Un debut en Aluminé: los personajes de Daniel Lefiman salen del papel y se exhiben por primera vez
La Casa de la Cultura recibe hasta el 2 de octubre los dibujos de un vecino de 39 años que encuentra en el animé y los videojuegos el motor para crear. La muestra es su primera exposición pública y fue posible con el acompañamiento de un artista local y una asociación civil.

Llego a la Casa de la Cultura de Aluminé y lo primero que advierto es una invitación silenciosa: las obras colgadas de manera tal que uno tiene que moverse, girar, agacharse un poco para verlas desde otro ángulo. No es una disposición casual. Es parte de la propuesta que armaron Daniel Lefiman, el artista debutante, y Marcos Quiroga, el artista local que lo acompaña como su cuidador. Me quedo un rato observando los dibujos, escuchando el murmullo de la gente que entra y sale, y pienso que hay algo conmovedor en ver cómo un trabajo que durante años circuló solo entre familiares y amigos hoy puede ser recorrido por cualquiera que se acerque hasta el 2 de octubre.
Daniel tiene 39 años y dibuja desde la infancia. Hasta ahora, sus producciones iban a parar, casi siempre, a manos de seres queridos, porque tenía la costumbre de regalarlas. Por eso esta muestra es un paso significativo: por primera vez, el público puede ver reunidas varias de esas piezas que nacieron en hojas sueltas, en cuadernos, en cualquier papel que apareciera a mano. La exposición abrió a fines de septiembre y se mantiene abierta durante las primeras semanas de octubre en la sede de los artistas locales.
Las referencias que dan forma a cada personaje
Cuando le pregunto de dónde salen las ideas, Daniel nombra con una seguridad que sorprende a Dragon Ball Z como una de sus fuentes principales, y a Goku como el personaje que más le gusta dibujar. También aparecen Pokémon y Los Caballeros del Zodiaco, otros universos que conviven en su universo creativo. Para trabajar, recurre a imágenes que guarda en su teléfono: las observa con detenimiento, elige las que más le dicen y las traduce al papel, prestando atención a los detalles y a la paleta de colores. Entre sus hábitos, hay uno que repite mientras traza: suele escuchar música, y ese clima sonoro lo ayuda a concentrarse.
La manera en que las obras se presentan no es un detalle menor. Los dibujos están colgados de modo que puedan apreciarse desde diferentes perspectivas, configurando una pequeña instalación que invita a caminar, a cambiar el punto de vista, a descubrir matices que se escapan si uno se queda quieto frente a un solo cuadro. Quien se acerque va a notar que cada ángulo revela algo nuevo, y que el recorrido es parte de la experiencia.
Cómo se gestó la muestra
El proyecto nació de una experiencia anterior y compartida: Marcos Quiroga había ido a pintar un mural en la propia casa de Daniel. Mientras trabajaban, Marcos vio los dibujos que Daniel guardaba y se entusiasmó. Entonces se le ocurrió la idea de llevar ese material a una exposición y le propuso sumarse. A partir de allí, vino una etapa de selección de producciones previas, de realización de otras nuevas y de revisión paciente para llegar a tiempo con la fecha de inauguración. Daniel participó activamente del montaje, junto a Marcos, y esa participación fue, para él, una forma de habitar el espacio como autor.
El rol de los vínculos y de ACADA
En la vida cotidiana, Daniel cuenta con una red que lo sostiene: su familia, su cuidador y ACADA, la asociación civil de Aluminé que trabaja con personas con discapacidad. Cecilia, presidenta de la organización, me comenta que preparar la muestra le permitió a Daniel sostener una tarea con plazos concretos, algo que no es menor, porque le dio seguridad para moverse después en otros espacios. Esa confianza se nota: lo veo desenvolverse con una tranquilidad que transmite lo que significan, en la práctica, estos años de acompañamiento cotidiano.
“A veces escucho música mientras dibujo”Daniel Lefiman
Salgo de la Casa de la Cultura con la sensación de que esta nota, para mí, es sobre todo una historia de vínculos: los de Daniel con sus personajes, los de Marcos con la idea de acompañarlo, los de ACADA con la tarea de sostener procesos, y los de toda una comunidad que se acerca a ver lo que uno de los suyos fue capaz de construir. Si andan por Aluminé en estos días, la cita está a la vista: hasta el 2 de octubre, en la Casa de la Cultura, los espera una muestra que es, también, una manera de conocer a un vecino a través de sus trazos.
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