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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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Ridley Scott vuelve a la ciencia ficción con una historia post-apocalíptica que lo sedujo desde la primera página

El director británico presenta La constelación del perro, una adaptación de la novela de Peter Heller con guion reescrito en su tramo final y un elenco que incluye a Jacob Elordi

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Ridley Scott vuelve a la ciencia ficción con una historia post-apocalíptica que lo sedujo desde la primera página

A mediados de los años setenta, cuando un joven Ridley Scott empezó a rodar su primer largo en televisión inglesa, el género de ciencia ficción todavía se cocinaba en los márgenes de la industria, casi como un asunto de estudio B y decorados de cartón. Digo esto porque cada vez que el viejo Scott, como lo llaman sus allegados en los sets de grabación, vuelve a pisar ese terreno, parece cerrarse un círculo que arrancó con aquella primera curiosidad por los mundos imposibles. Y esta semana, ese retorno se materializa en La constelación del perro, la película que el director británico acaba de estrenar y que, según sus propias palabras, lo convenció desde la primera lectura del guion.

La historia nace de la novela homónima de Peter Heller, un escritor estadounidense que en 2012 publicó una historia post-apocalíptica ambientada en un mundo diezmado por una pandemia, donde un piloto sobrevive en una avioneta junto a un perro y un vecino disparatado. Scott, que ya tiene en su haber dos incursiones mayores en el género, dice que el libreto de Mark L. Smith pertenece a una categoría muy restringida dentro de su carrera.

“Lo ubico en la misma repisa que los guiones de Alien, el octavo pasajero, Marte y este. Son apenas tres libretos que me atraparon desde la primera lectura”Ridley Scott, en entrevista con GQ

Un tercer acto rehecho

Que el libreto lo haya seducido no significó que quedara tal cual llegó a sus manos. Scott le pidió al propio Smith una reescritura del tercer acto con una consigna precisa: incorporar al personaje que interpreta Jacob Elordi en una situación que en la novela de Heller directamente no existe. El director justificó el cambio con la necesidad de aportar una mirada que, en sus términos, resultara más realista sobre el futuro que imagina el libro. La movida recuerda, a varios años vista, las intervenciones que Scott supo hacer sobre el guion original de Dan O'Bannon para Alien, cuando la película cambió varias veces de forma antes de convertirse en el clásico que hoy conocemos.

El propio Scott reconoció que modificar un tercer acto siempre entraña un riesgo, porque es la zona del relato donde el público ya se juega emocionalmente con los protagonistas, y torcer el rumbo demasiado tarde puede dejar al espectador con sensación de volantazo. Por eso, según contó, el trabajo con Smith fue especialmente minucioso y se extendió durante meses.

El regreso a un género fundacional

Scott construyó buena parte de su reputación en Hollywood precisamente en la ciencia ficción. Alien, el octavo pasajero redefinió el terror espacial en 1979, Blade Runner instaló las preguntas filosóficas sobre qué somos en 1982, y mucho más reciente fue Marte, con Matt Damon varado en el planeta rojo, que en 2015 le valió otra enorme ovación crítica. Volver ahora, en un contexto donde el cine post-apocalíptico vive una nueva camada de títulos, tiene para este cronista un sabor a reconciliación del director con un género que lo formó y lo desafió al mismo tiempo.

  • Jacob Elordi, en un personaje incorporado en la reescritura del tercer acto
  • Mark L. Smith, responsable del guion y de la reescritura del tramo final
  • Peter Heller, autor de la novela original
  • Ridley Scott, en la dirección

Recomiendo, a los que todavía no la vieron, buscar la entrevista completa que Scott le dio a Martina Barone para GQ, porque allí se explaya sobre por qué la novela de Heller le llegó en un momento personal muy particular, y sobre cómo imagina sus próximos años de carrera. Scott, el viejo Scott, sigue trabajando como si le quedaran cien películas por delante, y esta La constelación del perro es, al menos desde este escritorio, una buena razón para volver al cine a ver ciencia ficción de la que piensa. La función, como se dice acá, la pagan ellos.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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