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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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La inflación de agosto perfora el piso del año y deja al Gobierno con aire, pero los alimentos siguen tensos

Consultoras privadas ubican el IPC entre 1,4% y 1,8%, por debajo del 2,1% de julio. El alivio llega por el fin de las vacaciones de invierno y por una moderación en los alimentos, aunque carnes, frutas y pescados mostraron subas fuertes en la última semana.

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Fabián BogadoFrontera y comercio · · 3 min de lectura
La inflación de agosto perfora el piso del año y deja al Gobierno con aire, pero los alimentos siguen tensos

Este jueves, a las 16, el INDEC dará a conocer el índice de precios al consumidor de agosto y, si las proyecciones privadas se confirman, la noticia será una de las más celebradas por el equipo económico en lo que va del año. Las principales consultoras que relevan precios a diario ubican la variación mensual en un rango de 1,4% a 1,8%, un escalón por debajo del 2,1% registrado en julio y, lo más relevante, el registro más bajo de 2026. Para encontrar una cifra menor hay que retroceder hasta junio de 2025, cuando el IPC marcó 1,6%. El dato, de todos modos, no debe leerse como una victoria definitiva: la inflación acumulada del año se mantendría cerca del 21% y la interanual rondaría el 33%, muy por encima del 19,3% de julio, lo que muestra que la base de comparación sigue siendo alta.

Por qué bajó el indicador

La desaceleración obedece a dos motores principales. El primero es el fin del receso invernal. Durante julio empujaron hacia arriba los precios estacionales: pasajes de avión, tren y colectivo, hospedajes en centros turísticos y entradas a parques de entretenimiento. Al retomarse la actividad habitual en agosto, esas categorías cedieron y arrastraron el índice general hacia abajo. El segundo motor es una moderación en el ritmo de aumento de los alimentos, que venían siendo el principal termómetro de la inflación núcleo. Luego de varios meses con subas semanales cercanas al 0,5%, las primeras semanas de agosto mostraron un piso del 0,3%, aunque el indicador volvió a acelerarse hasta 0,5% en la última semana. En el promedio del mes, el rubro cerró con una suba del 1,1%, por debajo del 2%.

Ahora bien, el dato promedio esconde lo que pasó en las góndolas hacia el final del mes. Carnes y derivados treparon 3,7%, frutas 2,9% y pescados 2,4%, subas que limitaron la caída del rubro y que golpean de lleno en la mesa de los hogares de ingresos medios y bajos, donde esos productos pesan más en la canasta. La dinámica es conocida: cuando la carne se mueve, el índice general lo siente, y el bolsillo de los argentinos lo sufre antes de que se publique cualquier informe oficial.

Las cifras que hay que mirar

  • IPC de agosto: estimaciones privadas de 1,4% a 1,8%, contra 2,1% de julio.
  • Piso de 2026: de confirmarse, sería la menor variación mensual del año.
  • Alimentos: suba promedio del 1,1% en el mes, con un piso semanal del 0,3% y un repunte final del 0,5%.
  • Rubros que más subieron dentro de alimentos: carnes y derivados 3,7%, frutas 2,9% y pescados 2,4%.
  • Acumulado 2026: en torno al 21%.
  • Interanual: cerca del 33%, frente al 19,3% de julio, por el efecto base.

La lectura política es incómoda para el Gobierno y para la oposición por igual. El Ejecutivo podrá mostrar el menor dato mensual del año como señal de que el ancla cambiaria y la política de tasas están empezando a hacer efecto, pero el 33% interanual recuerda que la inflación sigue siendo la más alta de la región y que cualquier celebración prematura puede quedar vieja con un sólo dato de carne o de servicios. En el otro extremo, quienes descreían del proceso de desinflación deberán admitir que, al menos en este número, el termómetro cedió. El riesgo está en mirar el promedio y olvidar los extremos: un 1,4% en el índice general convive con un 3,7% en cortes de carne que la gente compra todas las semanas.

El jueves, cuando el INDEC publique el dato oficial, la discusión volverá a ser la misma de los últimos meses: si la baja es sostenible o si responde al calendario estacional. El receso invernal empuja hacia abajo hasta septiembre inclusive por el arrastre estadístico de pasajes y hospedajes, por lo que el verdadero examen llegará en octubre y noviembre, cuando la base de comparación se normalice. Si en ese tramo los alimentos vuelven a acelerar y los servicios regulados actualizan tarifas, el piso de agosto habrá sido apenas un respiro, no una tendencia. Por ahora, la foto es alentadora; la película, todavía inconclusa.

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Fabián BogadoFrontera y comercio

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