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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una semana con la persiana baja: el bloqueo atmosférico que tiene al AMBA atrapado entre nubes y fresco

Un centro de altas presiones sobre el Atlántico actúa como una muralla invisible y mantiene a Buenos Aires y el conurbano con cielo cubierto, lloviznas intermitentes y temperaturas que apenas trepan hasta los 18 grados. El miércoles y el jueves serán los días más complicados.

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Soledad Da SilvaSociedad y vida · · 4 min de lectura
Una semana con la persiana baja: el bloqueo atmosférico que tiene al AMBA atrapado entre nubes y fresco

Son las siete de la mañana y la persiana de la cocina ya está levantada, pero la luz afuera sigue siendo esa claridad pálida que no termina de decidirse. En la radio suena el parte y otra vez la misma palabra: bloqueo. Uno lo escucha, mira el termo del mate, y entiende que el plan de salir a caminar al parque habrá que pensarlo con paciencia. La realidad es que el Área Metropolitana de Buenos Aires está pasando una de esas semanas en las que el cielo parece haberse olvidado de cómo se hace el azul, y no es capricho del destino: hay una explicación meteorológica concreta que tiene nombre y apellido.

Lo que ocurre desde hace varios días y se sostendrá, al menos, hasta el fin de semana es un bloqueo atmosférico. Se trata de un centro de altas presiones instalado sobre el océano Atlántico que funciona, en la práctica, como una muralla invisible: impide que otras masas de aire avancen sobre la región y, al mismo tiempo, empuja vientos del este y del sudeste hacia Buenos Aires y el conurbano. Esa circulación constante arrastra humedad, mantiene el cielo cubierto y, de paso, refuerza la sensación de frío que muchos vecinos ya comentan en la verdulería, en la parada del colectivo o en la cola del banco.

Un fresco que se hace sentir

El termómetro cuenta lo que el cuerpo ya sabe. A lo largo de la semana, las mínimas en la ciudad y el conurbano se van a mover entre los 11 y los 13 grados, mientras que las máximas van a tener serias dificultades para pasar los 18. Esa amplitud térmica tan chica, sumada a la poca presencia de sol, sostiene una sensación de frío que contrasta de manera marcada con lo que suele ser un octubre en la región, mes que muchos asocian con tardes más templadas y alguna que otra salida en remera.

El fenómeno no significa que vaya a llover de manera constante ni torrencial. De hecho, las precipitaciones se anuncian intermitentes y, en general, sin acumulados importantes. La molestia es otra: la dificultad persistente para que aparezca el sol, esa luz que invita a estirar las piernas, y la humedad ambiente que se pega a la campera y al vidrio del auto.

Miércoles y jueves, los días más inestables

Dentro de la semana hay dos jornadas que se llevan todos los titulares: el miércoles y el jueves. Para ambos días la probabilidad de precipitaciones supera el 70 por ciento, un número que no deja mucho margen para improvisar planes al aire libre. Se esperan chaparrones ocasionales, con registros estimados de hasta 5 milímetros el miércoles y de hasta 10 milímetros el jueves, que se perfila como el día de mayor actividad en lo que va de la semana.

En las zonas ribereñas del AMBA, además, el viento se hará sentir con más fuerza hacia el tramo central de la semana. Las velocidades van a oscilar entre los 10 y los 20 kilómetros por hora, con ráfagas que en algunos momentos podrían alcanzar los 40 kilómetros por hora. Una buena razón para repensar la caminata por la costanera y, en lo posible, guardar el piloto de lluvia bien a mano.

  • El viernes no trae una mejora sostenida: el cielo seguirá mayormente cubierto, con nuevas posibilidades de lloviznas y temperaturas que se moverán entre los 13 y los 17 grados.
  • Durante el fin de semana podrían aparecer las primeras señales de cambio, con una menor probabilidad de lluvia y algo más de espacio para el sol.
  • Las jornadas más estables y con mayor presencia de sol se esperan recién para el inicio de la semana siguiente, cuando el bloqueo empiece a perder fuerza.

Mientras tanto, lo que nos queda es adaptarnos. Yo, por las dudas, ya dejé preparado el buzo más largo del placard y tengo el cargador de la radio portátil listo, porque cuando el cielo amanece así, de ese gris uniforme que no se decide, lo mejor que uno puede hacer es tomarse el mate con calma, escuchar el parte meteorológico y recordar que esto también pasa. No es un temporal, no es una emergencia, es apenas la atmósfera recordándonos que octubre, en Buenos Aires, a veces se disfraza de julio.

SD
Soledad Da SilvaSociedad y vida

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