Portugal pasó el examen en Copenhague y se subió a la cima con puntaje ideal
Con triplete de goleadores y la ausencia caliente de Cristiano Ronaldo, el conjunto luso le ganó 4-2 a Dinamarca y quedó como único líder del Grupo D de la Nations League. La humedad de la tarde danesa no fue rival para los de Jorge Jesús.

Arrancamos la transmission desde Copenhague, donde la pelota habló más fuerte que cualquier novela. Portugal se trajo tres puntos de oro tras vencer 4-2 a Dinamarca, en un partido que tuvo de todo: goles, baile, festejo con dedicatoria y hasta un viaje sorpresa a Madrid de quien no estuvo. Con este resultado, el conjunto luso manda en el Grupo D de la Nations League con nueve puntos sobre nueve posibles, un arranque que ya empieza a preocupar a los que tenían que perseguirlo.
El uno por uno de la cancha
Lo de Gonçalo Ramos, apodado por estas tierras el heredero del trono, fue una declaración de intenciones: el delantero aprovechó la titularidad que le abrió la ausencia de CR7 y facturó para poner el 2-0 parcial. Del otro lado, Mikkel Damsgaard y Rasmus Højlund -a quien en Dinamarca ya bautizaron como el pequeño gigante- clavaron el empate transitorio y se ilusionaron con la remontada. Pero el segundo tiempo fue otra historia. Vitinha y João Félix se pusieron el equipo al hombro y sellaron el 4-2 definitivo.
- João Cancelo abrió el marcador con un golazo que enmudeció el estadio danés.
- Gonçalo Ramos estiró la ventaja y mostró que la ausencia de Ronaldo puede tener vida propia.
- Damsgaard y Højlund empataron para los locales, este último festejando con el salto y el grito característicos del capitán ausente.
- Vitinha y João Félix rompieron el empate en el complemento y se encargaron de cerrar el partido.
El fantasma de CR7 y la frase del DT
El gran ausente de la jornada tuvo nombre y apellido: Cristiano Ronaldo, de 41 años, dejó la concentración portuguesa antes del partido y viajó a Madrid en su avión privado. El contexto no ayuda a disfrazar la situación: ya viene de quedar en el banco ante Noruega sin ingresar, y su relación con Jorge Jesús, que lo había dirigido en el Al-Nassr, suma capítulos. En la conferencia previa, el técnico fue claro como el agua: ningún jugador del plantel tiene privilegios por su trayectoria. Dicho y hecho, mandó a la cancha a otro y el equipo respondió. La humedad de Copenhague, esa que se mete en los pulmones y complica a los que no están finos, no fue rival para los portugueses.
Mientras tanto, Højlund se dio el gusto de imitar el festejo del siete en pleno partido. Lo dijo él mismo: es admirador del astro portugués. Un guiño al referente que no estuvo, en una jornada donde la pelota, finalmente, fue la única que habló. Portugal sigue de racha y ahora piensa en su próxima cita, con la cima del grupo como único objetivo. La próxima fecha de la Nations League lo espera, y ojo, que el equipo viene con el cuchillo entre los dientes y hambre de gloria.
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