Veinte dólares en caja: la rareza de una película que sólo seis personas vieron en Estados Unidos
El thriller que Leo Grillo protagoniza junto a Katherine Heigl y Tom Sizemore se exhibió durante una semana en un único cine de Dallas y apenas reunió espectadores. La operación, diseñada para abrir el mercado internacional, terminó convertida en una de las anécdotas más insólitas del cine independiente de los años 2000.

A mediados de los años 90, cuando todavía funcionaban los videoclubes de barrio y uno se cruzaba con la misma película cuatro veces en distintas etiquetas, recuerdo haber escuchado una historia similar a la que les voy a contar: la de un filme que se exhibía en un solo cine para cumplir con las reglas de un sindicato y después salía a recorrer el mundo. Casi nunca lo creí. Hasta que me topé con Zyzzyx Road, ese thriller que durante una semana entera fue visto por apenas seis personas en todo Estados Unidos y que, sin embargo, terminó recaudando unos 368.000 dólares por derechos internacionales de DVD en 23 países. Les propongo repasar el caso, porque me parece una de las curiosidades más fascinantes del cine independiente reciente, y porque además conecta con aquella vieja lógica de las producciones que se piensan desde afuera, desde el mercado externo, antes que desde la sala del barrio.
La película fue escrita, producida y dirigida por John Penney, y tiene una trama que, bien mirada, parece salida de un policial negro de serie B: una pareja formada por Leo Grillo y Katherine Heigl mata al exnovio de ella en Las Vegas y entierra el cuerpo en una carretera desértica que da nombre al filme. Cuando regresan a buscar el cadáver, ya no está. A ese triángulo se suma Tom Sizemore, un actor de pedigree pesado que en aquellos años venía de títulos enormes como Rescatando al soldado Ryan y Heat. La presencia de Sizemore, justamente, fue parte del anzuelo para que el proyecto pudiera armarse con un presupuesto de 1,2 millones de dólares y un rodaje de apenas 20 días en el verano de 2005, en el desierto de Mojave.
Una estrategia que parece de otro siglo
Lo más interesante de Zyzzyx Road no está en la pantalla sino en la trastienda. Según la información disponible, Grillo buscaba generar ingresos en el mercado internacional para financiar futuros proyectos cinematográficos vinculados con animales, su verdadera pasión. Para que esa venta internacional fuera viable, la película necesitaba cumplir con los requisitos de los sindicatos de actores y de los acuerdos comerciales: necesitaba, en los hechos, tener un estreno en salas estadounidenses. De ahí la operación casi artesanal que se montó en torno al Highland Park Village Theater de Dallas.
- La sala fue alquilada por 1.000 dólares para una función diaria al mediodía, durante una semana.
- Las entradas se vendían a 5 dólares, un precio muy bajo incluso para los estándares del cine independiente.
- La función se estrenó el 25 de febrero de 2006 y se extendió hasta el 2 de marzo.
- Por la sala pasaron apenas seis espectadores en total, lo que dejó una recaudación bruta de 30 dólares.
- Entre esos espectadores estaban la maquilladora Sheila Moore y una amiga, a quienes Grillo les devolvió las dos entradas, de modo que la recaudación neta quedó en 20 dólares.
Esa cifra de 20 dólares es, probablemente, una de las taquillas más bajas de la historia del cine estadounidense. Pero la operación, mirada en perspectiva, no fue un fracaso: los derechos internacionales para DVD que después se vendieron en 23 países sumaron unos 368.000 dólares, muy por encima del presupuesto original. Zyzzyx Road terminó siendo, en los papeles, una película rentable, aunque su recorrido público en Estados Unidos haya quedado reducido a seis butacas ocupadas en una sala de Dallas.
Hay algo que me sigue conmoviendo de estas historias. Pienso en Leo, como lo llaman sus colegas, y en aquella decisión de devolverles las entradas a la maquilladora y a su amiga: un gesto pequeño, casi íntimo, que habla de cómo se hacía cine en los márgenes hace apenas veinte años. Pienso también en la camada de colonias de artistas que, desde los tiempos del cine de exploitation, supieron montar operaciones de este tipo: alquileres mínimos, proyecciones únicas, justificaciones administrativas para luego salir a vender afuera. Zyzzyx Road es, en ese sentido, una heredera inesperada de toda esa tradición.
Si nunca la vieron, les confieso que vale la pena darle una oportunidad: no por su trama, que es correcta sin más, ni por su elenco, al que Heigl todavía se le nota el paso previo al fenómeno de Anatomía de Grey, sino por esa sensación de estar ante un objeto filmado con oficio en pleno desierto, en apenas veinte días, con la convicción de que el público iba a estar del otro lado del océano. A veces, las películas más modestas son las que mejor cuentan la historia del cine que las hizo posibles. Y esta, créanme, la cuenta con una caja registradora de 20 dólares y un DVD distribuido en 23 países.
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