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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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La canasta de los adultos mayores trepó a más de dos millones de pesos y duplicó con creces al haber mínimo con bono

Un informe privado que releva consumos en cinco centros urbanos del país calculó en $2.090.646 lo que necesita mensualmente una persona jubilada para sostenerse. La jubilación mínima, con refuerzo, cubre menos de una cuarta parte de ese total.

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Fabián BogadoFrontera y comercio · · 3 min de lectura
La canasta de los adultos mayores trepó a más de dos millones de pesos y duplicó con creces al haber mínimo con bono

El costo de vida para los jubilados volvió a quedar lejos de los ingresos que paga el sistema previsional argentino. La Defensoría de Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología difundieron una nueva medición que muestra que mantener una vida digna en la vejez requiere en la Argentina mucho más que la jubilación mínima. En octubre de 2026, ese valor llegó a 2.090.646 pesos, una cifra que incluye gastos de medicamentos, salud, alimentos y vivienda, y que contempla las particularidades de la población adulta mayor.

Salud y alimentos concentran la mayor parte del presupuesto

Los medicamentos y la atención de la salud encabezan los rubros más caros. La Defensoría y la Sociedad Iberoamericana estimaron que una persona mayor gasta unos 518.708 pesos por mes en medicamentos y atención médica, lo que por sí solo excede el haber mínimo más el refuerzo: la Anses paga a los jubilados del haber mínimo una jubilación de 505.748 pesos con bono extraordinario incluido, una cifra que de todos modos no alcanza para cubrir ese rubro.

Le siguen los alimentos, con 457.742 pesos, y la vivienda, con 364.969 pesos. Entre los tres concentran 1.341.419 pesos, alrededor de dos tercios del total de la canasta. Los otros rubros, que incluyen transporte, servicios, indumentaria y esparcimiento, completan los 2.090.646 pesos de la estimación.

Las otras prestaciones previsionales también quedan cortas

El informe precisa que las prestaciones no contributivas también corren por detrás de lo que necesita un adulto mayor para vivir. La Pensión No Contributiva por Invalidez y Vejez alcanza 375.023 pesos, y la Pensión Universal para el Adulto Mayor llega a 418.598 pesos con bono. Las dos cifras son inferiores al gasto mensual estimado en medicamentos y salud, que ronda los 518.708 pesos.

El relevamiento de la Defensoría de la Tercera Edad y de la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología se hizo en la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, Córdoba, Rosario y Mendoza. Se apoya en las pautas de la Canasta Familiar del INDEC y, en el caso de los medicamentos, considera los descuentos vigentes en farmacias de acuerdo con la Obra Social. En vivienda, tiene en cuenta a quienes tienen una propiedad propia, a los que alquilan y a los que viven en una pensión.

La canasta subió 38% en doce meses

La inflación golpea con más fuerza a los hogares donde el ingreso principal es la jubilación. La Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología calcularon que la misma canasta había costado 1.514.074 pesos en octubre de 2025, lo que arroja un alza del 38% en doce meses. Frente al relevamiento de marzo, el incremento llega al 14,58%. El dato es útil para medir el deterioro del poder de compra de las prestaciones previsionales, que en ese mismo período no crecieron al mismo ritmo.

La jubilación mínima cubre menos de una cuarta parte de la canasta de octubre, estimada en 2.090.646 pesos. Con esa cobertura, los adultos mayores más dependientes del haber mínimo deben recortar consumos básicos como medicamentos o alimentos. La Defensoría Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana insisten en que la actualización del haber mínimo por la nueva ley de movilidad, que se aplica hace varios meses, no alcanza para revertir esa brecha.

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Fabián BogadoFrontera y comercio

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