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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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La IA en la escuela: la diferencia entre apoyarse en el chat y dejar que piense por uno

Un análisis de PISA sobre más de 40 países muestra que los alumnos que usan chatbots con moderación rinden mejor en ciencias que los que los usan a diario o casi nunca. Claves para entender el hallazgo y qué dice la OCDE sobre el riesgo de atrofiar la lectura crítica.

BK
Bruno KowalskiTecnología · · 3 min de lectura
La IA en la escuela: la diferencia entre apoyarse en el chat y dejar que piense por uno

¿La inteligencia artificial ayuda o perjudica a los chicos en la escuela? La respuesta corta es que depende. Y cuando se mira con detalle, la diferencia entre un uso moderado y uno casi diario en el rendimiento en ciencias no es un detalle menor: hay varios puntos de promedio entre unos y otros. Eso dice el último informe del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes, más conocido como PISA, que relevó a estudiantes de secundaria de más de 40 países.

Lo primero que llama la atención es la masividad. El 86% de los estudiantes de los países que integran la OCDE reconoció haber usado chatbots de inteligencia artificial al menos una vez para una tarea escolar. Es decir, dejó de ser una novedad para instalarse como parte de la rutina. Pero masividad no significa lo mismo para todos: uno de cada cinco alumnos dijo usarla de forma casi cotidiana, y ese fue justamente el grupo que peores resultados obtuvo en ciencias.

El punto justo: ni cero, ni todo el tiempo

El hallazgo central del informe es que los mejores rendimientos no están en los extremos. Los alumnos que dijeron usar la IA con moderación, como una herramienta más y no como el primer paso automático de cada tarea, sacaron promedios más altos en ciencias que dos grupos opuestos entre sí: los que casi nunca la tocaron y los que la usan casi todos los días. Es una curva con forma de U invertida: el rendimiento sube en el medio y cae en los extremos.

PISA identificó dos usos puntuales donde la ventaja del grupo moderado fue más clara: resumir textos largos asignados por los docentes y dar un primer pantallazo sobre un tema nuevo antes de meterse de lleno. En ambos casos, la IA funcionó como un andamiaje, no como reemplazo. Cuando se cruza esa línea y la herramienta pasa a hacer el trabajo de pensar, resumir y redactar, el saldo cambia.

  • El 86% de los estudiantes de la OCDE usó chatbots de IA al menos una vez para una tarea escolar.
  • Uno de cada cinco los usó de forma casi cotidiana, y ese grupo rindió peor en ciencias que quienes no los usaban.
  • Los que los usaron con moderación, sobre todo para resumir lecturas y explorar temas nuevos, obtuvieron los mejores promedios.

Un círculo vicioso con la lectura crítica

El informe de la OCDE advierte sobre un mecanismo que se retroalimenta y que conviene explicar con una imagen simple: es como el que mira fútbol por televisión y cree que ya hizo ejercicio. A menor capacidad de lectura crítica, más complicado resulta notar cuándo una respuesta de un chatbot es incompleta, sesgada o directamente errónea. Y al delegar sistemáticamente las tareas de leer, resumir y razonar, se pierden las oportunidades justamente de entrenar esas habilidades. El resultado es un círculo: cuanto menos se practican, menos se pueden evaluar las respuestas que entrega la máquina.

“Del mismo modo que no nos ponemos en forma viendo deportes, sino practicándolos, el aprendizaje no se produce mediante el consumo de contenido, sino como una lucha cognitiva productiva de la mente con material nuevo.”Informe PISA, citando a la OCDE

El dato clave que rescata el informe es claro: "el uso moderado e intencional de la IA para las tareas escolares y el aprendizaje puede estar relacionado positivamente con el rendimiento estudiantil". La palabra intencional no es un adorno. Marca la diferencia entre abrir el chat como primer reflejo y abrirlo con un objetivo puntual en la cabeza, sabiendo qué se le pide y qué se va a hacer con la respuesta.

Hay un contexto que la propia OCDE se encarga de poner sobre la mesa: la caída en las calificaciones no empezó con los chatbots. PISA viene registrando un declive sostenido en lectura, matemáticas y ciencias desde 2003, hace más de veinte años. La IA no inventó el problema, pero sí lo acelera en los chicos que la usan como muleta en lugar de como herramienta. Por eso, más que satanizar o celebrar, la recomendación que se lee entre líneas apunta a enseñar a usarla con un propósito claro y a mantener vivo el trabajo intelectual que ningún chatbot puede reemplazar.

BK
Bruno KowalskiTecnología

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