Neuquén se prepara para un martes blanco: la nieve vuelve a la cordillera y la meseta, y la lluvia golpea la Confluencia
El Servicio Meteorológico Nacional emitió alertas amarilla y naranja por nevadas en varias localidades neuquinas, con acumulados que pueden llegar a los 40 centímetros. En el Alto Valle y la Confluencia, el agua se suma al frío extremo y a ráfagas que rozarán los 70 kilómetros por hora.

Son las primeras horas de la mañana y el termómetro en Zapala ya marca varios grados bajo cero. En las casas, la gente controla que la leña esté seca y que los tubos de gas no tengan pérdidas. En las rutas, los primeros camiones avanzan con cadenas y los automovilistas postergan lo que puedan. Es que el Servicio Meteorológico Nacional volvió a encender las alertas para buena parte de la provincia de Neuquén y el cielo, que ayer se mostraba cambiante, empezó a cerrarse con esa tonalidad plomiza que en la Patagonia suele ser promesa de nieve.
El ingreso de una masa de aire frío y húmedo cambió las condiciones del tiempo en toda la región y, según el organismo, las precipitaciones se van a extender a lo largo de la jornada, con diferencias marcadas según la altitud y la ubicación de cada zona. No se trata de un fenómeno uniforme: mientras en la cordillera y la meseta lo que cae es nieve y mucha, en el Alto Valle y el área de la Confluencia lo que llega es lluvia, pero acompañada de un frío que pela y de un viento que complica cualquier salida.
Alerta amarilla en el centro-oeste: lo que puede esperarse
Para Villa La Angostura, San Martín de los Andes, Piedra del Águila, Junín de los Andes, Las Coloradas y Zapala rige un alerta amarilla por nevadas. En los sectores cordilleranos los acumulados pueden ir de 10 a 20 centímetros, con la posibilidad de que en algunos puntos puntuales se supere ese valor. En las zonas de meseta el rango estimado se mueve entre los 5 y los 30 centímetros, una cifra que, bien mirado, alcanza para complicar rutas, aislar parajes y obligar a redoblar los cuidados en los hogares.
Alerta naranja en el norte neuquino: el escenario más exigente
La situación se pone más seria para Las Lajas, Loncopué, El Huecú, Andacollo, Chos Malal y Buta Ranquil, donde el SMN emitió un alerta naranja. Las nevadas van a ser persistentes y los acumulados pueden trepar hasta los 20 y 40 centímetros, con valores que en forma puntual pueden incluso superarse. En cualquiera de los dos niveles de alerta, el organismo advierte dos cosas que nunca hay que perder de vista: la visibilidad se va a reducir de manera significativa y la nieve se va a acumular sobre rutas y caminos, lo que vuelve cualquier viaje una decisión que hay que pensar dos veces.
Recomendaciones para circular y para quedarse en casa
- Antes de salir, verificar el estado de las rutas y los partes oficiales del SMN y de Vialidad.
- Usar vehículos preparados para hielo y nieve, con cubiertas adecuadas y cadenas a mano.
- Conducir con precaución extrema, aumentar la distancia de frenado y evitar maniobras bruscas.
- Retirar periódicamente la nieve acumulada en techos para evitar que el peso los dañe.
- Mantenerse lejos de zonas con riesgo de desprendimientos o acumulación de nieve en cornisas y árboles.
- Ventilar los ambientes cada vez que se use calefacción a gas o leña, para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono.
En el área de la Confluencia, que incluye Puicún Leufú, la ciudad de Neuquén y Añelo, el panorama pasa por lluvias de variada intensidad con acumulados de entre 10 y 20 milímetros. En el Alto Valle la historia se completa con una mínima que puede llegar a los cinco grados bajo cero y con vientos sostenidos de 50 kilómetros por hora, con ráfagas que podrían superar los 60. Es decir: agua, frío y viento al mismo tiempo, una combinación que en la región suele terminar en calles anegadas, cortes de luz puntuales y algunos árboles caídos.
El fenómeno, aclaran desde el SMN, no alcanza a toda la provincia con la misma intensidad: en las zonas de menor altura las precipitaciones pueden presentarse como lluvia o como una mezcla de lluvia y nieve, sin los grandes acumulados que se esperan más al oeste. Por eso, antes de salir hacia la cordillera, cruzar la meseta o simplemente tomar el auto para ir al trabajo, la recomendación más sana es la misma de siempre: consultar las actualizaciones del pronóstico y no guiarse sólo por lo que se ve desde la ventana. En la Patagonia, el cielo cambia rápido y a veces la diferencia entre un viaje tranquilo y un disgusto grande pasa por revisar el parte a tiempo. Me lo han dicho más de una vez en esta misma redacción, y cada vez que volvió a nevar confirmé que tenían razón.
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