Wolverine vuelve a las garras: el nuevo juego de Insomniac que devuelve a Logan a su Canadá natal con una campaña de dieciocho horas
El estudio detrás de los Spider-Man lleva a PlayStation 5 una historia original del mutante canadiense, con Bolivar Trask, La Mano y un sistema de combate donde la Rabia marca el pulso de cada pelea.

Me acuerdo como si fuera ayer de la primera vez que vi a Wolverine en la pantalla grande, en aquella sala oscura del centro, con el pecho apretado por la expectativa de un chico que todavía no terminaba el secundario. Casi cuatro décadas después, el mutante canadiense más querido del comic vuelve a ponerse las garras, esta vez en el escenario que siempre le perteneció: los bosques helados, las tabernas con olor a whisky y la memoria de un país enorme que lo vio nacer en los cuadernillos de Marvel. La nueva producción de Insomniac Games, los mismos que firmaron las aventuras del hombre araña en PlayStation, acaba de mostrar lo que será su carta fuerte para PS5 y, a juzgar por lo que se vio, la espera promete valer la pena.
Una historia que respira fuera del canon
El juego, que se titula simplemente Marvel's Wolverine, se planta en Canadá y nos muestra a Logan retirado de la acción, tres años después de haber dejado atrás al Equipo X. La paz le dura muy poco: Bolivar Trask, el cerebro detrás de los Centinelas en el universo del cómic, comanda una fuerza mercenaria cibernética conocida como los Reavers y empezó a secuestrar mutantes. Esa es la mecha que obliga a Logan a juntarse con viejas conocidas como Mystique, Sabretooth y el científico Nathaniel Essex para seguir el rastro de la amenaza.
La investigación lo saca del territorio canadiense y lo lleva hasta los callejones de Madripoor y el distrito de Shinjuku, en Japón, donde se cruza con La Mano, un sindicato criminal que en esta versión responde a Lady Deathstrike. La trama se permite licencias interesantes: aparecen Jean Grey, Sunfire y Omega Red en situaciones muy distintas a las habituales de las viñetas, y toda la historia funciona como un viaje por los recuerdos perdidos del propio Logan, que es el verdadero motor narrativo de la campaña.
Combate con olor a adamantium
El sistema de peleas es, a primera vista, lo más cuidado del paquete. Combina velocidad, combos encadenados, esquives en el último momento y remates letales, todo condimentado con una mecánica central llamada Rabia, que sube en tres niveles a medida que se golpea sin pausa o se desvían ataques cuerpo a cuerpo. Cuando esa barra llega al tope, queda disponible el Golpe Crítico contra enemigos debilitados. Y hay un detalle que me encanta: si el jugador pierde toda la salud con la Rabia en nivel dos o tres, se activa la Última Defensa, que consume esa energía para restaurar vida de forma inmediata, replicando dentro del juego el poder de regeneración que todos le conocemos al personaje.
Pero no todo es tan sencillo. Los enemigos Reavers y los propios Centinelas cuentan con ataques Inhibidores que anulan durante un rato esa regeneración y bloquean las habilidades especiales. Contra los Centinelas, que son máquinas enormes diseñadas para cazar mutantes, hay que arremangarse y desmantelarlos pieza por pieza usando las garras de adamantium, algo que devuelve esa sensación de pelea a muerte que tenían los mejores momentos del personaje en los cómics de los años ochenta.
- Sigilo con Salto Sigiloso para eliminar objetivos desprevenidos sin entrar en combate abierto.
- Exploración rastreando aromas y escuchando conversaciones lejanas gracias a los sentidos aumentados de Logan.
- Misiones opcionales que llevan a localizar botellas de whisky escondidas, las cuales desbloquean recuerdos del pasado del personaje.
- Desafíos de Pesadilla pensados para los más osados, donde se ganan Puntos de Pesadilla a cambio de completar pruebas especialmente duras.
PlayStation 5 como escenario
El control DualSense de la consola hace lo suyo: la retroalimentación háptica y los gatillos adaptativos transmiten la tensión de cada golpe y hasta el momento en que las garras se despliegan desde el antebrazo. Es ese tipo de detalle que, sin necesidad de un número más en la pantalla, te hace sentir que tenés a Logan en las manos.
En lo que respecta a la extensión, los responsables del estudio confirman que la campaña principal demanda alrededor de dieciocho horas para completarse, y que llegar al cien por ciento exige explorar cada rincón, cazar esas botellas de whisky que desbloquean recuerdos y superar los Desafíos de Pesadilla que reparten Puntos de Pesadilla a cambio de las pruebas más duras del juego. Por lo que se vio hasta ahora, el recorte es generoso y combina historia principal, exploración y secundario de alto voltaje.
Si me preguntan a mí, les digo que prueben la primera partida con los auriculares puestos, en una noche tranquila, y que se den el gusto de recorrer los bosques canadienses del comienzo. Esa apertura ya marca el tono de lo que viene: un Wolverine más humano que nunca, dueño de su historia y con la rabia justa para recordarnos por qué, después de tantas décadas, seguimos enganchados con el canadiense que no sabe morir. Una recomendación personal de quien todavía se emociona cada vez que las garras suenan antes que los puños.
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