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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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Los Russo y la apuesta western: cómo el cine de Leone moldea el nuevo capítulo de los Vengadores

Joe y Anthony Russo vuelven al universo Marvel con "Vengadores: Doomsday" y toman como referencia central al director italiano Sergio Leone. Buscan un equilibrio entre escala épica y momentos de intimidad emocional en una película de 165 minutos que aspira a ser un evento de sala.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Los Russo y la apuesta western: cómo el cine de Leone moldea el nuevo capítulo de los Vengadores

A finales de los años sesenta, cuando un pibe de barrio se sentaba frente al televisor y se encontraba con los duelos interminables de Sergio Leone, estaba presenciando sin saberlo el nacimiento de una forma de narrar el mito americano que después iba a permear todas las pantallas del mundo. Yo todavía recuerdo el silencio reverencial que se instalaba en la sala cada vez que aparecía el primer plano de Charles Bronson, y esa misma sensación de tiempo detenido es la que, décadas después, los hermanos Russo quieren recuperar para su nueva incursión en el universo Marvel, nada menos que "Vengadores: Doomsday".

Lo que en principio suena como una combinación improbable, superhéroes por un lado y western crepuscular por el otro, tiene sin embargo una lógica interna muy clara para Joe y Anthony. En una charla con AP News, Anthony lo explicó con una frase que condensa toda una manera de entender el cine: "Joe y yo crecimos con todo tipo de cine, pero los westerns siempre han sido muy especiales para nosotros". Lo que los atrae del género no es el escenario polvoriento ni los pistoleros, sino la capacidad de Leone para construir imágenes enormes cargadas de una intimidad que a mí, cada vez que vuelvo a verlas, me sigue dejando sin aire.

La sombra de "Hasta que llegó su hora"

La película que los hermanos tienen clavada en la pared como referencia ineludible es "Hasta que llegó su hora" (1968), esa obra maestra que en su idioma original se llama "C'era una volta il West" y que en su momento le cambió la cara al género entero. Lo que los Russo quieren trasladar a "Doomsday" no es la ambientación sino el pulso, ese modo tan particular que tenía Leone de tomarse su tiempo para que un personaje mire el horizonte y, en esa pausa, el espectador termine entendiendo más que en veinte minutos de diálogos.

“El western, al igual que el cine de superhéroes, fue declarado muerto en distintas épocas después de períodos de saturación del público, y sin embargo encontró la manera de volver con obras de peso.”Anthony Russo, en diálogo con AP News

Hay algo de provocación deliberada en esa declaración, porque los dos saben que el género de superhéroes viene atravesando su propio momento de agotamiento creativo y de descreimiento por parte del público. La comparación no es caprichosa, y a mí me parece incluso generosa en su honestidad, porque reconoce que el blockbuster de extracción heroica necesita hoy exactamente lo mismo que el western necesitó en los años setenta para reinventarse: dejar de confiar en la mera acumulación de efectos y volver a confiar en los personajes.

Tres horas, sin guion cerrado y una apuesta a sala

  • Duración de 165 minutos, comparable con las casi tres horas del clásico de Leone, que exige del espectador una disponibilidad que el streaming suele desalentar.
  • Rodaje iniciado sin el guion terminado, un método de trabajo que los Russo defienden como parte de su creatividad, aunque suma una cuota de incertidumbre al proceso.
  • Apuesta firme por el formato de evento de sala, en un contexto donde la experiencia cinematográfica colectiva perdió terreno frente al consumo en casa.
  • Referencias centrales en el western clásico, con Leone como brújula estética para equilibrar lo épico y lo íntimo dentro del relato de superhéroes.

Leo todo esto, lo cruzo con lo que uno vio en las salas durante los últimos años y no puedo dejar de pensar que los Russo están tomando decisiones que van a contramano de la industria. Apostar a una película larga en plena era de la atención fragmentada es, cuanto menos, un acto de fe. Pero también es la única manera de hacer que la gente vuelva a vestirse para ir al cine, porque lo que se consume en el sillón de casa no genera esa conversación en la fila del estacionamiento ni esa salida muda que uno comparte con desconocidos después de ver una película que de verdad lo marcó. Y a esa sensación, que para mí sigue siendo insustituible, es exactamente a la que ellos parecen estar apuntando.

Dicho todo esto, no me queda otra que recomendarles lo que suelo recomendarles cada vez que aparece una referencia así en una producción nueva: vuelvan a ver "Hasta que llegó su hora" antes de que "Doomsday" llegue a la pantalla. Pongan el disco en silencio un rato, miren los planos de Leone, fíjense cómo respira la imagen, y después díganme si no se entiende un poco mejor por qué dos directores criados en Cleveland quieren llevar esa misma densidad emocional al corazón del universo Marvel. A veces, para entender lo que viene, alcanza con revisitar lo que ya pasó.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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