Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Ecos del Iguazú

Ecos del Iguazú

Tom Cruise vuelve al cine de autor con Iñárritu, pero la palabra pesa más que la imagen

Digger llega a las salas españolas el 2 de octubre de 2026 con una actuación celebrada por la crítica y un monólogo de dos horas y diez minutos que divide opiniones

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 5 min de lectura
Tom Cruise vuelve al cine de autor con Iñárritu, pero la palabra pesa más que la imagen

A mediados de los años noventa, cuando Tom Cruise era sinónimo de blockbuster y de pasillos de hospital a tres mil por hora, pocos hubieran apostado por verlo en una película de un mexicano que todavía no había rodado Amores perros. Sin embargo, casi tres décadas después, el destino se da el lujo de juntarlos en Digger, una historia original que arriba a las salas españolas el 2 de octubre de 2026 y que reaviva un cruce poco frecuente entre el star system de Hollywood y un cine de autor con todas las letras. Acompañenme, porque esta película tiene más capas de las que aparenta y un debate crítico que merece la pena desarmar en detalle, como cuando uno se sienta en una mesa de café y empieza a recordar de qué están hechas las colonias de artistas que durante años se cruzaron en los festivales internacionales sin que el público masivo se enterara.

Lo concreto es lo siguiente: Digger marca el regreso de Cruise a un material completamente original, lejos de las sagas que lo volvieron figura planetaria, y lo hace de la mano de Alejandro González Iñárritu, un director que construyó su prestigio con relatos densos y una mirada visual cada vez más personal. La película ya cosechó reacciones encontradas en la prensa especializada, y ahora le toca el turno al público español, que podrá juzgarla en la pantalla grande y no a través de un streaming de madrugada. La expectativa es alta, porque el cruce entre un actor acostumbrado a sostener tanques en sus brazos y un realizador con vocación de narrador total no ocurre todos los días, ni siquiera en la meca del cine.

Lo que la crítica destaca y lo que cuestiona

El crítico Alejandro G. Calvo, cuya pluma se lee con respeto en los suplementos culturales de habla hispana, dejó una de esas reseñas que sirven para entender de qué está hecha una película, porque no se limita a elogiar ni a destruir, sino que entra a fondo en sus piezas. Su lectura, repasada con cuidado, deja en claro varias cosas. La primera y más importante para los seguidores del actor: estamos ante una de las mejores interpretaciones de Tom Cruise, con un tono humorístico que sorprende y que muestra registros poco habituales en una carrera asociada a la acción más aparatosa. Calvo, de hecho, subraya con énfasis el trabajo del protagonista y lo rescata como uno de los grandes hallazgos del filme, incluso cuando sus conclusiones generales van en otra dirección, lo que habla de una entrega que merece verse con tiempo y sin preconceptos.

El segundo punto que el crítico pondera es la propuesta visual de Iñárritu, un director que sabe componer cuadro como pocos y que en Digger entrega, según sus palabras, imágenes verdaderamente destacables, además de un arranque que atrapa y despierta verdadero interés en el espectador. Quienes conocen la filmografía del mexicano saben que su ojo rara vez defrauda, y aquí parece confirmarlo en al menos una parte significativa del metraje. Lo que sucede después, siempre según Calvo, es que ese ímpetu inicial no se sostiene y la película termina por convertirse en una experiencia que él describe como pesada, una palabra dura si se tiene en cuenta que viene de un analista que celebra buena parte de lo que está viendo.

“Cruise sostiene un monólogo casi continuo durante dos horas y diez minutos, una acumulación de texto que vuelve difícil acompañar la película y reduce el efecto de lo que al inicio había logrado atrapar al espectador”Alejandro G. Calvo
  • Una de las mejores interpretaciones de Tom Cruise, con un humor que sorprende y refresca su imagen pública.
  • Una dirección de fotografía y un arranque visual del mexicano Iñárritu que figuran entre los puntos altos del filme.
  • Un monólogo casi continuo de dos horas y diez minutos que termina por agotar al espectador y diluye los aciertos iniciales.
  • Una sátira que se ve atravesada por las ambiciones del propio director, con escaso margen para la participación activa del público.

El otro gran reparo de Calvo apunta a la sátira y, sobre todo, a la relación que la obra establece con quien está en la butaca. Para el crítico, las ambiciones de Iñárritu se interponen en el desarrollo del humor negro o ácido que la película parece proponer, y eso termina por dejar al espectador en una posición pasiva, casi de testigo mudo, sin herramientas para lo que se le cuenta. Esta observación es clave, porque si algo caracterizó al director en Babel o Birdman fue justamente lo contrario: una invitación a descifrar, a completar significados, a entrar en el juego. Que aquí se invierta esa lógica llama la atención y, para mí, confirma que estamos ante una obra de transición, de búsqueda, más que ante un manifiesto cerrado.

Ahora bien, más allá de las objeciones, hay algo que no conviene perder de vista: el cruce entre Cruise e Iñárritu es, en sí mismo, un hecho culturalmente significativo. No es habitual ver a una megaestrella sumarse a un proyecto personal de un autor de origen latinoamericano, y eso habla de cómo cambian los tiempos y de cómo ciertos directores, con capital simbólico acumulado, logran sumar a figuras que hasta hace poco no se imaginaban fuera de un traje de piloto o de espía. La película, además, se inscribe en una larga tradición de colaboraciones improbables que históricamente enriquecieron al cine, desde Bogart y Huston hasta De Niro y Scorsese, por poner solo un par de ejemplos que suenen familiares en cualquier sobremesa porteña.

Mi recomendación, si me permiten el consejo personal que siempre dejo al final de estas notas, es la siguiente: vayan a ver Digger al cine, en pantalla grande, sin spoilers y sin expectativas, y háganlo con la predisposición de encontrarse con un Tom Cruise que probablemente no habían visto nunca, capaz de cargar una escena entera con su voz y su presencia, y con un Iñárritu que demuestra que su cine todavía puede dar sorpresas. Después, si la palabra les pesa más que la imagen, lo discutimos en la próxima columna, con el café ya frío y la butaca todavía caliente, como cuando uno sale de un estreno y necesita media hora para ordenar lo que acaba de sentir.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo