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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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Sangre vieja, sangre joven: cinco series que reescribieron el mito del vampiro en la pantalla chica

De la comedia neozelandesa al anime inspirado en un videojuego, del terror gótico de Penny Dreadful al hotel sangriento de Sion Sono, un recorrido por ficciones que llevan al Conde y compañía a territorios de risa, acción y melancolía.

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Sangre vieja, sangre joven: cinco series que reescribieron el mito del vampiro en la pantalla chica

A fines de los ochenta, cuando todavía faltaba una década para que internet empezara a ocupar las mesas familiares, uno compraba la revista Pronto por la tapa y se encontraba con fascículos sobre Drácula que juntaban a Bela Lugosi, Christopher Lee y a ese hijo de Gary Oldman que hizo Coppola en mil novecientos noventa y dos. Por eso, cuando hace poco me senté a mirar Drácula, la serie de Mark Gatiss y Steven Moffat, sentí que estaba cerrando un círculo personal: el vampiro más famoso de la literatura, el de Bram Stoker, volvía a la pantalla chica en tres episodios de 90, ya sin la épica barroca del cine, pero con la elegancia del relato gótico de toda la vida. La propuesta, que cuenta con Claes Bang como el Conde, junto a Dolly Wells y John Heffernan, es apenas una de las tantas variantes que el monstruo fue sumando en la televisión de las últimas dos décadas.

Porque lo cierto es que el vampiro dejó de ser un solo personaje para transformarse en una familia entera de ficciones. Hay versiones para todos los paladares: comedias que se ríen de la aristocracia nocturna, animés con espadas y sangre derramada, dramas psicológicos con ínfulas shakesperianas y hasta hoteles donde se cruzan clanes, kung fu y erotismo. La sangre y lo sobrenatural siguen siendo el punto de encuentro, pero las formas de contarlo se multiplicaron hasta armar un verdadero zoológico de no muertos.

La risa como dentadura postiza

Para mí, la sorpresa más grata del género en los últimos años fue Lo que hacemos en las sombras, la comedia que Jemaine Clement y Taika Waititi llevan a la televisión después del éxito de su película del dos mil catorce. La serie reúne las preocupaciones aristocráticas de cuatro vampiros que comparten casa en Staten Island con la eterna pelea por quién manda en el clan y, por supuesto, la sed de sangre. El elenco, que incluye a Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou, Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal, logra un equilibrio muy difícil: hace reír sin abandonar jamás la lógica interna del mito. Es el vampiro que se queja por la limpieza del hogar, pero sigue durmiendo en un ataúd. Una delicia.

Del pixel a la espada: el vampiro animado

En otro registro, pero igual de disfrutable, está Castlevania, la adaptación animada que Warren Ellis tomó del videojuego ochentoso de Konami y convirtió en un anime con todas las letras. Las voces de Richard Armitage, James Callis, Graham McTavish y Theo James le dan cuerpo a Trevor Belmont y compañía en una historia que cruza magia, acción y mitología vampiresca con un ritmo que, a mi entender, le hace justicia al espíritu jugable del original. Si te gustan las peleas con espada y los clanes que se pelean por el dominio del mundo, esta es tu serie.

Las raíces literarias y el terror con pedigree

Las raíces más clásicas del género aparecen en dos ficciones bien distintas entre sí. Por un lado, la ya mencionada Drácula de Gatiss y Moffat, que adapta al personaje de Bram Stoker en apenas tres capítulos, lo que obliga a condensar la novela en una versión muy concentrada. Por el otro, NOS4A2, creada por Jami O'Brien a partir de una novela de Joe Hill, hijo de Stephen King, que viene con música de Mike Patton y efectos prácticos de los de antes. Su elenco, con Ashleigh Cummings y Zachary Quinto, se luce en una historia que cruza el terror con el suspenso más callejero. Y si lo que buscás es terror gótico del bueno, Penny Dreadful, la ficción de John Logan, sigue siendo una de las cumbres: reúne a Eva Green, Timothy Dalton, Reeve Carney, Rory Kinnear y Billie Piper en un Londres victoriano donde Frankenstein, Dorian Gray y Drácula conviven en el mismo calendario. Logan le puso elegancia y tristeza a partes iguales.

Japón, hoteles y clanes en guerra

Para cerrar el recorrido, vale la pena asomarse a Tokyo Vampire Hotel, la serie escrita y dirigida por Sion Sono, donde dos clanes vampíricos se enfrentan en una guerra que mezcla kung fu, erotismo y una buena cantidad de litros de sangre roja bien brillante. Con Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho en el elenco, la ficción propone un cruce cultural que a esta altura ya es marca registrada del cine japonés, pero llevado a la pantalla chica con la extravagancia habitual de Sono.

Como verán, el vampiro en la televisión dejó de ser un solo bicho para convertirse en una fauna completa. Está el que se ríe de sí mismo en Lo que hacemos en las sombras, el que revolea espadas en Castlevania, el que revive a Stoker en Drácula, el que homenajea a Mary Shelley y Oscar Wilde en Penny Dreadful, el que cruza fronteras en NOS4A2 y el que hace del hotel un campo de batalla en Tokyo Vampire Hotel. Si tuviera que elegir una recomendación personal, me quedo con Lo que hacemos en las sombras para las noches en las que uno necesita reírse un rato, y con Penny Dreadful para las noches en las que uno quiere dejarse asustar con estilo. Pero, honestamente, vale la pena recorrerlas todas: cada una le agrega una capa nueva a un mito que, como la sangre, no deja de renovarse.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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