La huella que une Malargüe con la cordillera: 82 kilómetros de barro, nieve y leyenda sobre el Camino del Carqueque
Sin asfalto, sin señalización y sin número de ruta, esta huella del sur mendocino cruza los Castillos de Pincheira, trepa hasta los 2.800 metros y ataja 70 kilómetros frente al circuito tradicional. Una travesía para quienes buscan exigencia técnica real y un paisaje que cambia de calmo a salvaje en cuestión de metros.

Les cuento algo que me sigue sorprendiendo cada vez que lo recorro: arrancar en Malargüe con un sol de mediodía que pela y terminar, dos horas después, tiritando bajo la nieve del Carqueque. Esa es, quizá, la mejor síntesis de este camino mendocino que no figura en ningún mapa rutero convencional y que, sin embargo, ahorra unos 70 kilómetros frente al circuito habitual hacia la cordillera. Son 82,8 kilómetros de huella pura, sin asfalto, sin número de ruta asignado y, atención, sin una sola estación de servicio ni un cartel turístico que avise por dónde va la huella. Por eso les aviso de entrada: este es un trazado para tomarse en serio.
Una huella con nombre largo y forma de atajo
El trazado aparece en papeles oficiales bajo varios nombres: "Camino El Carqueque" o "circuito Castillos de Pincheira/Carqueque". Une la ciudad de Malargüe con la Ruta Provincial 226 en Valle Noble, del lado mendocino de la cordillera. Lo que más me gusta, como viajera, es que no nació como ruta turística: es una huella ganadera y de arreo que la naturaleza y el uso fueron abriendo entre quebradas, pampas de altura y pasos cordilleranos. El resultado es un camino que conserva esa cosa medio cruda, medio verdadera, que se está perdiendo en tantos destinos.
- Arranca en Malargüe, al sur de la provincia de Mendoza, y avanza hacia el oeste hasta empalmar con la Ruta Provincial 226 en Valle Noble.
- No tiene asfalto, ni número de ruta, ni señalización turística convencional.
- Carece de estaciones de servicio a lo largo de todo el recorrido.
- La altura máxima ronda los 2.800 metros en el Portezuelo del Carqueque.
- Reduce en unos 70 kilómetros la conexión entre Malargüe y el sector del Planchón-Vergara, Las Loicas y El Azufre.
Los Castillos de Pincheira: erosión, leyenda y un río que no llega al mar
A menos de 30 kilómetros de Malargüe aparece la primera parada que nadie se puede saltear: los Castillos de Pincheira. El lugar es imponente, y lo digo sin exagerar: durante siglos, la erosión trabajó sobre materiales sedimentarios y volcánicos hasta dejar un conjunto de torres, murallas y agujas que parecen sacadas de un cuento, no de la geología. Forman parte de una reserva natural que, entre otros objetivos, protege la cuenca alta del río Malargüe. Y acá viene un dato que me voló la cabeza cuando lo investigué: esa cuenca es la única endorreica de Mendoza, o sea, sus aguas no llegan al mar, sino que se conectan con la laguna de Llancanelo, uno de los humedales más importantes del sur provincial. El nombre, en tanto, recuerda a los hermanos Pincheira, Antonio, Santos, Pablo y José Antonio, que comandaron una banda armada de varios centenares de hombres entre Chile y la Argentina durante las guerras que siguieron a la Independencia. Operaron por estos territorios como zona de refugio y vigilancia, hasta que en 1832 fuerzas chilenas al mando del general Manuel Bulnes los desarticularon.
De los castillos al portezuelo: barro, nieve y un amarillo que aparece al final
Pasado el sector de los castillos, la huella empieza a subir con pendiente marcada hacia el Portezuelo del Carqueque. Y acá es donde el viaje deja de ser paseo y se vuelve travesía. En la misma jornada se puede pasar de un piso firme y seco a un barrial profundo cien metros más adelante; se puede desayunar con campera fina en Malargüe y almorzar con guantes en el paso. El clima cambia de manera abrupta y eso, lejos de ser un problema, es parte de lo que vuelve memorable al recorrido. Quien completa la huella llega al Puente Amarillo, donde la traza desemboca en la Ruta Provincial 226. Desde ese cruce, las opciones se abren: hacia el sur siguen Valle Noble, El Azufre y el Paso Internacional Planchón-Vergara; hacia el norte, un desvío lleva a Las Loicas y de ahí a la Ruta Nacional 145. De cualquier modo, haber llegado al puente ya es, en sí mismo, una pequeña hazaña.
Qué tener en cuenta antes de largarse
El Camino del Carqueque atraviesa una zona con actividad ganadera activa, así que es habitual cruzarse con arreos, puestos y perros de trabajo. Por eso les dejo, como hago siempre, un consejo práctico antes de cerrar la nota: vayan solo con vehículo preparado, idealmente con doble tracción y buen despeje, carguen combustible extra en Malargüe porque no hay ni un surtidor en todo el trazado, consulten el estado de la huella antes de salir (lluvias o nevadas recientes pueden dejar tramos intransitables) y avisen a alguien de confianza el plan de viaje. Es una huella que recompensa, y mucho, pero pide respeto.
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