Banshee sobre la sangre de los Grunts. Por eso, cuando me enteré de que un tipo llamado Mitchell Hynes volvió a poner el juego en línea, esta vez corriendo directamente desde el navegador, sentí que la historia de las colonias, del Jefe Maestro y de la primera Xbox volvía a cruzarse con la mía. Lo que ocurrió en las últimas horas fue, en criollo, una pequeña revancha del pasado: Halo: Combat Evolved, el título con el que Bungie debutó en la consola de Microsoft en 2001, se puede volver a jugar sin instalar nada, abriendo una pestaña.

Y la respuesta fue inmediata. En las primeras cinco horas desde su publicación, el sitio registró casi veinte mil partidas, con un promedio de 94 cuadros por segundo, según contó el propio Hynes, un desarrollador dedicado a inteligencia artificial que mantiene el proyecto en línea. La aclaración técnica importa, y mucho, para los que seguimos esta saga desde los primeros días: lo que se ejecuta en el navegador no es la versión de PC que Gearbox publicó en 2003, sino el código de la consola original, el de la Xbox madre, el que muchos sentimos como el auténtico. Esa diferencia explica por qué el proyecto levantó polvareda entre los fans de la franquicia.

Un halo de dudas que duró poco

Hynes explicó que el trabajo fue posible gracias a los avances de la comunidad en la descompilación del juego, una tarea de años que permitió traducir el código original a algo que hoy se puede correr en un navegador moderno. Sobre esa base, se montó esta versión gratuita, accesible desde cualquier computadora con conexión, sin descargas ni emuladores a la vista. Al rato de salir a la luz, el sitio recibió un bloqueo temporal con una advertencia de presunto phishing, lo que disparó las especulaciones de siempre: que si Microsoft había bajado la persiana, que si había un reclamo legal, que si se acababa la fiesta. El desarrollador lo desmintió de manera directa: la alerta fue automática, generada por Cloudflare, y el servicio se restituyó poco después. No hubo, al menos por ahora, una movida legal de la empresa dueña de la franquicia.

  • El juego es el código original de la Xbox de 2001, no el port para PC de 2003.
  • El proyecto es gratuito, funciona desde el navegador y fue desarrollado por Mitchell Hynes.
  • En cinco horas se contabilizaron casi veinte mil partidas y un promedio de 94 cuadros por segundo.
  • El bloqueo temporal del sitio fue una alerta automática de Cloudflare, no una acción legal, y fue levantado poco después.
  • La continuidad del servicio por ahora no está garantizada, según reconoció el propio desarrollador.

Lo que más me gusta de esta movida, y lo digo con la honestidad que me sale después de tantos años de escribir sobre videojuegos, es que vuelve a quedar claro que los clásicos no se jubilan, se mudan. Halo dejó de ser aquel juego de enorme caja negra que se enchufaba a un televisor de tubo y volvió como una pestaña abierta en una oficina cualquiera, en un café de Palermo o en un colectivo con Wi-Fi. Hay algo profundamente emotivo en pensar que miles de personas, en distintos puntos del planeta, eligieron volver al anillo de Halo en el mismo momento, como si se hubieran puesto de acuerdo sin ponerse de acuerdo. Y hay algo reconfortante, también, en que la explicación del bloqueo haya sido técnica y no corporativa: el ecosistema web tiene sus propios ruidos, y a veces se confunden con los de la ley.

Mi recomendación, si te picó la curiosidad, es simple: probalo mientras esté en pie, jugá el primer nivel con los auriculares puestos y dejá que el Chief haga lo suyo. Después, si te queda esa sensación agridulce de los recuerdos bien cuidados, contame qué otro clásico te gustaría ver corriendo en una pestaña. Yo, mientras tanto, voy a seguir esperando que alguien se anime con el Halo 2.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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