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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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Logitech insiste con el teclado que se anima a mezclar dos mundos: el del gamer competitivo y el oficinista empedernido

La marca suiza presentó el G512 X 98, un periférico de 98 teclas con sensores analógicos en las teclas de movimiento y switches intercambiables en el resto, una combinación que apunta a quienes no quieren resignar ni un milisegundo de respuesta ni la comodidad de escribir un informe a la madrugada.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Logitech insiste con el teclado que se anima a mezclar dos mundos: el del gamer competitivo y el oficinista empedernido

Confieso que cada vez que una marca me convoca a probar un teclado nuevo siento el mismo cosquilleo que aquella vez, a fines de los ochenta, cuando un amigo me prestó una Commodore 64 y me pasó un diskette con un juego de carreras. No era la máquina más potente del barrio, pero tenía una particularidad: las teclas respondían distinto según la presión que uno les metiera. Casi cuarenta años después, la industria vuelve a una idea parecida, pero con otra sofisticación, y la Logitech acaba de ponerla sobre la mesa con un modelo que me parece, cuanto menos, interesante de desmenuzar. El G512 X 98 es un teclado de 98 teclas que combina sensores analógicos con interruptores mecánicos intercambiables en un mismo chasis, una solución que hasta ahora era terreno casi exclusivo de los fabricantes más obsesionados con el nicho gamer y que acá se ofrece con la promesa de servir, también, para las ocho horas de oficina.

Una arquitectura que se atreve a mezclar dos tecnologías

La novedad técnica central es la incorporación de la tecnología TMR, que es la magnetorresistencia de túnel, un sistema que en las teclas de movimiento detecta posiciones analógicas con una latencia declarada de 0,125 milisegundos. En criollo: las teclas WASD no funcionan como un interruptor de encendido y apagado, sino como un mando graduable, lo que se traduce en un frenado mucho más fino en juegos de disparos y battle royale, y en cambios de dirección que responden sin esa demora perceptible que muchos jugadores atribuyen al teclado cuando en realidad está en el aire que existe entre el momento en que uno aprieta y el momento en que el personaje reacciona. Para los amantes de los juegos de pelea, la tasa de 8.000 Hz garantiza que los combos y las cancelaciones se ejecuten exactamente en el fotograma que uno busca, algo que en una competencia de alto nivel puede significar la diferencia entre ganar un torneo y volver a casa con la frustración a cuestas.

Lo que a mí, como periodista que también escribe novelas en los huecos del cronograma, me resulta más atractivo es el sistema Dual Swap, que permite instalar interruptores analógicos Gateron KS-20 únicamente en las teclas donde uno los necesita y completar el resto del teclado con mecánicos tradicionales de tres o cinco pines. No hace falta soldar nada ni reemplazar el chasis, lo cual es una rareza: la mayoría de los teclados personalizables del mercado o son completamente analógicos o son completamente mecánicos, y la zona intermedia siempre quedó librada al ingenio del usuario con un destornillador y bastante paciencia. Logitech incluye en la caja nueve interruptores analógicos y cinco anillos SAPP para ajustar el punto de presión secundario, y hasta diseñó un compartimento trasero donde guardar los repuestos, un detalle pequeño pero que habla de alguien que pensó en el usuario que desarma y arma el teclado cada vez que cambia de humor o de juego favorito.

  • Chasis de un kilo con montaje por juntas de silicona que amortigua el golpe de cada pulsación y reduce el nivel de ruido, un punto a favor para quienes comparten espacio o trabajan de madrugada.
  • Teclas PBT de doble inyección, resistentes al desgaste, con iluminación RGB de 16,8 millones de colores que traspasa cada símbolo sin perder definición con el paso de los meses.
  • Dos diales giratorios programables desde el software G HUB en la parte superior derecha, ideales para controlar volumen, disparar macros o navegar por líneas de tiempo en editores de video sin tener que soltar el teclado.
  • Conexión por cable USB-C a USB-A desmontable de 1,8 metros y patas de elevación que se desprenden y funcionan como extractores de teclas e interruptores, evitando la búsqueda de herramientas cada vez que uno quiere personalizar.
  • Reposamuñecas opcional, el G512 X Palm Rest 98, fabricado en acrílico de grado óptico con acabado mate antirreflejos que extiende el efecto de iluminación sobre el escritorio.

Una decisión que todavía divide aguas

Más allá de la ficha técnica, lo que me deja pensando este lanzamiento es la pregunta de fondo que la propia marca parece formularnos: si uno prefiere un teclado especializado solo para gaming o un equipo que aguante la jornada laboral sin necesidad de andar cambiando de periférico cada vez que cambia la actividad. Es una discusión que en los grupos de aficionados se repite desde hace años, casi como aquel viejo debate entre los puristas del vinilo y los conversos al streaming, y que ahora la industria parece querer zanjar con productos que, en lugar de obligarnos a elegir, nos dejan convivir con ambas pasiones en el mismo escritorio. Personalmente, y lo digo con el cariño de quien sigue prefiriendo escribir las primeras líneas a mano en un cuaderno antes de pasarlas al procesador, me quedo con la recomendación de probar este G512 X 98 en una tienda antes de decidirse: porque la diferencia entre leer sobre una latencia de 0,125 milisegundos y sentir el dedo frenando en una curva cerrada de un simulador de carreras es, justamente, lo que justifica el desembolso.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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