Digger: el magnate petrolero de Tom Cruise que quiere arreglar el mundo después de romperlo
La nueva película de Alejandro González Iñárritu convierte al actor en un empresario dispuesto a encabezar el rescate de un desastre ambiental que sus propias operaciones desataron. Estrenada en septiembre de 2026, recién ahora empieza a recorrer las salas de Europa y de buena parte de América latina.

A mediados de los años noventa, cuando todavía se podía fumar en los cines del centro porteño y la pantalla era siempre un misterio hasta que se apagaban las luces, una de las grandes discusiones de pasillo entre los cronistas de espectáculos era si Tom Cruise iba a terminar encasillado para siempre en el papel de agente imposible o piloto de caza. La pregunta parecía retórica: el tipo llevaba la franquicia tan pegada al cuerpo como la campera de cuero que después patentó la marca. Casi treinta años después, esa discusión vuelve a escena con Digger, la comedia negra que acaba de llegar a las salas de buena parte del mundo y que, otra vez, obliga a repensar el lugar del Cruise actor, no del Cruise estrella.
Digger Rockwell es, según la sinopsis oficial, el hombre más poderoso del planeta, un magnate petrolero que protagoniza una operación de perforación en Groenlandia y que termina provocando el desprendimiento de una mole de hielo del tamaño de una provincia entera, con esa masa viajando directo hacia el norte de Europa. El magnate, claro, no se queda quieto: decide encabezar él mismo el operativo de salvataje, porque, como se aclara en el material de prensa, a la urgencia por la catástrofe se le suma la preocupación por cuidar su propia imagen. Ahí aparece la comedia negra, la sátira ambiental y la pregunta incómoda sobre quién paga los platos rotos cuando el que los rompió es el mismo que firma el cheque del rescate.
Un elenco internacional para una crisis global
Acompañan a Cruise, en este nuevo registro caricaturesco y bastante lejos del héroe de acción al que nos tiene acostumbrados, el británico Riz Ahmed como el doctor Nirav Ganesh, un especialista en seguridad ambiental que oficia de conciencia científica del relato; el inoxidable John Goodman, que se calza el traje del presidente de los Estados Unidos, Compton; la alemana Sandra Hüller, cada vez más cómoda en producciones angloparlantes; Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons, dos nombres que ya forman parte del paisaje actoral cuando se cruzan con proyectos de autor. La producción lleva la firma del propio Cruise junto con Iñárritu y Mary Parent, una sociedad que asegura vuelo artístico pero también músculo industrial.
El guion vuelve a juntar a un equipo creativo que ya sabe trabajar en equipo: lo firman el mexicano Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone y Sabina Berman. Detrás de cámara se luce Emmanuel Lubezki, responsable de la fotografía, que vuelve a probar que cuando hay un paisaje en juego él es de los pocos capaces de sacarle todo el jugo. Toda la producción se rodó en VistaVision, un formato de gran formato asociado al viejo Hollywood que acá se usa para que la imagen tenga cuerpo, brillo y esa profundidad de campo que pide una historia de hielo, agua y petróleo.
Un arranque tibio en la taquilla
- Estreno internacional: 30 de septiembre de 2026; llegada a cines de Norteamérica: 2 de octubre, también en versión IMAX.
- Recaudación del primer fin de semana: cerca de 20 millones de dólares a nivel global, alrededor de 8 millones en Estados Unidos y Canadá y unos 12 millones en 73 mercados internacionales.
- Presupuesto de producción estimado entre 160 y 180 millones de dólares, sin contar los gastos de promoción.
- Reparto principal: Tom Cruise como Digger Rockwell; Riz Ahmed como el doctor Nirav Ganesh; John Goodman como el presidente Compton; Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons.
- Equipo creativo: dirección de Alejandro González Iñárritu; guion de Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone y Sabina Berman; fotografía de Emmanuel Lubezki; producción de Cruise, Iñárritu y Mary Parent.
“Siento que vamos a cre…”Tom Cruise, en entrevista con Kevin McCarthy publicada el día del estreno
Un guión leído a la luz de la historia
Es inevitable leer Digger como una secuela espiritual de películas que en el cine de los últimos años se animaron a poner al CEO en el centro de la tormenta: el magnate petrolero de There Will Be Blood, el oportunista de El lobo de Wall Street, el tiburón inmobiliario de otras tantas sátiras. Iñárritu toma esos mojones y los cruza con la tradición de la comedia negra más europea, donde el absurdo se vuelve lupa para mirar lo grotesco de una civilización que destruye lo que dice querer proteger. Que el protagonista sea un magnate al que le importa más la foto que la justicia ambiental no es un invento naif: es la caricatura de una manera de mirar el mundo que los argentinos, de Bariloche a la Cuenca del Golfo, conocemos de cerca, cada vez que un funcionario o un empresario promete remediación mientras la mancha sigue creciendo.
Para los lectores que crecieron viendo al Cruise de Mission: Impossible colgarse de aviones y al de Top Gun volver al cielo después de cuarenta años, el cambio de registro puede llamar la atención. Pero en rigor no es tan raro: el tipo viene de hacer papeles incómodos en entrevistas, de bancar a la Iglesia de la Cienciología en público y de sostener durante décadas un vínculo con el público que pocos astros de Hollywood han conseguido mantener. En la charla con el periodista Kevin McCarthy, publicada el día del estreno, antes de que se conociera el balance completo de taquilla, Cruise dejó una frase que por ahora llega cortada y que promete quedar para los archivos: “Siento que vamos a cre…”. Es elocuente que la nota haya visto la luz antes de tener los números definitivos, como si lo que se quisiera medir no fuera la recaudación sino otra cosa.
Recomendación del editor
Si te gustan las comedias negras con mayúsculas, las sátiras sobre el poder corporativo y los desastres a cámara lenta que parecen sacados del parte de noticias de cualquier canal, Digger merece una función. Si vas en busca del Cruise que escala rascacielos, colgáselo con paciencia y pensá que acá el riesgo es otro: caricaturizar al magnate que todavía cree que el planeta se arregla con un buen comunicado. Como buen porteño que todavía guarda la entrada de un cine del Once en una caja de zapatos, recomiendo verla en IMAX y en horario nocturno, cuando la sala está un poco más a oscuras y el gigante que se viene encima se siente un poco más cerca. Después me cuentan qué les pareció.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

La rutina de entrenamiento y dieta de Keanu Reeves a los 60 años para mantenerse en forma

La rebelión silenciosa de los fans de GTA VI: cuando el caimán Macca se vuelve una causa popular

Dragon Ball Super vuelve a la carga con una versión reconstruida que pone a Goku frente al Dios de la Destrucción
