Ciento diez kilómetros sobre dos ruedas: la ruta de los Siete Lagos se reinventa en bici y suma adeptos cada temporada
El clásico corredor que une Villa La Angostura con San Martín de los Andes, en Neuquén, se puede recorrer en bicicleta tradicional o eléctrica. Hay opciones para hacerlo por cuenta propia, con alquiler de bici y trailer, o en tour organizado con guía y vehículo de apoyo. Temporada, costos y claves para animarse.

Les cuento una novedad que me llamó mucho la atención al relevar la zona: cada vez más viajeros eligen la bicicleta para recorrer los ciento diez kilómetros que separan a Villa La Angostura de San Martín de los Andes, atravesando el corazón de los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi. La Ruta de los Siete Lagos, ese clásico que durante décadas se hizo en auto o en combi, se está reinventando sobre dos ruedas, con un perfil de visitante que, según los operadores, está claramente cambiando.
El trayecto pasa por los lagos Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso y Espejo, enhebrando miradores, bosques de coihues y lengas, cascadas y valles amplios. Para los lectores que nunca tuvieron la suerte de pasar por allí, vale aclarar que estamos hablando de un paisaje de la Patagonia húmeda, con esa luz que cambia de color cada media hora y un silencio que parece sacado de una foto. Ahora bien: para animarse a pedalearlo, lo primero que hay que definir es la modalidad de viaje, porque hay dos bien distintas.
Dos maneras de encararlo: por cuenta propia o con tour organizado
La primera opción es el viaje autónomo. Se alquila una bici con un pequeño trailer donde llevan casco, inflador, cámaras de repuesto, kit de parches, herramientas, candado y chaleco reflectivo. La mecánica es simple: se retira la bici en San Martín de los Andes y se devuelve en Villa La Angostura, o viceversa. El recorrido habitual dura tres días y dos noches, y los campings del camino están señalados en un mapa que entrega la empresa de alquiler, de modo que uno resuelve la logística de pernocte y comida por su cuenta.
La segunda opción es el tour organizado, que arranca incluso desde Bariloche e incluye el Circuito Chico, Paso Córdoba, Laguna Rosales y el Bosque de los Arrayantes antes de empalmar con la Ruta de los Siete Lagos. Esta modalidad dura cinco días, trabaja con grupos de entre treinta y cuarenta personas, ofrece bicicletas eléctricas para quien las quiera usar, y suma guías, mecánicos y vehículo de apoyo. Los operadores consultados reconocen que esta es la variante especialmente elegida por viajeros mayores de cincuenta años, que buscan la tranquilidad de tener asistencia a mano sin resignar la experiencia de pedalear. También hay paquetes más cortos, de dos, tres y cuatro días, saliendo desde Villa La Angostura hacia San Martín de los Andes con toda la logística previa y posterior resuelta.
- Viaje autónomo: alquiler de bici y trailer, tres días y dos noches, pernocte en campings señalados, logística a cargo del propio viajero.
- Tour organizado desde Bariloche: cinco días, grupos de treinta a cuarenta personas, guías, mecánicos, vehículo de apoyo y bicis eléctricas disponibles.
- Paquetes intermedios: dos, tres y cuatro días desde Villa La Angostura, con alojamiento, comidas y traslados incluidos.
Cuerpo, entrenamiento y alimentación
Ahora, hablemos del elefante en la habitación: la condición física. Los testimonios de quienes ya hicieron el recorrido coinciden en algo que me parece muy importante transmitir: no hace falta ser ciclista de alto rendimiento, pero sí contar con un mínimo estado físico. El segundo día suele ser el más exigente, por la acumulación de kilómetros y los desniveles que aparecen a lo largo del trayecto. Para quienes vivimos en zonas llanas — y acá hablo especialmente por los lectores de Buenos Aires y el AMBA — se recomienda un entrenamiento previo de cinco a seis meses con foco en fuerza de piernas, rodar en calle y no solo en bicicleta fija, y practicar el manejo de cambios y piñones hasta incorporarlo de manera automática. La alimentación también cuenta: proteínas e hidratos de carbono antes y durante el recorrido ayudan a sostener el esfuerzo, así que no es un tema menor a la hora de planificar.
Cuándo ir y un consejo final
La temporada recomendada para hacer la Ruta de los Siete Lagos en bicicleta va de noviembre a abril, que es cuando los caminos están en mejor estado y los campings funcionan con todo su servicios. Un dato que me parece clave y que vale tener muy en cuenta: enero conviene evitarlo, por la altísima concurrencia de vehículos en la ruta y los precios disparados de alojamiento en esa franja del calendario. Quienes puedan, septiembre, octubre, noviembre o marzo suelen ofrecer una experiencia mucho más amigable, con menos tráfico y tarifas más razonables.
Antes de cerrar, les dejo un consejo práctico para el viajero que está pensando en sumarse: más allá de la modalidad que elijan, dense el gusto de llevar un cuadernito y registrar el nombre de cada lago en el momento en que lo crucen. Es un recorrido que, por su variedad de espejos de agua, selvas y vistas al Cordón del Chapelco, mereceirse ese registro lento, en primera persona, como quien va guardando una colección de momentos. Después, en la vuelta a la rutina, esas notas van a valer oro.
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