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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Memoria con horario y sin ruidos: los hábitos cotidianos que pueden cuidarla

Especialistas consultados por medios internacionales coinciden en que organizar el día, dormir bien y moverse ayuda a sostener la atención y los recuerdos. Una nota con recomendaciones simples que se aplican en la casa y en el trabajo.

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Soledad Da SilvaSociedad y vida · · 3 min de lectura
Memoria con horario y sin ruidos: los hábitos cotidianos que pueden cuidarla

Son las nueve de la mañana, el café todavía humea sobre la mesa y el celular vibra cada pocos minutos. Un mensaje, un correo, una notificación del banco. Mientras tanto, la lista de pendientes esperando. A esa altura, cuesta recordar por qué uno se sentó a escribir. El episodio, banal y repetido, sirve como punto de partida para entender por qué la memoria pide tiempos más protegidos y menos ruido digital.

Aprender a soltar el teléfono

Gary W. Small, director de terapias innovadoras de salud conductual de Hackensack Meridian Health, explicó a medios internacionales que el cerebro tolera mal los cambios constantes de foco. Cuando una persona revisa mensajes mientras conversa o responde un correo, el esfuerzo de pasar de una tarea a otra incrementa los errores y carga de estrés a la memoria de corto plazo. La recomendación pasa por dejar el aparato lejos mientras se trabaja, reservar momentos del día para mirar el correo y agrupar los trámites administrativos en un mismo bloque horario, como una forma de devolverle continuidad al pensamiento.

El teléfono también puede esperar cuando aparece una duda menor, como el nombre de un conocido que no termina de salir. Sara Mednick, profesora de Ciencias Cognitivas de la Universidad de California en Irvine, señaló que el esfuerzo de intentar recuperarlo antes de buscarlo activa el hipocampo y la corteza prefrontal, dos regiones centrales en la formación de recuerdos. La práctica, repetida a diario, funciona como un entrenamiento silencioso.

Descansar bien y moverse

Mientras se duerme, el cerebro reorganiza lo aprendido durante el día. Por eso los especialistas insisten en mantener entre siete y ocho horas de sueño nocturno y, cuando es posible, sumar una siesta breve. Mednick agregó que una pausa de unos 30 minutos puede contribuir a fijar información, como un complemento del descanso principal.

El movimiento también deja huellas en el funcionamiento cerebral. Small detalló que el ejercicio aumenta el aporte de oxígeno y nutrientes al cerebro y favorece la producción de proteínas involucradas en la comunicación neuronal. Una investigación de la Universidad de Illinois siguió durante un año a 120 personas de entre 55 y 80 años: quienes caminaron rápido durante 40 minutos, tres veces por semana, terminaron con un hipocampo un 2 por ciento más grande que quienes hicieron estiramientos y tonificación.

  • Dormir entre 7 y 8 horas y sumar una siesta breve cuando se pueda.
  • Reservar horarios concretos para revisar mensajes y correos, y dejar el celular lejos el resto del tiempo.
  • Agrupar los trámites administrativos en un mismo bloque del día.
  • Intentar recordar nombres o datos antes de consultar el teléfono.
  • Caminar 40 minutos, tres veces por semana, a buen ritmo.
  • Adoptar el patrón MIND en las comidas, con vegetales de hoja, cereales integrales y pescados grasos.
  • Sumar conversaciones largas y aprender una habilidad nueva, como un instrumento o un idioma.

Comida, vínculos y aprendizaje

En la mesa, los especialistas coincidieron en el valor del patrón MIND, una guía que combina rasgos de las dietas mediterránea y DASH e incorpora cereales integrales, vegetales de hoja y pescados grasos. La alimentación se entiende como parte del cuidado de la atención y de la capacidad de almacenar recuerdos, ya que aporta nutrientes claves para el tejido nervioso.

Compartir un encuentro cara a cara también entrena la memoria, porque exige escuchar, interpretar y recuperar experiencias. Tocar un instrumento o estudiar un idioma agrega una capa más de exigencia cognitiva, al obligar a sostener la atención y a evocar vocabulario o acordes en tiempo real.

“La memoria se cuida con pequeños gestos sostenidos en el tiempo, no con grandes resoluciones que duran una semana. Dormir bien, moverse, comer con criterio y prestarle atención a lo que se hace termina rindiendo más que cualquier atajo.”Soledad Da Silva, Sociedad y vida

Esas rutinas, simples y repetibles, no reemplazan una consulta médica, pero ofrecen un piso razonable para empezar a cuidarse desde hoy. Y a esta altura de la nota, vale la pena intentarlo: apagar las notificaciones unos minutos, levantarse del sillón y dejar que el cerebro trabaje en serio. Es un gesto chico que, según los especialistas, puede hacer una diferencia grande.

SD
Soledad Da SilvaSociedad y vida

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