Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Ecos del Iguazú

Ecos del Iguazú

Roronoa Zoro, el espadachín de tres espadas que debe su nombre a un pirata caníbal y a un enmascarado de Hollywood

El segundo de a bordo del Thousand Sunny nació de un cruce insólito: el sonido de un corsario francés del siglo XVII que comía corazones en el Caribe y el eco del justiciero que España filmó catorce veces. Una recorrida por los dos orígenes del nombre, firmada por Osvaldo Duarte.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Roronoa Zoro, el espadachín de tres espadas que debe su nombre a un pirata caníbal y a un enmascarado de Hollywood

Confieso que la primera vez que escuché la palabra Roronoa, en el patio del colegio de mi pueblo, a fines de los ochenta, pensé que se trataba de un apellido inventado para sonar exótico. Décadas después, mientras revisaba viejas enciclopedias de corsarios del Caribe para entender de dónde venía esa música tan particular del segundo tripulante del Thousand Sunny, caí en la cuenta de que Oda Sensei no había imaginado nada: había tomado dos criaturas muy distintas, un filibustero real que masticaba corazones en Maracaibo y un héroe enmascarado que llevaba un siglo galopando entre el celuloide, y las había fundido en un solo nombre. Esa mezcla, que parece caprichosa, termina explicando buena parte del magnetismo que Zoro, como lo llamamos los fans de toda la vida, ejerce sobre lectores de cuarenta, cincuenta y sesenta años que crecieron con el personaje.

El Zorro: del relato pulp al doblaje criollo

La primera fuente es la más festiva y, para los argentinos, la más cercana. Todo arranca en 1919, cuando la revista estadounidense All-Story Weekly publica The Curse of Capistrano, un relato firmado bajo seudónimo que presenta a un noble californiano que, tras ser traicionado, vuelve con antifaz y espada para defender a los débiles. Un año después, Douglas Fairbanks lo lleva al cine en El signo del Zorro y se desata la estampida: más de cincuenta películas, decenas de series de televisión, cómics sin cuento y versiones en turco, en italiano, en japonés. España, que hizo del personaje una cuestión de orgullo, llegó a producir unas catorce películas propias, casi siempre en coproducción con Italia, entre los sesenta y los setenta. Por eso, cuando en el doblaje original al castellano de One Piece se decidió no traducir el apellido, el equipo eligió directamente Zorro Ronoa, como una manera de decirle al espectador que el guiño estaba ahí, sin vueltas.

François l'Olonnais: la plaga de España

El segundo origen es real y considerablemente más oscuro. En el Caribe del siglo XVII navegaba un francés llamado François l'Olonnais, un corsario que llegó a comandar una flota de ocho barcos y unos 440 hombres dedicada a perseguir embarcaciones españolas. Cuando desembarcó en Maracaibo, en lo que hoy es Venezuela, torturó a los habitantes para que confesaran dónde habían escondido sus pertenencias y se ganó el apodo de la plaga de España. La anécdota que lo volvió leyenda negra ocurrió cuando las tropas españolas lo tenían casi acorralado: tomó a un soldado como rehén, le abrió el pecho con la espada y, según los cronistas de la época, se llevó un trozo del corazón a la boca. El escuadrón retrocedió y l'Olonnais pudo escapar. Moriría poco después en Panamá, de manera igualmente violenta. En japonés, ese apellido se pronuncia Roronoa, y fue esa sonoridad, y no su biografía, lo que Oda tomó prestado.

  • El Zorro apareció en 1919 en el relato The Curse of Capistrano, publicado en la revista All-Story Weekly.
  • La versión cinematográfica de Douglas Fairbanks llegó en 1920 y disparó más de cincuenta adaptaciones en cine, TV y cómic.
  • España produjo alrededor de catorce películas del personaje, en su mayoría en coproducción con Italia.
  • En el doblaje al español de One Piece, al personaje se lo llamó directamente Zorro Ronoa, explicitando la referencia.
  • El apellido Roronoa proviene del pirata francés François l'Olonnais, activo en el Caribe durante el siglo XVII.
  • L'Olonnais comandó ocho barcos y 440 hombres y atacó principalmente embarcaciones españolas.
  • En Maracaibo torturó a la población y recibió el apodo de la plaga de España.
  • Según los registros de la época, abrió el pecho de un soldado y comió parte de su corazón frente a sus captores.
  • No existe un vínculo temático entre el pirata real y el personaje de Oda: la elección fue puramente fonética.

En definitiva, el muchacho que carga tres espadas en la espalda y que promete no volver a perder un combate hasta no derrotar a un tal Dracule Mihawk es, en realidad, un cruce improbable: la cadencia de un filibustero que sembró el pánico en el Caribe y la sombra simpática de un justiciero que enmascarado firmó a generaciones enteras. A mí, como lector veterano, me gusta pensar que Oda hizo exactamente lo que hacen los grandes narradores: tomar pedazos de historia y de mito, ponerlos a conversar en una misma palabra y confiar en que el lector, tarde o temprano, se va a dar cuenta. Si todavía no cayeron en la cuenta, dense una vuelta por el capítulo en que Zoro enfrenta a Daz Bones en Little Garden, o por el duelo de Arabasta, y miren con otros oídos ese Roronoa que tantas veces repetimos sin saber bien de dónde venía. Una recomendación personal de quien firma: relean el arco de Enies Lobby con esta nota al lado, y van a disfrutar todavía más cada vez que el segundo de a bordo del Thousand Sunny desenfunda la Wado Ichimonji.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo