La industria volvió a mostrar su hueco: usó el 58,5% de su capacidad y quedó lejos de 2025
El INDEC reportó que más del 40% de las fábricas permaneció ociosa en agosto. La metalmecánica se hundió al 35,9% y los electrodomésticos cayeron 28% interanual, mientras alimentos y bebidas sostuvieron el promedio.

La industria argentina arrancó el segundo semestre sin recuperar el terreno perdido. De este lado de la General Paz, el dato que difundió el INDEC para agosto es concreto: las fábricas operaron al 58,5% de su capacidad instalada, apenas tres décimas por encima de julio, pero 1,1 puntos por debajo del 59,6% que habían mostrado en el mismo mes de 2025. Es, en los papeles, un repunte marginal que no alcanza a revertir la tendencia: más del 40% del potencial productivo del país sigue apagado, a la espera de que alguien lo encienda.
El indicador se construye a partir de un relevamiento que abarca entre 600 y 700 plantas manufactureras, y mide exactamente eso: qué proporción de la capacidad disponible se está usando. Cuando el número se acerca a 60%, como ocurre ahora, significa que del otro lado del puente, en cualquier parque industrial del conurbano o del interior, sobran turnos, sobran máquinas y falta demanda. Cuando supera 70%, como en la refinación de petróleo, el mensaje es otro: la industria corre a tope, como pasó en agosto con el 88,8%, impulsada por mayor procesamiento de crudo.
El mapa sectorial: winners and losers, en criollo
- Refinación de petróleo: 88,8% (en agosto de 2025 había sido 86,1%).
- Industrias metálicas básicas: 70,1%.
- Alimentos y bebidas: 66,4%, prácticamente sin cambios.
- Sustancias y productos químicos: 65,2%, con salto desde 60,1% interanual, traccionado por detergentes y jabones, que crecieron 6%.
- Papel y cartón: 61,3%.
- Productos minerales no metálicos (cemento, vidrio): 54,5%, cuatro puntos debajo de 2025.
- Industria automotriz: 46,2%, en baja desde 53,3%.
- Metalmecánica excluyendo automotores: 35,9%, derrumbe desde 44,6%.
El grueso del problema está en la producción de bienes de consumo durable. La fabricación de maquinaria agropecuaria se desplomó 37,9% interanual y la de electrodomésticos cayó 28%, de acuerdo con los datos que acompañaron el informe oficial. Son dos sectores con fuerte efecto derrame sobre el empleo industrial del interior: golpean a proveedoras radicadas en Córdoba, Santa Fe y el sur bonaerense, donde la cadena de pagos ya venía ajustada por la apertura importadora y por un tipo de cambio que no termina de alinearse con los costos. La producción automotriz, mientras tanto, retrocedió con una menor actividad de las terminales, que se traduce en menos turnos y más suspensiones en plantas como las de Pacheco, Santa Isabel o El Palomar.
Alimentos y bebidas, uno de los bloques de mayor peso dentro de la manufactura, se mantuvo prácticamente estable y volvió a funcionar como sostén del promedio. Es la foto de siempre: cuando la demanda se retrae, el consumidor resigna electrodomésticos pero no el paquete de fideos ni la botella de aceite, y por eso ese rubro es el último en caer y el último en recuperarse. La contracara es que tampoco tracciona al resto, así que deja al conjunto manufacturero orbitando en un rango estrecho, sin quebrar el 60% de uso desde marzo.
El economista Tomás Amerio, consultado sobre el comportamiento del indicador, trazó un diagnóstico crudo: cualquier intento de reactivación vía consumo se va a absorber primero con la capacidad ociosa acumulada, no con nuevas inversiones ni con toma de personal. Traducido al lenguaje de cualquier pyme de Parque Industrial de Pilar o de la zona franca de La Plata, eso significa que las plantas pueden responder a un repunte de pedidos trabajando más horas, sumando turnos o levantando reservas, sin necesidad de ampliar planta ni contratar. Para el mercado interno es un colchón; para los salarios y para el empleo registrado, una trampa: si la mejora se digiere con stock instalado, no hay traducción en puestos de trabajo.
Del otro lado del mostrador, lo que se ve es esa misma lógica. Marcelo Albariño, dueño de una ferretería industrial en Avellaneda, resume el escenario con una frase que repite cada vez que el INDEC publica el dato: 'Yo tengo stock guardado de dos meses y el fabricante me dice que puede entregarme en 48 horas, así que nadie está invirtiendo en ampliar nada'. Para él, el 58,5% es apenas un número más: la confirmación estadística de algo que ya sabe cuando abre la persiana a las 8.30, mira el celular y ve que en lo que va del mes le entraron cuatro pedidos menos que en agosto del año pasado.
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