"Chiquita" volvió a casa, pero el contrato con la tele vence y el regreso queda en suspenso
La conductora más emblemática de la Argentina recibió el alta tras 18 días de internación por una neumonía bacteriana y ya conversa con sus allegados. Su productor de toda la vida, Carlos Rottemberg, confirmó que el vínculo contractual con El Trece se termina en las próximas semanas y dejó una frase elocuente: "A veces más es menos".

Tengo que confesarlo: cada vez que la "Chiquita" aparece en una fotografía con un suero o saliendo de un sanatorio, a mí se me cae el alma al piso, y supongo que no soy el único compatriota que siente ese escalofrío, porque en esta tierra Mirtha Legrand dejó de ser una conductora de televisión hace rato para convertirse en una especie de tía abuela de todos, esa señora que los domingos desde hace seis décadas nos sienta a su mesa y nos pregunta qué nos pasó en la semana, y por eso este último susto nos sacudió más de lo debido y nos obligó a contener la respiración hasta saber que estaba fuera de peligro, algo que finalmente ocurrió el seis de octubre, cuando abandonó el Sanatorio Mater Dei tras permanecer internada durante 18 días a causa de una neumonía bacteriana que en su edad, ya cerca de los cien años, podía haberse complicado muchísimo pero que por suerte quedó controlada con tratamiento médico y mucho reposo.
Lo que más llamó la atención fue la franqueza con la que ella misma describió lo vivido, porque no es habitual que Legrand se sincere de ese modo ante el público, y aquí apareció Carlos Rottemberg, productor teatral, amigo histórico y consejero de cabecera de la diva, para desgranar la intimidad del momento: Rottemberg contó que estaba presentando su libro en la Feria del Libro de Rosario cuando recibió el llamado telefónico de "Chiquita" apenas ella pisó la calle, y que la conversación fue breve pero muy elocuente, porque la conductora fue directamente al grano y le dijo, casi como si se lo confesara a un amigo de toda la vida: "Esta vez la pasé mal".
Esa confesión en voz baja nos permite dimensionar lo que fue esta internación para una mujer que a lo largo de su trayectoria ha sorteado desde dictatorships hasta revoluciones tecnológicas con la misma sonrisa imperturbable, y que ahora, a los 99 años, reconoce sin pudor que la neumonía la asustó de verdad, aunque por suerte hoy, según insistió Rottemberg, "está muy bien" y continúa con su recuperación en su domicilio, acompañada por el seguimiento médico que le programaron los profesionales del Mater Dei antes de concederle el alta.
Una frase de hace veinte años que volvió al presente
“Cuando hace veintipico de años la dije por primera vez, parecía una afrenta; ahora, con ella a punto de cumplir cien, el tiempo parece haber confirmado que no andábamos tan equivocados los que advertíamos sobre qué país le íbamos a dejar a Mirtha.”Carlos Rottemberg
Aprovecho para contarles, porque me parece un detalle que pinta de cuerpo entero a estos dos personajes, que Rottemberg suele saludar a Legrand con una frase célebre que él mismo instaló en el imaginario popular y que pronuncia cada vez que la llama por teléfono o se cruza con ella en un pasillo; esa sentencia, que ya forma parte del folklore argentino contemporáneo, cuestiona con causticidad qué clase de país le vamos a dejar a Mirtha dentro de unos años, y loremarkable es que el propio productor recordó, delante del público de la Feria rosarina, que cuando la pronunció por primera vez, hace más de dos décadas, muchos la consideraron una afrenta innecesaria, mientras que hoy, con la conductora próxima a soplar las cien velitas el 23 de febrero, la frase suena casi a una predicción cumplida y hasta a un llamado de atención vigente.
El contrato con la pantalla se vence y el futuro está abierto
- Mirtha Legrand recibió el alta el 6 de octubre tras 18 días de internación por neumonía bacteriana.
- El contrato de la conductora con el ciclo televisivo vence en las próximas semanas.
- Rottemberg, consultado sobre una posible renovación, se limitó a decir: "Eso se verá" y agregó, con prudencia: "A veces más es menos".
- La nieta Juana Viale sigue al frente del programa y mantiene al público al tanto de la evolución de su abuela.
- Al salir del sanatorio, Legrand pidió dar una vuelta en auto hasta Mar del Plata junto a su nieto Nacho.
Sobre el interrogante que más desvela a sus fans, es decir si la veremos de regreso en la pantalla antes de fin de año o si conviene esperar a que esté plenamente recuperada, Rottemberg se mostró cauto y elocuente, porque cuando los periodistas le preguntaron por la rehabilitación y por la continuidad del ciclo en El Trece, el productor contestó con apenas dos palabras que ya sintetizan una filosofía de vida: "Eso se verá", y a continuación agregó una sentencia que en mi experiencia como cronista del espectáculo vale más que cualquier comunicado oficial: "A veces más es menos", una manera elegantísima de decir que forzar el regreso podría ser contraproducente y que, tratándose de una mujer nonagenaria que recién sale de una neumonía, lo más sensato es dejar que el cuerpo marque el ritmo.
Mientras tanto, la dinámica familiar se reorganiza con la naturalidad de siempre, y su nieta Juana Viale, conductora suplente desde hace años, sigue al frente del programa del sábado a la noche y se encarga de mantener informada a la audiencia sobre la evolución de la abuela, algo que este último fin de semana incluyó un dato entrañable: Legrand, ni bien pisó la calle después del alta, no quiso volver directamente a su casa, sino que pidió subirse al auto con su nieto Nacho y seguir viaje hasta Mar del Plata, una escapada que a sus 99 años dice más que cualquier parte médico sobre el temple de una mujer que nunca aprendió a estarse quieta.
Veredicto final de este columnista, con el corazón en la mano y la libreta a un costado: yo creo, y lo digo con todo respeto y sin pretender sentar cátedra, que lo razonable sería esperar, dejar que "Chiquita" se reponga a fondo, que disfrute el verano en la costa con los suyos, que cumpla los cien años en febrero rodeada de afectos y que, si las ganas y el cuerpo acompañan, reaparezca en la mesaza de los sábados cuando ella sienta que es el momento, sin presiones contractuales ni apuro mercantil, porque a esta altura de la historia Mirtha Legrand le pertenece al país entero y no a un rating trimestral, y lo más sabio que podemos hacer los argentinos es bancar su recuperación como ella nos bancó durante décadas frente al televisor, con la misma paciencia y el mismo cariño incondicional que ella supo dispensarnos sin pedirnos nada a cambio.
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