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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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La escena que Eastwood rodó, guardó y nunca quiso mostrar: el final alternativo de "Sin perdón" que cambia la mirada sobre Munny

A 34 años del estreno, el guionista David Webb Peoples reveló que Clint Eastwood filmó un cierre distinto al que conoció el público, con el pistolero volviendo a su casa, mintiéndole a su hijo mayor y dejando al personaje atravesado por la vergüenza antes que por el orgullo.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 5 min de lectura
La escena que Eastwood rodó, guardó y nunca quiso mostrar: el final alternativo de "Sin perdón" que cambia la mirada sobre Munny

Cada tanto, cuando me toca revisitar alguna de esas películas que vi por primera vez en el cine allá por los primeros años de la década del noventa, no puedo dejar de pensar en la cantidad de versiones posibles que quedaron enterradas en algún cajón de un estudio, en una cinta mal etiquetada o, peor aún, directamente en la memoria del director que decidió que nadie más las tenía que ver. Pocas veces, sin embargo, esa versión fantasma aparece descripta con la precisión y la honestidad con la que el guionista David Webb Peoples habló sobre el final alternativo que Clint Eastwood llegó a rodar para "Sin perdón" ("Unforgiven"), aquel western crepuscular de 1992 que el propio Eastwood se tomó casi una década para llevar a la pantalla después de comprar los derechos del guion a principios de los ochenta, convencido de que necesitaba unos cuantos años más de vida antes de meterse en la piel del pistolero retirado William Munny. Por eso, cuando se supo que ese material filmado nunca apareció en ninguna edición hogareña, ni siquiera como extra en los discos que se vendieron por estos pagos, me pareció que valía la pena detenerse un rato en lo que esa escena dice sobre el personaje, sobre el director y, en definitiva, sobre la manera en que se construye un final.

Lo que pasaba en la escena que Eastwood filmó y después descartó

Según el relato del propio Peoples, en ese cierre que el público jamás vio Munny regresaba por fin al hogar familiar y se reencontraba con sus dos hijos. El momento empezaba en un clima tranquilo, casi hogareño, con la familia rearmada después de la última balacera del film, hasta que Will Jr., el hijo mayor, notaba de golpe la mejora económica repentina que había en la casa y le preguntaba al padre, sin demasiados rodeos, si había matado a alguien para conseguir esa plata. La respuesta de Munny, siempre de acuerdo con la versión del guionista, era un simple y llano "no". Una mentira piadosa, casi piadosa del todo, con la que el personaje cerraba su arco dejando en evidencia que los asesinatos del tramo final no habían sido ningún triunfo heroico ni ninguna demostración de vigencia del viejo pistolero, sino algo de lo que directamente había que avergonzarse. Como bien lo resumió Peoples, Munny no dice "maté a esos hijos de puta", sino que está avergonzado de lo que hizo, y esa vergüenza, más que la gloria, era la que terminaba dándole forma humana al personaje.

“Munny no dice 'maté a esos hijos de puta'. Está avergonzado de lo que hizo.”David Webb Peoples, guionista de "Sin perdón"

La conexión con "El padrino" y un Coppola que estuvo a punto de dirigir

Lo más interesante de la conversación que Peoples mantuvo al respecto es la referencia cultural que tuvo en mente a la hora de imaginar ese tramo final. El guionista reconoció que la escena dialoga de manera directa con el cierre de "El padrino", cuando Michael Corleone le miente a Kay sobre su participación en la masacre que lo consagró como jefe de la familia, y deja al personaje caminando hacia un costado que ya nada tiene que ver con la inocencia del principio. La conexión entre las dos películas suma, además, un dato de color que a los que peinamos algunas canas nos hace arquear la ceja: Francis Ford Coppola, el mismísimo director de la saga de los Corleone, fue uno de los nombres que sonaron para ponerse al frente de "Sin perdón" antes de que el proyecto recalara definitivamente en manos de Eastwood. Esa historia de los rodajes norteamericanos, con figuras que se cruzan de un lado a otro del mostrador, es una de las cosas que más me siguen seduciendo del oficio, y este caso es un ejemplo casi de manual.

  • "Sin perdón" se estrenó en 1992 y ganó cuatro premios Óscar, entre ellos el de mejor película y mejor director para Clint Eastwood.
  • Eastwood había comprado los derechos del guion de David Webb Peoples a principios de los años ochenta y esperó casi una década para llevarlo a la pantalla.
  • En el final alternativo, Munny volvía a su casa, su hijo mayor le preguntaba si había matado a alguien por el dinero y él le mentía diciendo que no.
  • El propio Eastwood le dijo a Peoples que la escena le parecía "un golpe de más" y decidió no usarla.
  • El material filmado nunca se publicó en ninguna edición hogareña de la película y el guionista admitió no saber dónde quedó.

La decisión de Eastwood y la pregunta que me queda dando vueltas

A Eastwood, según le transmitió directamente a Peoples, esa escena le parecía "un golpe de más", como si la película ya hubiera dicho todo lo que tenía que decir sobre la culpa y la violencia con la última imagen que sí quedó en el corte definitivo, esa del pistolero cabalgando hacia un horizonte más gris que glorioso. Es una decisión que se puede discutir durante horas, y de hecho yo la discuto cada vez que alguien me banca una sobremesa: ¿habría cambiado la lectura del personaje un Munny mintiéndole a su hijo, en lugar de un Munny que se aleja en silencio con la mirada perdida? Sin pretender zanjarlo, creo que las dos opciones dicen cosas distintas pero igualmente válidas sobre el western tardío y sobre la idea de que los pistoleros, en el fondo, nunca se jubilan del todo, y a mí, personalmente, me gusta volver a ver la película cada tanto teniendo presente que existió ese otro final que nunca vimos, porque ese dato le agrega una capa de humanidad que el director, con buen criterio o no, decidió dejarnos afuera. Si nunca repusieron esa escena en una edición especial, me permito la recomendación de siempre: vuelvan a poner "Sin perdón" un sábado a la noche, con un buen vaso de algo al lado, y miren el final con estos datos en la cabeza; la película, se los aseguro, les va a terminar golpeando de otra manera.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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