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Neuquén vuelve la cara al río: tres kilómetros nuevos para caminar, pedalear y quedarse mirando el agua

La Municipalidad inaugura el sábado 12 de septiembre el tramo más ambicioso del Paseo Costero, entre las calles Chocón y Aguado, y la red sobre la ribera ya suma 33 kilómetros continuos. La obra se hizo con fondos propios, incluye un mirador elevado sobre el río Neuquén y abre la puerta a licitar el último tramo, el de la confluencia, donde se encuentran los ríos Neuquén y Limay.

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Soledad Da SilvaSociedad y vida · · 3 min de lectura
Neuquén vuelve la cara al río: tres kilómetros nuevos para caminar, pedalear y quedarse mirando el agua

Son las primeras horas de la tarde del sábado en el barrio Confluencia y todavía hay olor a pintura fresca sobre el hormigón nuevo. Los vecinos se acercan despacio, con la curiosidad de quien vuelve a un lugar conocido y lo encuentra distinto: tres kilómetros de senderos, bicisenda y calle vehicular que hasta hace unos días eran promesa en los papeles y hoy ya son caminables. A partir del 12 de septiembre, ese tramo del Paseo Costero neuquino, comprendido entre las calles Chocón y Aguado, queda formalmente habilitado al público, como regalo por el 122.° aniversario de la capital provincial.

Yo lo recorrí varias veces mientras se terminaba y la sensación que se repetía era la misma: la ciudad, que durante décadas le dio la espalda al río, ahora gira la cabeza y lo mira de frente. La frase no es mía, es de María Pasqualini, secretaria Jefa de Gabinete de la Municipalidad, pero la suscribo: con esta apertura, Neuquén capital completa un giro simbólico y urbanístico que empezó hace años con la primera estación del Paseo Costero y que ahora, de un solo golpe, suma más de tres kilómetros nuevos a una traza que ya alcanza los 33 kilómetros lineales sobre las riberas de los ríos Neuquén y Limay.

Qué se hizo y qué se puede hacer ahí

La obra incluyó pavimentación de la calle vehicular, veredas de hormigón, una bicisenda de concreto asfáltico, iluminación led y mobiliario urbano. El punto más vistoso es un mirador elevado en la proyección de la calle Figueroa, que queda como un balcón suspendido sobre el río. La señalización y la conexión vial en ese cruce son los últimos detalles que terminaron de ajustarse antes del corte de cintas. Para quienes todavía no lo caminaron, la recomendación práctica es llegar por el acceso principal desde el centro, siguiendo la traza existente del Paseo Costero hacia el sur, por la ribera del río Neuquén.

“Con esta extensión, la ciudad completa, que estaba de espaldas al río, va a quedar mirando al río.”María Pasqualini, secretaria Jefa de Gabinete de la Municipalidad de Neuquén

El formato sigue siendo el de siempre, y eso me parece una buena decisión: abierto, sin costo de ingreso, apto para caminatas, ciclismo y actividades al aire libre. En un fin de semana largo como el que se viene, es de esas opciones que no necesitan plan ni reserva: se llega, se camina y se queda uno mirando el agua hasta que el cuerpo pide volver.

Plata propia y un tramo clave a la vista

  • Inversión total del tramo: 15.000 millones de pesos, financiados íntegramente con recursos municipales.
  • A futuro, la intención municipal es completar la ribera de punta a punta, sin interrupciones entre los dos ríos.
  • Un trámite judicial resuelto esta semana habilita la licitación del tramo que bordea la confluencia, desde el puente de Balsa Las Perlas hasta el Parque Agreste.
  • El Paseo Costero ya suma 33 kilómetros continuos entre las riberas del Neuquén y del Limay.

Me quedo con esa idea de fondo: una ciudad que decide mirar al río después de años de darle la espalda, y que paga la obra con plata propia, sin atajos. Como vecina y como cronista, lo que me llevo es la imagen de la gente caminando despacio por primera vez, como quien entra a una casa que todavía huele a nuevo pero que, de algún modo, ya se siente propia. Los espero el sábado a orillas del Neuquén: cuéntenme qué tramo conocen, qué les gusta y qué esperarían del último, el de la confluencia, que por estas horas empieza a dejar de ser sueño para convertirse en expediente.

SD
Soledad Da SilvaSociedad y vida

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