Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Ecos del Iguazú

Ecos del Iguazú

La Chiqui vuelve a casa: Mirtha Legrand dejó el Mater Dei y retoma la recuperación rodeada de los suyos

A sus 99 años, la conductora recibió el alta este martes a las 17 tras casi tres semanas de internación. Mientras tanto, Juana Viale sostuvo al frente las mesas de los sábados y los almuerzos de los domingos, con el guiño permanente de su abuela desde la habitación del sanatorio.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
La Chiqui vuelve a casa: Mirtha Legrand dejó el Mater Dei y retoma la recuperación rodeada de los suyos

A fines de los años ochenta, cuando todavía funcionaba el viejo canal de Paraguay y los almuerzos dominicales eran una liturgia familiar que reunía a varias generaciones frente al televisor, Mirtha Legrand se convirtió en una visita obligada de cada domingo. Yo era un pibe que empezaba a entender el oficio de contar historias y aprendí, viéndola a ella, que no hace falta levantar la voz para imponer respeto: alcanza con saber escuchar, con tener esa curiosidad genuina por el otro, con transformar una mesa en una pequeña república de la conversación. Por eso, cuando este martes a las 17 la Chiqui cruzó la puerta del Sanatorio Mater Dei rumbo a su domicilio, sentí que una parte de la historia chica de la televisión argentina volvía a respirar. Y permítanme esta licencia emotiva: a sus 99 años, verla regresar a casa es una alegría que no necesita demasiado adorno.

La conductora había ingresado el 18 de septiembre, días después de haber atravesado un cuadro gripal que derivó en una bronquitis y que ya la había obligado a una primera internación con alta el domingo 13. Lo que en principio parecía un contratiempo estacional se complicó con una descompensación respiratoria que motivó su regreso al sanatorio, donde el equipo médico resolvió completar el tratamiento con antibióticos, sumar controles clínicos y nutricionales y encarar una rehabilitación kinesiológica que, según los partes firmados por el director médico Enrique Echagüe, fue mostrando avances concretos: el 25 de septiembre se informó que Legrand aumentaba su actividad física y el 30 se confirmó una mejoría de la neumopatía.

El parte final y la decisión del alta

El último parte del 2 de octubre todavía no fijaba una fecha de salida, y la propia familia evaluaba cómo evolucionaba día a día. El lunes, la institución comunicó que la paciente progresaba en la rehabilitación y permanecía en una habitación común, con una actualización prevista para el miércoles si no había cambios. El alta, finalmente, llegó antes de lo previsto, este martes a las 17, cuando los médicos consideraron que la Chiqui estaba en condiciones de continuar la recuperación fuera del sanatorio, en la tranquilidad de su hogar.

Juana Viale, la mesa que no se apagó

Durante toda la internación, su nieta Juana Viale se hizo cargo de las dos emisiones emblemáticas: La noche de Mirtha, los sábados, y los almuerzos de los domingos. El 3 de octubre, en pleno programa, la propia Juana contó cómo se sentía su abuela: Bien, mejorando momento a momento, día a día, dijo, y reveló un detalle que a mí, personalmente, me arrancó una sonrisa: la Chiqui seguía cada emisión desde la habitación del sanatorio y, después, le hacía llegar sus comentarios. Una rutina que conecta con aquella vieja costumbre de la televisión de las colonias, cuando las familias se juntaban a ver la pantalla chica y comentaban al rato, ya con el café sobre la mesa.

Es importante recordarlo: la última vez que Legrand condujo La noche de Mirtha fue el 29 de agosto, en una emisión que se emitió en la pantalla de El Trece. Desde entonces, cada sábado y cada domingo, fue Juana quien sostuvo la marca con una impronta propia, pero sin perder el ADN de una mesa que lleva más de seis décadas abierta al país. Esa transición silenciosa, sin golpes ni estridencias, habla también de la salud de un formato que supo reinventarse y que, esta vez, se apoyó en la familia para atravesar la ausencia.

“Bien, mejorando momento a momento, día a día.”Juana Viale, sobre la evolución de su abuela Mirtha Legrand

Una historia ligada a las colonias y a la pantalla chica

Cada vez que la Chiqui vuelve a su casa, a mí me vuelve a la memoria la historia de las colonias, esa camada de inmigrantes que se sentaban frente a un aparato de radio y, más tarde, frente a un televisor, a buscar en la pantalla un espejo donde reconocerse. Legrand, hija de aquella Argentina que se contaba a sí misma los domingos, construyó con su programa una usina de conversación donde pasaron presidentes, artistas, deportistas y desconocidos con una historia potente. Por eso, su regreso a casa no es un simple parte médico: es la confirmación de que una tradición sigue viva y de que la mesa, tarde o temprano, vuelve a quedar servida.

Qué hacer mientras tanto

Como recomendación personal, y sin ánimo de forzar nada: si todavía no se vieron los programas de Juana de estos últimos sábados, vale la pena sentarse a mirarlos con un café y con la misma paciencia con la que uno miraba a la Chiqui hace décadas. Se va a encontrar con una mesa que no se apaga, con la huella de una abuela que sigue comentando cada emisión desde su casa y con la certeza de que, en la televisión argentina, algunas presencias son irremplazables. Bienvenida a casa, Mirtha. La mesa, ya casi, vuelve a tener a su dueña.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo