Treinta y seis puntos de rating para un final anunciado: cómo se televisó la última función de Messi con la celeste y blanca en el Monumental
La despedida del capitán frente a Benín reunió a la Argentina frente al televisor desde la mañana hasta la noche, con picos que fueron creciendo al ritmo de los homenajes, la salida de los equipos y los goles del 3 a 0 definitivo.

Tengo la imagen todavía viva de aquellas tardes de los años ochenta, cuando las familias se agolpaban alrededor de un solo televisor para ver un partido de la selección en una época en la que no existían los canales privados y la pantalla parecía un privilegio casi sagrado, y por eso no puedo dejar de pensar que lo vivido en esta despedida de Lionel Messi, al menos en lo que hace al corazón del televidente argentino, volvió a recuperar algo de aquel ritual perdido, porque esta vez millones de personas se sentaron juntas frente a sus aparatos desde bien temprano para no perderse un solo minuto de una jornada que ya se sabía histórica y cuyo pico máximo, los 36 puntos de rating de Telefe sobre el final del encuentro, terminó por coronar una cobertura que fue mucho más allá de un simple partido de fútbol.
El encuentro frente a Benín, en el estadio Monumental, se transformó desde el primer momento en una enorme producción de televisión abierta que combinó la transmisión del amistoso con móviles en directo, enviados especiales, entrevistas y un dispositivo que arrancó a las 9.30 de la mañana y se extendió hasta bien entrada la noche, como una maratón emocional que fue subiendo de temperatura a medida que se acercaba la hora de ver por última vez al diez con la camiseta albiceleste en territorio argentino.
Una audiencia que creció a la par del homenaje
La medición comenzó bien temprano, con un programa conducido por Georgina Barbarossa que llegó a 5,8 puntos, siguió con el segmento del mediodía en torno a los ocho puntos y continuó con el ciclo de Vero Lozano, que se mantuvo en 6,9, pero lo más interesante fue ver cómo la curva de encendido empezó a escalar con fuerza desde la previa fuerte, la que encabezaron Rodolfo Barili, Sofi Martínez y Maxi López, que pasó de los ocho puntos iniciales a 22,6 puntos cuando faltaba poco para las 20, como si el país entero hubiera ido prendiendo sus aparatos de manera paulatina a medida que sentía que la despedida era cada vez más inminente.
Ya en el momento más emotivo, cuando Messi salió al campo de juego acompañado por sus hijos en medio de un recibimiento con el estadio prácticamente a oscuras, fuegos artificiales y bengalas que dibujaron un clima de verdadera fiesta, y mientras sonaban las estrofas del Himno Nacional interpretado por Fabio Santa, aquel veterano de la guerra de Malvinas que le puso voz a la ceremonia, la medición de la televisión abierta trepó hasta los 29,3 puntos, una cifra que por sí sola muestra la potencia simbólica que tenía ese cuadro.
Con el pitazo inicial la audiencia subió a 31,9 puntos y a los diez minutos, cuando el árbitro detuvo el juego para permitir una ovación al capitán, que respondió levantando los brazos y saludando a las tribunas, el registro llegó a 34,4, mientras que el primer tiempo, que se fue sin goles, alcanzó un pico de 35,2 puntos, como si la gente no pudiera despegarse de la pantalla aun en los momentos de mayor intrascendencia deportiva, porque lo que estaba en juego no era el resultado sino la posibilidad de decir adiós.
- Rating del Himno Nacional: 29,3 puntos en televisión abierta.
- Rating al comenzar el partido: 31,9 puntos.
- Rating durante la ovación al capitán: 34,4 puntos.
- Pico del primer tiempo: 35,2 puntos.
- Pico máximo en la despedida, sobre el final: 36 puntos en Telefe.
- Promedio de TyC Sports durante el partido: 13,55 puntos.
Los números del cable y la liturgia de una despedida
En paralelo, la señal deportiva TyC Sports también registró números muy fuertes, con un promedio de 13,55 puntos durante el partido, una previa que había alcanzado los 9,1 y una etapa con los equipos ya en el campo que llegó a 11, lo que confirma que la despedida del diez no fue solamente un fenómeno de la televisión abierta sino también un evento capaz de movilizar a la audiencia del cable deportivo, que suele ser la más exigente y la que más reparo pone a la hora de quedarse pegada a un amistoso.
La producción, además del encuentro, incluyó los homenajes musicales y un espectáculo de drones que pintó imágenes en el cielo del Monumental, así como móviles desde distintos puntos del estadio para mostrar la llegada de los hinchas, los preparativos y el clima de la jornada, una puesta en escena que tiene la lógica de un gran show de medio tiempo, pero en este caso el show fue el partido mismo, con el 3 a 0 de los goles de Nicolás Otamendi, Nico Paz y el penal convertido por el propio Messi, que terminó de cerrar una noche en la que la Argentina, como suele decirse en estos casos, le dijo chau a su capitán de la manera en que él merecía, con la pelota, con los goles y con una televisión que se encendió hasta el final.
Como recomendación personal, y aunque parezca una obviedad, vale la pena guardar en algún lugar de la memoria los registros de esta transmisión, porque dentro de algunos años, cuando uno repase la historia de los grandes momentos televisivos del fútbol argentino, va a descubrir que aquel lunes en el que Messi se despidió en el Monumental quedará asociado para siempre a la imagen de un país entero que se sentó frente al televisor para no perderse ni un solo instante de un ritual que, en el fondo, no fue más que la confirmación de algo que sospechábamos desde hace rato: que el diez no solamente transformó la historia de la selección, sino también la manera en que los argentinos nos sentamos a mirar fútbol.
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