La marcha que nació en una sala de cine y terminó en la Constitución china
En 1935, un film de propaganda rodada en plena guerra civil le dio letra y música al canto que dos décadas después se convirtió en himno de la República Popular. La historia de "La marcha de los voluntarios", de losEstudios Diantong a la carta magna.

A mediados de los años ochenta, cuando uno era un chico que se crio entre los noticieros del canal estatal y los relatos orales de los abuelos que habían emigrado desde Guangdong, el himno chino sonaba en las escuelas como una melodía inevitable, casi geográfica, que parecía haber estado allí desde siempre. Sin embargo, hace poco, mientras revisaba material de archivo para esta nota, descubrí algo que me dejó pensando durante varios días: esa canción no nació en un escritorio de propaganda ni en una asamblea de notables, sino en una sala de cine de Shanghái, en mayo de 1935, de la mano de una película de argumento abiertamente patriótico que estaba pensada, en principio, para acompañar el ingreso de un boleto y nada más. La idea de que un tema musical concebido como pieza dramática termine, poco más de una década después, formando parte de la Constitución me sigue resultando una de las curvas más hermosas que puede dar la historia cultural del siglo XX, y quiero compartirla con ustedes tal como la fui armando, leyendo y releyendo fuentes hasta sentir que la podía contar sin traicionarla.
Voy a situarlos en el contexto con la mayor claridad que pueda, porque sin contexto esta historia no se entiende. En 1935 China estaba partida en dos. El Partido Nacionalista, el Kuomintang, controlaba el gobierno central desde Nanjing y las grandes ciudades, mientras que el Partido Comunista de Mao Zedong sostenía sus zonas rurales en el sur, tras la famosa Larga Marcha de 1934. Entre ambos se había abierto una guerra civil que se extendería catorce años y que, además, se cruzaba con la invasión japonesa de Manchuria, iniciada en 1931 y en plena expansión hacia el norte del país. Eran tiempos turbulentos, literalmente, y fue precisamente ese el espíritu que la productora Diantong quiso llevar a la pantalla con un film que se llamó, en chino mandarín, Feng yun er nü, traducida al inglés como Children of Troubled Times, y que en Occidente se conoce simplemente como Hijos de tiempos turbulentos. La dirigió Xu Xingzhi y la escribió Tian Han, dos figuras clave del teatro y el cine de izquierda de la Shanghai de esos años.
Una película de propaganda que conquistó al público
La trama era lineal y deliberadamente emocional, del tipo de melodrama patrio que tan bien funcionaba en aquella época. Un poeta prefiere el amor y la vida cosmopolita en la Shanghai internacional, con sus cafetines, sus músicos de jazz y sus modelos extranjeras, mientras que su amigo decide partir al frente a combatir la invasión japonesa. La muerte del amigo, dramático giro del guion mediante, termina empujando al protagonista a sumarse a la resistencia. Era, como decía el material que estuve revisando, abiertamente propagandística, y sin embargo el público la recibió con entusiasmo: llenó salas durante semanas y se convirtió en uno de los fenómenos de boletería de esa temporada. La productora Diantong, que había apostado fuerte por el proyecto, no llegó a producir muchas películas más; la presión del Kuomintang sobre el ambiente cinematográfico de Shanghai terminó haciéndola desaparecer del mapa. Pocos meses después del estreno, el propio Tian Han fue detenido por las autoridades nacionalistas, una de esas decisiones políticas que a veces cambiaron el rumbo de una canción sin que nadie lo previera.
Lo que ninguno de los involucrados podía sospechar era que la canción central del film, "La marcha de los voluntarios", sobreviviría a sus perseguidores y a la guerra misma. La grabación original fue realizada por Pathé Records, la mítica discográfica francesa que por entonces tenía filiales en Asia, con las voces de Gu Menghe y Yuan Muzhi, dos cantantes muy populares en la escena shanghainesa de la década del treinta. Durante los años de guerra la canción se difundió por todas las zonas de combate, cantada por soldados y por civiles, y en 1941, cuando China ya estaba en guerra abierta contra Japón tras el ataque a Pearl Harbor y la entrada de Estados Unidos al conflicto, se editó incluso una versión en inglés cuya recaudación fue destinada a la resistencia china. Imagínense el impacto: una melodía escrita en mandarín, cantada en mandarín, adaptada al inglés para juntar fondos en Londres o en Nueva York, y volviendo traducida al chino en los campos de batalla del Yangtsé. Esa circulación le dio una popularidad que pocas canciones de su época llegaron a conocer.
De melodía de guerra a texto constitucional
“De las 694 partituras y letras que el comité recibió para elegir himno, fue La marcha de los voluntarios la que terminó consagrada con el visto bueno de Mao Zedong y, con el tiempo, incorporada a la Constitución china.”Osvaldo Duarte
Cuando la guerra civil terminó, en 1949, y el país debió elegir su himno, el comité encargado de la selección recibió 694 partituras y letras distintas, una cifra que da cuenta del vértigo creativo y político de esos meses fundacionales. La marcha ya era conocida por una porción enorme de la población, y con la aprobación de Mao Zedong quedó adoptada de forma provisional ese mismo año. Con el paso de las décadas pasó de ser una solución transitoria a convertirse en texto constitucional, un recorrido muy poco frecuente en la historia de los himnos modernos, donde casi siempre se trata de piezas escritas a pedido y seleccionadas por concurso. Esta vez, en cambio, fue el público, la radio y los campamentos los que hicieron el trabajo de consagración antes de que la política llegara para institucionalizarla.
El legado cinematográfico de una canción
La herencia cultural del film no terminó con la consagración constitucional de su tema central, sino que siguió dando material para nuevas películas. En 1959, en el décimo aniversario de la República Popular, se estrenó Nie Er, un biopic dedicado al compositor de la marcha, interpretado por Zhao Dan, una de las grandes figuras del cine chino de posguerra. Cuarenta años después, ya en los años noventa, llegó The National Anthem, una producción que repasaba la historia de la canción y que, según las reseñas que consulté, no tuvo una buena recepción en taquilla, algo que no me sorprendió demasiado porque la figura de Nie Er para el público chino de esa época ya estaba más cerca del bronce escolar que del relato cinematográfico. Lo curioso es que la película original de 1935, la de Xu Xingzhi y Tian Han, está disponible completa en Internet Archive, aunque sin subtítulos en castellano, algo que aprovecho para recomendarles especialmente a los cinéfilos que se animen con el mandarín o que lean en inglés, porque verla hoy, casi noventa años después, sigue siendo una pieza clave para entender cómo se fabrica un himno en tiempos de guerra y, sobre todo, cómo la cultura popular puede terminar escribiendo, sin proponérselo, las líneas iniciales de un país.
- La película Hijos de tiempos turbulentos se estrenó el 24 de mayo de 1935 en los cines chinos, en pleno conflicto entre nacionalistas y comunistas.
- La canción La marcha de los voluntarios fue grabada por Pathé Records con las voces de Gu Menghe y Yuan Muzhi y se difundió durante toda la guerra.
- En 1941 se editó una versión en inglés de la marcha cuya recaudación se destinó a la resistencia china contra la invasión japonesa.
- El comité que eligió el himno en 1949 recibió 694 propuestas antes de aprobar la marcha, con el visto bueno de Mao Zedong.
- La canción terminó incorporada a la Constitución china como himno nacional, un recorrido muy poco habitual para una pieza de origen cinematográfico.
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