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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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Una terraza vidriada sobre Junín permite ver el Cementerio de Recoleta desde un ángulo que casi nadie conoce

Un mirador instalado en el último piso de un hotel boutique de Recoleta ofrece una vista aérea del cementerio más famoso de Buenos Aires, con audioguías de 57 historias en tres idiomas y una propuesta de desayuno o merienda para completar la experiencia.

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Karina SzewczukTurismo · · 3 min de lectura
Una terraza vidriada sobre Junín permite ver el Cementerio de Recoleta desde un ángulo que casi nadie conoce

Tengo que confesar que conozco la Recoleta de memoria: la recorrí mil veces por dentro, parándome delante de la bóveda de Evita, perdiéndome entre los pasillos angostos y leyendo las placas con fascinación cada vez renovada. Pero nunca, hasta ahora, había tenido la oportunidad de mirarla desde arriba. Y esa es justamente la idea que proposes Urban Suites, el hotel boutique de Junín 1727, con un mirador acristalado instalado en su último piso que cambia por completo la perspectiva sobre uno de los sitios más visitados de Buenos Aires.

Desde esa terraza envolvente, protegida por vidrios y con clima controlado para funcionar todo el año, se distinguen las cúpulas, los mausoleos y los pasajes internos del cementerio sin necesidad de pisar el predio. Es una postal insólita: las estatuas vistas en escorzo, las tumbas más altas asomando por encima de los muros, los ángulos del camposanto que desde la vereda son invisibles. En los días despejados, además, se llega a divisar el Río de la Plata, lo que estira el panorama mucho más allá de las rejas del cementerio.

Cómo se recorre la experiencia

Los turnos duran unos 40 minutos, un tiempo pensado para encajar como pausa dentro de una recorrida por la zona. El Centro Cultural Recoleta, el Museo Nacional de Bellas Artes y la propia plaza están a pocos metros, de modo que la visita al mirador se puede sumar sin esfuerzo a cualquier itinerario por el barrio. El espacio no es exclusivo para los huéspedes del hotel: está abierto a turistas y visitantes externos, aunque conviene reservar con anticipación para no quedarse afuera.

  • Plataforma "El Mirador de la Historia": se activa con códigos QR ubicados en los ventanales, desde el celular.
  • 57 relatos sobre figuras y mitos asociados al cementerio, disponibles como audioguías.
  • Idiomas disponibles: español, inglés y portugués.
  • Autoría de los textos: investigados y redactados por el escritor Daniel Naler Roxlo.
  • Turnos de aproximadamente 40 minutos, todo el año, gracias al cerramiento vidriado y al clima controlado.

Qué se come (y qué se toma) en la terraza

La oferta gastronómica acompaña, no reemplaza a un restaurante. A la mañana se sirven infusiones —café con leche, chocolate o té— con medialunas o churros, una fórmula bien porteña para arrancar el día. Al atardecer la propuesta cambia a una copa de vino con una mini picada individual, ideal para cerrar la jornada con otra mirada sobre el cementerio y la ciudad iluminándose. Es, como me describió alguien del hotel, "una pausa con altura": la sensación de tomarse un respiro mientras Buenos Aires se acomoda debajo de los ventanales.

Mi consejo para el viajero es simple: si vas a la Recoleta y querés sumar algo distinto sin resignar tiempo ni comodidad, anotate este mirador. Reservá el turno con anticipación —la demanda creció bastante en los últimos meses—, combinalo con una visita al cementerio por dentro para tener las dos perspectivas —la del suelo y la del aire— y sumá, si podés, la merienda con vino al atardecer. Es una de esas propuestas que resignifican un lugar que uno cree conocer de memoria, y a mí, que lo recorrí mil veces, me hizo redescubrirlo.

KS
Karina SzewczukTurismo

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