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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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Mirtha, la dama que no se apaga: la Chiqui sigue sumando capítulos de una historia que ya lleva un siglo

La conductora continúa internada en el Sanatorio Mater Dei, donde los médicos la controlan por una neumopatía. Su círculo más íntimo asegura que descansa, mira televisión y sueña con volver a su casa. Una crónica sobre la salud de la estrella, escrita por alguien que la vio crecer en la pantalla.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 5 min de lectura
Mirtha, la dama que no se apaga: la Chiqui sigue sumando capítulos de una historia que ya lleva un siglo

A fines de los años setenta, cuando yo empezaba a gambetearle a la redacción para colarme en las coberturas del viejo canal de la calle Chile, Mirtha Legrand ya era una institución tan sólida como los conventillos de San Telmo y mucho más glamorosa. La recuerdo en blanco y negro, cruzada de piernas, fumando un cigarrillo fino mientras le preguntaba a un actor de radioteatro por su último estreno en el Maipo. Hoy, cuatro décadas y media después, me toca contar que esa misma mujer, a punto de cumplir cien años, libra otra pulseada clínica en el Sanatorio Mater Dei, donde los médicos la mantienen bajo observación por una neumopatía que, según el parte oficial del miércoles, evoluciona favorablemente.

La información lleva la firma del director médico de la institución, Enrique Echagüe, y es tan breve como contundente: la Chiqui continúa mejorando día a día y permanecerá hospitalizada durante los próximos días para mantener el seguimiento correspondiente. Si no aparecen cambios, el próximo parte se difundirá el viernes 25 de septiembre. El comunicado también recoge el agradecimiento de la familia y del equipo de profesionales por las innumerables muestras de afecto que llegaron desde distintos puntos del país, algo que a mí, viejo hincha de las historias largas, me sigue conmoviendo como aquella primera vez que vi a Mirtha cortar una torta en pantalla.

Una internación que se inscribe en una seguidilla

Porque esta no es la primera vez que la diva atraviesa un sanatorio en lo que va de septiembre. El lunes 7, después de varios días arrastrando una bronquitis y otros síntomas respiratorios, Legrand había ingresado al mismo Mater Dei para hacerse estudios. La primera internación, según consta en los partes previos, transcurrió sin sobresaltos y terminó el domingo 13 con el alta médico que la devolvió a su casa, aunque con la orden estricta de continuar con reposo y con la tos todavía a cuestas. Cinco días después, el viernes 18, el cuadro reapareció y la Chiqui volvió a la misma habitación, esta vez con un diagnóstico compatible con neumopatía, palabra técnica que los médicos prefieren no adornar y que a los que peinamos canas nos suena a esos resfríos mal curados que antes se combatían con quina y hoy con antibióticos de última generación.

Lo concreto es que la mujer de 99 años que el próximo 23 de febrero cumplirá un siglo de vida no retomó por ahora las grabaciones de sus emblemáticos almuerzos y cenas, y su círculo íntimo sostiene que, mientras tanto, ella hace lo que cualquier jubilada haría: mirar televisión, descansar y esperar el alta para regresar a su casa, esa mansión de la Recoleta que es casi una pieza de museo del siglo XX porteño.

“Está durmiendo muy bien, pasa buena noche. Yo no hablé directamente con ella, consulto todos los días por cómo está, pero lo que me dicen es que está acompañada por su familia y por gente de su entorno.”Jimena Monteverde, cocinera y colaboradora cercana

Una ausencia que se siente en el canal

  • Mirtha Legrand fue internada el viernes 18 de septiembre en el Sanatorio Mater Dei por un cuadro compatible con neumopatía.
  • El parte del miércoles 23 indica que la conductora continúa mejorando día a día y que seguirá hospitalizada para mantener los controles médicos.
  • Se trata de la segunda internación en menos de un mes: la primera comenzó el lunes 7 y terminó con el alta del domingo 13.
  • Jimena Monteverde contó que la Chiqui descansa bien, mira televisión y tiene ganas de volver a su casa, aunque aclaró que no habló directamente con ella.
  • La próxima actualización médica está prevista para el viernes 25 de septiembre, salvo que surjan cambios.

En el canal ya se empieza a sentir el agujero que deja la Chiqui en la grilla. Monteverde, que conoce a Mirtha desde hace años y fue tejiendo con ella un vínculo casi familiar, describió un set donde todos la esperan con la misma mezcla de paciencia y nostalgia con la que se aguarda el regreso de un padre o un abuelo. La cocinera reconoció que el equipo siente su ausencia en cada grabación y que la pregunta de todos los días es la misma: cuándo vuelve la jefa. Esa espera, que se repite generación tras generación frente al televisor, me hace pensar que las verdaderas divas no se jubilan nunca: simplemente se toman un recreo, como aquella tarde de 1968 en la que Mirtha se fue al mar y volvió con un bronceado que fue tapa de todas las revistas.

Por eso, mientras los médicos afinan el lápiz y la familia mide cada palabra, a mí me queda recomendarles, como hago siempre que tengo la oportunidad, que se queden cerca de la radio o del portal para seguir el próximo parte del viernes, y que mientras tanto busquen en las plataformas digitales algunos de esos almuerzos legendarios en los que la Chiqui interrogó a presidentes, sindicalistas y actores con la misma precisión con la que un bisturí abre una herida para curarla. Mirtha Legrand, la chica que un día de 1935 se paró frente a una cámara y nunca más se fue, está otra vez en una cama de hospital, pero también, estoy convencido, sigue sentada en la mesa de todos los argentinos que alguna vez comimos frente a su pantalla. Y desde acá, con la vieja libreta de apuntes y la mesma fe de siempre, le deseo que se reponga rápido, porque a los que amamos esta profesión todavía nos hace falta su voz.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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