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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ecos del Iguazú

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Visión reaparece en Edimburgo y se pierde en sus propias preguntas

La nueva serie de Marvel que protagoniza Paul Bettany como el sintezóide y James Spader como Ultrón llega a Disney+ con buenas actuaciones pero un guión que se ahoga en sus propios diálogos explicativos

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Osvaldo DuarteCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Visión reaparece en Edimburgo y se pierde en sus propias preguntas

A mediados de los años noventa, cuando todavía se compraban las revistas de historietas en el kiosco de la esquina y se las leía bajo la lámpara del comedor, yo me topé por primera vez con un personaje que se hacía preguntas serias sobre qué significa estar vivo. Era Visión, el sintezóide creado por Ultron y luego redimido por los Vengadores, y aquella vez lo encontré en una página en blanco y negro, hojeando un cuaderno viejo de mi viejo. Muchos años después, sentado frente al televisor, volví a encontrármelo, esta vez en una serie de streaming, todavía preguntándose lo mismo, pero ahora con más presupuesto y, curiosamente, con menos respuestas. De eso se trata VisionQuest, la nueva apuesta de Marvel para Disney+, que llega con la difícil tarea de sostener el legado de un personaje que siempre fue más cerebral que musculoso y que, en esta oportunidad, se mueve por una ciudad lluviosa y célebre sin que el espectador termine de entender hacia dónde va.

Una vida discreta en Edimburgo y un regreso cargado de melancolía

La historia arranca con Visión llevando una vida discreta como empleado de un pub en Edimburgo, una ciudad que parece hecha a la medida de un personaje que perdió sus recuerdos y que ya no tiene claro quién es. Cuando duerme, su mente lo traslada a un espacio interior donde conviven avatares de distintas inteligencias artificiales y un Ultrón recluido, interpretado por James Spader, que funciona como contrapunto irónico y como el villano que la saga venía pidiendo a gritos desde hace tiempo. En ese adentro, la serie muestra lo mejor de sí misma: un duelo de ingenio entre dos máquinas que se odian y se necesitan, con un Spader que vuelve a demostrar por qué fue la elección perfecta para darle voz y cuerpo a uno de los antagonismos más interesantes que dio el cine de superhéroes de los años dos mil.

La tranquilidad de esa rutina se interrumpe con la llegada de Paladin, un mercenario de élite contratado para capturarlo, y con la aparición de Tommy, un joven carterista londinense atormentado por recuerdos de una vida que nunca vivió. A partir de ahí, VisionQuest empieza a ensanchar su propuesta y, como suele ocurrir cuando se abren demasiados frentes al mismo tiempo, termina por no cerrar ninguno con solidez. La relación paternofilial entre Ultrón, Visión y Tommy es, a mi entender, el corazón verdadero de la serie y lo que sostiene el costado emotivo cuando el libreto empieza a flaquear; incluso la incorporación de Yocasta, interpretada por T'Nia Miller, aporta una tensión poco habitual en este tipo de producciones y le da aire fresco a un universo que muchas veces se repite a sí mismo.

Un guión que explica de más y una trilogía que no termina de cerrarse

El problema aparece cuando la narración se detiene a explicar lo que la imagen ya estaba contando. VisionQuest es, sin rodeos, una serie muy expositiva: los personajes hablan en exceso, justifican cada movimiento y parecen tenerle desconfianza al silencio, que en televisión suele ser un recurso mucho más elocuente que cualquier parlamento. A eso se suma que la trama orbita alrededor de varias ideas a la vez, como los acuerdos de Sokovia o el dilema filosófico del barco de Teseo, sin terminar de desarrollar ninguna con la profundidad que el tema merece. Queda la sensación de que el equipo creativo quiso meter en ocho episodios una temporada entera de ideas, y el resultado es un relato al que le sobran palabras y le faltan momentos de verdadera respira

  • Paul Bettany vuelve a ponerse la piel de Visión en un registro más introspectivo y melancólico que en sus apariciones anteriores dentro del Universo Cinematográfico de Marvel.
  • James Spader regresa como Ultrón en una versión que recupera el sarcasmo y la amenaza del personaje y se roba cada escena en la que aparece.
  • Terry Matalas, conocido por su trabajo en Star Trek: Picard, asume la dirección de la serie y propone un tono más seriado y menos blockbuster que el habitual de la casa.
  • Dentro de la trilogía informal que forman WandaVision, Agatha, ¿quién si no? y esta entrega, VisionQuest ocupa el último lugar, aunque no por eso deja de ser un producto digno y recomendable para los seguidores del personaje.

No es una mala serie, y vale la pena dejarlo claro: VisionQuest es entretenida, está bien filmada, aprovecha con oficio los paisajes grises de Edimburgo y la dupla Bettany-Spader justifica el visionado incluso en los capítulos más expositivos. Pero al igual que su protagonista, la producción parece buscar una razón de ser que no termina de encontrar, y esa indefinición termina pesando más que sus hallazgos. Cinco años después de su última aparición, Visión vuelve a la pantalla para hacerse las mismas preguntas de siempre, solo que esta vez las formula con más y menos tiempo del que uno quisiera. Si te gustó WandaVision por su costado de sitcom con melancolía de sitcom y Agatha, ¿quién si no? por su desquicio colorido, andá igual, pero llevá paciencia: la recompensa está en los pequeños gestos, no en el gran relato. Yo, mientras tanto, voy a volver a buscar aquel cuaderno viejo de mi viejo a ver si Visión ya tenía, en blanco y negro, alguna de las respuestas que esta serie todavía no encuentra.

OD
Osvaldo DuarteCultura y espectáculos

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