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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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"La bola negra" llega al cine español con el envión de Cannes y Toronto y la mira puesta en los Oscar

El filme de Javier Calvo y Javier Ambrossi, que conquistó al público canadiense y al jurado del festival francés, desembarca en las salas de España el 25 de septiembre como candidato a mejor película internacional en la 99ª entrega de los premios de la Academia.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
"La bola negra" llega al cine español con el envión de Cannes y Toronto y la mira puesta en los Oscar

A veces una película llega a las salas precedida por algo que el marketing no puede fabricar: la palabra cálida de quienes ya la vieron en una butaca de festival, en una sala oscura donde el silencio se rompe con un aplauso largo y algo avergonzado, como si el público pidiera disculpas por emocionarse. Eso fue lo que pasó con "La bola negra" en Toronto, y lo que sus directores, Javier Calvo y Javier Ambrossi, se encargaron de recordar cuando comunicaron la buena nueva. Les creo, porque conozco esa sensación: la de salir de un cine y mirar la calle con los ojos lavados, como si recién aterrizara uno en la ciudad.

El próximo 25 de septiembre, las salas españolas estrenarán este filme que llegó a la cartelera después de un recorrido internacional llamativo: el premio del público en el Festival de Toronto y el de mejor dirección en Cannes, cosechado por la dupla que el público suele conocer simplemente como "los Javis". A ese trayecto se suma otro dato que enloquece a quienes seguimos el calendario de premios: "La bola negra" fue elegida para representar a España en la categoría de mejor película internacional de la 99ª edición de los premios Oscar. Es importante aclararlo sin marear a nadie: la selección no es lo mismo que la nominación, pero le abre la puerta y la pone en conversación con el resto del mundo.

Un filme que habla desde lo personal

Lo que más me interesa destacar, porque habla de cómo se hace cine en este país y de qué historias elige contar, es el carácter confesional que sus propios responsables reconocen. En el comunicado que difundieron tras el premio en Toronto, los directores fueron claros: "Es una película profundamente personal, pero también lleva un mensaje sobre la importancia y la necesidad de expresar quién eres". No es una frase decorativa: es la declaración de principios de un filme que se anima a poner la intimidad en primer plano, con todo el riesgo que eso implica.

“Saber que el público ha conectado con ella y la ha hecho suya es el mayor regalo que podíamos recibir. Muchas gracias.”Javier Calvo y Javier Ambrossi, tras el premio del público en Toronto

Esa segunda cita, con la que cerraron el mensaje al público canadiense, me parece la más honesta. Hay una idea que sobrevuela toda la película y que conecta con debates que llevamos años dando en estas páginas: la necesidad de habitar la propia identidad sin pedir permiso, sin traducirla para que resulte cómoda a los demás. Los Javis, que ya habían explorado territorios parecidos en "La llamada" o "Paquita Salas", vuelven a poner el cuerpo en ese cruce entre lo íntimo y lo colectivo, y lo hacen con la energía de quien todavía se emociona contando sus historias.

Lo que se sabe hasta hoy del estreno

  • Fecha de estreno en España: 25 de septiembre en salas comerciales.
  • Premio del público en el Festival Internacional de Cine de Toronto.
  • Premio a mejor dirección en el Festival de Cannes para Javier Calvo y Javier Ambrossi.
  • Selección como candidata de España a mejor película internacional en la 99ª edición de los premios Oscar, sin que ello implique nominación.
  • Un tono confesional explícito: los directores describen el filme como profundamente personal y centrado en la expresión de la identidad.

Voy a decirlo con la honestidad que le debo a quien me lee: todavía no pude ver "La bola negra", y por una cuestión de principios no voy a inventarle a usted una opinión que no tengo. Lo que sí puedo recomendarle, con la convicción de quien sigue el cine español desde hace décadas, es que no se la pierda el 25 de septiembre. Vaya a la sala más cercana, cómpre las pochoclos que él suelen sentar a la gente, y déjese llevar por una historia que, según nos dicen quienes la aplaudieron de pie en Cannes y Toronto, parece hablar de nosotros aunque nos cueste admitirlo. Después, si le place, volvemos a conversar sobre lo que sintió. Esa es la mejor manera de hacer patria cinematográfica: sentarse, mirar, y luego discutir como vecinos en la puerta del bar.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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